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-Mi pareja es maravillosa, estamos tan enamorados. La amo con todo mi corazón.
Un mujeriego a su grupo de amigos

1. Alquiler de identidades
Actualmente escuchamos hablar de inteligencia intrapersona!, o sea, de la inteligencia que nos capacita para poder llevarnos bien con nosotros mismos. Inteligencia intrapersonal es la capacidad de que disponemos para conocer, entre otras cosas, nuestras limitaciones y actuar sobre ellas. Esto es fundamental, ya que aquello de nosotros que no conocemos puede convertirse en el factor limitante, en la restricción y en la barrera que se levantará delante nuestro, impidiéndonos alcanzar cada objetivo o meta diseñada.

Dicen que los pueblos fallecen por falta de conocimiento; lo mismo sucede con nuestra vida. Si no sabes quién eres, adonde vas, cuál es el equipaje que llevas contigo, de qué estás formado, qué es lo que te falta y qué es lo que tienes en demasía para alcanzar el éxito, serás tú mismo quien boicotee tu futuro.

El 80% de las restricciones que sentimos son generadas por nosotros mismos. Es por eso que todos los días necesitas preguntarte: “¿Qué es lo que me impide llegar a la meta?, ¿un agente exterior o el desconocimiento del potencial, de las capacidades y habilidades que hay dentro mío? ¿Qué es
lo que hoy me está limitando?”

Conocerse es saber que siempre puedes un poco más, que siempre hay nuevas oportunidades y posibilidades. Si aún desconoces cuál es tu factor limitante, la pregunta correcta sería: “¿Qué podré hacer para llegar al éxito y no quedar varado en la mitad del camino?”, o “¿Qué será lo que hace que me resigne a que mis sueños y deseos sean sólo ilusiones?”
¿Serán:
• La queja
• Los miedos
• Las excusas
• La pasividad
• La comodidad
• La distracción
• Las inseguridades
• La baja autoestima
• La falta de decisión?

Permíteme decirte que lo que te urge es saber qué es lo que hoy pone freno a tu potencial. Discernir lo que hoy te está deteniendo tiene que convertirse en un objetivo primordial para luego ponerte en marcha hacia la meta. ¡Comienza ahora!

El problema es que no estamos acostumbrados a mirar para adentro; en general solemos desviar nuestras miradas hacia el afuera, hacia los otros. Podemos encontrar en un segundo las fallas de los demás, pero tomarnos toda la vida para encontrar las nuestras.

Y es de acuerdo a la mirada que hagas de tu interior que el éxito estará más lejos o más cerca de tu vida. La manera que tengamos de relacionarnos con el afuera y con nosotros mismos acercará a las mejores oportunidades o las alejará. Con tu propio accionar serás tú quien abra o cierre las puertas que estén por delante.

“Dios esconde las cosas poniéndolas cerca de ti.”
Ralph Emerson

El problema no es el afuera, no es tu pasado, ni el pensar que te hicieron una hechicería. Tampoco lo es el país ni el gobierno de turno; el problema está dentro nuestro. Toma en este momento un lápiz y anota la siguiente pregunta, para luego reflexionar: ¿En qué reacciones de tu carácter tienes que trabajar? ¿Iras, enojos, broncas, fastidios, miedos, culpas ajenas? Tal vez, como sentiste vergüenza o fastidio por tener estas emociones, en un momento decidiste usar máscaras y mostrar una cara que no era la verdadera. que entonces cuando tu verdadero “yo” comenzó a usar máscaras como método de defensa ante los demás.

Y claro, en medio de esa actuación, fuiste llenándote de sentimientos que te lastimaban y que no te permitían hablar, disentir, acordar ni poner en palabras aquello que decidías aceptar o rechazar para tu vida. Seguramente, muchas veces intentaste cambiar. Probablemente elegiste un modelo y decidiste copiarlo, pensando que si eras como tal o cual persona las cosas también a ti te iban a funcionar. Pero al cabo de un tiempo probablemente te diste cuenta de que esa continua imitación te desgastaba y que al final habías quedado con un peso mayor que cargar.

Llegará un momento en el cual no nos podremos esconder más ni podremos seguir fingiendo vivir una vida que no nos pertenece (si no, nos limitaríamos a ser una burda copia). Es fundamental que entiendas que si no logras romper con las máscaras nunca llegarás a ser quien verdaderamente eres, no podrás parir ese “gen” que está dentro tuyo esperando ser descubierto.

2. Se levanta el telón: ¿ficción o realidad?
¿Quién no ha usado en algún momento de su vida una máscara? Todos tenemos actitudes que representamos para que los demás no nos reconozcan. Hombres y mujeres nos hemos convertido, con el tiempo, en expertos en el uso de las máscaras. Sabemos bien cuál usar de acuerdo con quien estamos y a la situación que vivamos, pero en medio de ese trajín, que no nos da descanso, nos olvidamos de mejorar quien realmente somos. Las máscaras no hacen excepción de personas, edad, raza o religión.

Hay capacidades, recursos, potenciales que sólo te pertenecen y fueron creados para que tú los pongas en marcha; sin embargo en muchas ocasiones preferimos usar máscaras, simular y no mostrarnos tal cual somos.
Algunas de las máscaras son:
• Máscaras de poder: muchos las tienen sólo para cubrir sus necesidades básicas, pero se esmeran en convencer a los otros de su poder diciendo: “Yo soy amigo de tal” o “Yo soy íntimo del director”
• Máscaras de superioridad: las llevan aquellos que transportan su curriculum a todas partes. Necesitan impresionar, demostrar y sobresalir • Máscaras de víctima: las usan personas que nunca sonríen, que sufren por todos y por todo. Y todo le sucede a ellos, ¡nunca los podrás igualar en fatalidades! Sin darte cuenta, terminas necesitando cada vez más máscaras para actuar el papel que quieres que otros crean de ti, olvidando que estas máscaras terminan ridiculizando tu vida, aprisionan lentamente tus emociones y te convierten en un ser dependiente de ellas.

Imagínate que un día vas a una fiesta y te pones una máscara. La usa toda la noche, la pasas bien, pero resulta que cuando llegas a tu casa, estás tan, pero tan cansado que te acuestas y te olvidas de sacártela. Resulta que al otro día, cuando te levantas y te miras al espejo ¡te asustas! porque no te reconoces. Lo peor es que cuando te quieres sacar la máscara, el pegamento con el que la fijaste en tu rostro es tan bueno que no la puedes arrancar. Entonces vas al médico y él te dice: “Señor, usted está condenado a vivir con esa máscara, el pegamento que usó es tan poderoso que nunca más podrá sacársela.”

¿Te imaginas yendo al trabajo con esa máscara, mirarte al espejo y verte así? Sería tristísimo? Sucede que las máscaras terminan adhiriéndose a tu piel y tú necesitas cada vez más de ellas. Pero la realidad es que sólo sirven para convencer a los demás de algo que no eres.

Por eso, cuando tú decidas quitártela y mostrarte ante todos tal cual eres, con tus defectos y virtudes, entonces comenzará tu verdadero cambio. A partir del momento en que decidas no usarlas más, toda la energía que consumiste llevándolas durante tantos años, podrás canalizarla en definir y proponerte alcanzar tu propósito.

Lee detenidamente este cuento de Kalil Gibran:
Había una vez, un hombre que había hecho siete máscaras y las usaba permanentemente. Un día entraron ladrones a su casa y robaron todas ellas. El hombre, desesperado, comenzó a seguir a los ladrones gritando: “¡Ladrones, ladrones, devuelvan mis máscaras, no se las lleven” Los ladrones corrían, corrían y el hombre los seguía por toda la ciudad.
En un determinado momento, los delincuentes se encontraban trepando por un edificio y cuando este señor que había sido robado levantó su rostro para verlos, por primera vez los rayos del sol dieron en su cara, y, entonces, por primera vez, sintió el calor del sol.
En ese momento, ese hombre que hasta hacía unos instantes lloraba por sus máscaras, comenzó a gritar: “Ladrones, benditos ladrones que me han robado mis máscaras”.
Separa tiempo para conocerte y enfócate en tu propósito. No hay meta demasiado alta que con pasión, fe y perseverancia no se pueda alcanzar.

3. Nueva función

Tienes que cancelar tu pasado, aprender del dolor vivido, pero no vivir en él. Sácale provecho a lo que te sucedió. Sólo tú vas a resolver tus problemas. Sólo tú. Extendiendo tu pasado no podrás entrar en tu futuro. Puedes buscar ayuda, un consejo, un mentor, pero eres tú quien debe resolver tu problema. No esperes la carroza.

Acuérdate de que a las doce suenan las campanas y el carruaje pasa a ser una calabaza, así que mejor: ¡resuelve tú! Seguramente cuando soluciones tu problema, dirás: “¿Por qué no lo decidí antes?” No esperes que otro te arregle la vida, ponle agallas.

No necesitas buscar nada en ningún aviso clasificado: capacidad, potencial y habilidad ya están en tu mente. Es aquí mismo y en el ahora que puedes hallarlos, no necesitas hacer ningún viaje para encontrarlos, sólo concentrarte y tomar contacto con tu creatividad. ¿Quién puede decidir sobre tu estado de ánimo?, ¿quién te puede obligar a que seas feliz? Son decisiones que sólo te compete tomar a ti. Tienes el libre albedrío para elegir lo que aceptas o lo que rechazas que te suceda. Naciste para ser libre, libre para que elegir qué pensar, qué decidir y qué hacer.

Tú decides ser feliz, decides lo que vas a pensar, y sólo tú decidirás también no vivir más bajo máscaras ni aceptar ser seducido por máscaras ajenas. Por eso cuando dices: “Qué digan lo que quieran, yo decido vivir bajo mis determinaciones y mis elecciones”, dejas de ser víctima, vuelves a ser fiel a ti mismo y, desde esa posición, todo lo que hagas te saldrá bien. Si hoy te preguntaran quién eres, ¿qué responderías?

Destruye todo lo que te limita, antes de que esa limitación te destruye a ti.
Y una vez hecho esto, olvida lo que quedó atrás, extiéndete hacia delante, toma lo que te corresponde, todo aquello que está por venir.

“La manera de funcionar de tu mente sin duda te afecta. Pienses
que la vida es fácil o pienses que la vida es dura, en ambos casos
acabarás por tener razón.”
Ernie  Elinsky

“Hasta el pájaro carpintero debe su éxito al hecho de haber
utilizado su cabeza.”
Sabio anónimo

4. Seguridad Interior

La palabra “seguridad” procede del vocablo latino “securus” que significa, “sin preocupación”. Pero en estos tiempos ¿quién puede darte seguridad? ¿un empleo? ¿una cuenta bancaria? ¿un seguro social? ¿empresas que caen, que cierran? ¿corporaciones que desaparecen? La seguridad nace de saber que sea cual fuere la circunstancia a la que nos enfrentemos, seremos capaces de resolverla.

En tu creatividad y disposición estará tu seguridad. Tus circunstancias pueden decirte que estás lleno de problemas, que la bolsa subió o bajó a tu favor, que te”hicieron una cama” en el trabajo, pero será tu estima, nutrida de cada decisión que tomaste cada día al levantarte, la que te llevará al éxito o al fracaso. Personas que anhelan construir pero no se animan, que quieren soñar pero sienten que no están capacitadas, que quieren correr pero sienten sus piernas inmovilizadas deben despertarse.

“No hay ninguna seguridad en esta tierra. Sólo existen oportunidades”, dice Douglas Mac Arthur. Nunca nadie alcanzó el éxito sin entusiasmo. Mae West decía: “Tu verdadera seguridad eres tú mismo. Sabes que puedes lograrlo y eso nunca lo podrán controlar.”

Aquellos que alguna vez hicieron historia o cuyos nombres trascendieron países o naciones, no lo hicieron por empatía o privilegios o gracias a la emoción, sino porque trabajaron eficazmente en el diseño de sus metas y desarrollaron el dominio propío necesario para perseverar hasta el final no
se conformaron- con los casi lo alcanzo”, casi casi lo logro “casi se me da.” Ellos se concentraron en su objetivo y nadie pudo desenfocarlos. Fueron creativos y flexibles.

El problema de muchos es que siguen el patrón de vida de muchos otros, pero no saben adonde van a llegar. Sólo la potencia de tu sueño hará que sientas correr la sangre por tus venas, te hará sentir vivo y dará rumbo a tu
vida y a tu discurso. Lo primero que te sucederá desde el momento en que te capacites para triunfar es que pasarás de ser una persona productiva a ser una persona con estima. Entonces habrá cambios notables en tu vida y en la organización de la misma:
• Lo que no funcionaba, comenzará a funcionar
• No dependerás afectivamente de nadie para llegar al objetivo.
• Comenzarás a declarar públicamente tus sueños y no tendrás vergüenza de ellos.
• Hablarás, te pararás y actuarás como si ya fueses un campeón. No importará que estés en el comienzo de la recta, te moverás como si ya tuvieses el premio.
• Aplicarás el principio de la asociación, y lo mejor se añadirá y se unirá a tu propósito, y lo que no sirve quedará en el camino.
• Serás un “mejorador” y todo lo que pase por tus manos será perfeccionado y exitoso.

“La habilidad es un oficio y es mejor que una fortuna heredada.”

Proverbio Gales

Estamos en el camino de ser los mejores líderes, políticos, empresarios, maestros, deportistas y analistas que el mundo haya conocido. Cuando tú eres lo mejor en el lugar en donde te encuentras, estás calificado para pasar a tu próximo nivel, a tu próxima promoción, hasta llegar al punto en el que las puertas se abrirán antes de que las golpees.

“Todas las comodidades de la vida (las que se ven y se tocan) fueron antes una idea invisible, hasta que alguien decidió hacer algo concreto al respecto.”  E.Zelinsky

5. Dime cómo hablas y te diré quién eres

Nada tiene el mismo poder que la palabra, que aquellos vocablos que en milésimas de segundos pronuncias a diario de manera verborrágica. El simple hecho de abrir nuestra boca y comenzar a decir una serie de palabras determinará un accionar de solución y concreción para cada uno de nuestros proyectos, metas y objetivos.

Las palabras tienen poder: poder para construir un vallado que proteja tu sueño pero poder también para que lo que soñaste tanto tiempo se destruya con palabras de menosprecio si las aceptas en tu vida. Cada palabra que sale de tu boca será la puerta por la que atravesarás cuando te enfrentes ante una circunstancia difícil.

Las palabras te traerán beneficio o pérdida, te afianzarán o destruirán tu estima y tu seguridad. Palabras como:
• No puedo
• No valgo
• No sé
• Soy torpe para esta función

… son palabras que nos decimos a nosotros mismos, que debilitan a diario nuestra seguridad emocional y terminan convirtiéndose en inseguridades que se apegan a nuestras vidas como garrapatas, que anulan todas las capacidades de las que disponemos para disfrutar de la vida. Activando esa inseguridad frenaremos los objetivos que están por delante. Sin darnos cuenta a veces ponemos en marcha esa inseguridad que bloquea todo aquello por lo que hemos luchado tanto tiempo.

Y la inseguridad no sólo interrumpe el acceso a tus metas, sino que te hará prestar oído a voces y a palabras ajenas. Pero existe una meta, un sueño, un propósito que no puedes abandonar: tu vida. Para ello también dispones de palabras: fe, valor, seguridad, convicción, determinación, potencial, meta, destino, estima, dominio propio; son palabras que desde el momento en que comiences a aplicarlas a tu vida producirán su fruto al ciento por ciento y a una velocidad que hasta ahora desconocías.

Determina palabras de bien, de fe, de ánimo sobre tu vida; crea con palabras lo que estás esperando recibir de tu trabajo, tu futuro, tu empresa, tus hijos. Mientras hables estarás creando tu porvenir. Lo que digas, será hecho. Y así es como caminamos y nos desenvolvemos en las diferentes áreas de nuestras vidas, de acuerdo a cómo nos sentimos. Los seres humanos nos vemos tal como hablamos de nosotros mismos y conforme a lo que los otros dicen de nosotros y aceptamos como válido.

Bernardo Stamateas. Gente Tóxica.

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