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@solitalo

Arcangel Gabriel.

En realidad no es que haya tenido una larga lista de experiencias con este Amado Arcángel, más allá de encomendarme a el como uno de mis maestros pilares que es.

Pero ayer, me acosté de madrugada con mi esposo, después de preparar una cantidad importante de las sales energéticas que hacemos. El caso es que antes de hacerlo le encomendé a todos mis Maestros que bendijeran esas sales y que fueran aprovechadas por las personas que las usaran para los más altos fines de cada quien. Las armonicé con péndulo y las puse a velar.

Durante la noche a “soñé” que cada uno de los Arcángeles tomaba un envase de cada tipo de sal y las apadrinaba por decirlo de alguna manera, en la mañana siento que me llama mi esposo para que me levante como hace todos los días, abro los ojos y veo claramente a Gabriel con una sal de protección en sus manos (son moradas y él pertenece al rayo blanco); veo a mi esposo de pie de mi lado de la cama diciéndome que me levante y yo alzo mi mano (que no era mía) y haciendo una cruz en el aire le digo (con una voz que tampoco era mía) “Dios te bendiga”.

Extrañada porque no me hizo ningún comentario al respecto le pregunto por lo sucedido, y me dice que nunca estuvo parado allí y que no vio que yo hiciera nada.

Intrigada pasé el día pensando sobre eso y hoy abro las cartas de varios oráculos para escribir la historia de Angeles y Hadas que les publiqué antes y cuando busco el oráculo de Iniciación a la Ascensión Cósmica pidiendo al Maestro que va a acompañar a Venezuela en su proceso espiritual sale el Arcángel Gabriel. Casualidad? No lo creo.

Hemos sido bendecidos con su presencia porque nos trae el valor de la misericordia, que no es más que amor y confianza, quien confía en ella podrá hacer que las cosas ocurran fácilmente. La misericordia nos libera del karma y de las energías destructivas, en ella se conectan todas las cosas del cielo.

Gabriel nos dice que si abrimos nuestro corazón a la misericordia del cielo, pueden ocurrir milagros y los problemas pueden solucionarse con facilidad. A través de ella podremos perdonarnos a nosotros mismos, porque reconocemos que en la misericordia divina nunca ha existido la culpa. La culpa forma parte del juego del karma y se diluye una vez que nos hemos vuelto a conectar con el espíritu que todo lo abarca, con el alma universal.

La antigua imagen del Dios castigador comienza a modificarse, no es la verdad. Dios es amor y misericordia y quiere bendecirnos con los regalos del cielo.

Aquí unas palabras del Arcángel Gabriel:

Te bendigo, eres bienvenido a mi casa de Luz,
purificado sea el recinto en el que vive tu alma.
Anuncio la ascensión de tu alma,
alabados sean el Padre y la Madre en la Luz,
alabada sea tu vuelta a casa.
Te conduzco hacia tu fuerza,
hacia la patria de tu corazón,
eres amado eternamente.

Yo no sé qué pensarán ustedes, pero ya le pongo un velón blanco para agradecerle sus bendiciones en mi evolución espiritual…Abrazos de Luz!

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