Cómo desarrollar el Amor Incondicional y aprender a amar todo lo que existe

@solitalo

El amor incondicional es la fuerza más poderosa que hay en todo el Universo. Es la fuerza que sustenta todo lo que existe y que permite que siga en pie.

Esta fuerza es dulce y cálida, pero no hay que confundir esto con debilidad. Es una fuerza inmensamente potente, y tiene la capacidad de transformar cualquier cosa. Puede transformar tu vida completamente y la de la humanidad entera, y convertirlo en algo mucho más hermoso.

Hoy te propongo un sencillo ejercicio para desarrollar tu amor incondicional y empezar a amar todo lo que existe sin excepción. Yo he empezado a hacerlo esta semana, y la verdad es que es muy fácil y poderoso.

Y muy, muy hermoso.

La Relación entre el Amor Incondicional y la Felicidad

Aprender a expresar amor incondicional al máximo es lo mejor que cualquier persona puede hacer. Tanto para ella misma como para todo su entorno.

Por un lado, una persona que ama sin condiciones es una auténtica bendición para todos los que están a su alrededor. Imagínate alguien que siempre ama, tenga a quien tenga a su lado. ¿Te gustaría estar cerca de esta persona? Seguro que sí, ¿verdad? Pues tú puedes convertirte en una persona así, y si lo haces todos querrán estar cerca de ti.

Además, amar incondicionalmente es también lo mejor para ti. Si recuerdas la fórmula de la felicidad, tu bienestar depender directamente de tu capacidad de amar. La cantidad de felicidad que sientes en cada momento es exactamente igual a la cantidad de amor que estás expresando; ni un poco más, ni un poco menos.

Esto significa que si sólo sabes amar en determinadas situaciones, sólo podrás ser feliz en esos casos concretos. En cambio, si sabes amar siempre, serás feliz siempre.

Vale la pena, ¿no?

Un Potente Ejercicio para Desarrollar el Amor Incondicional

El primer paso para desarrollar tu capacidad de expresar amor incondicional es darte cuenta de que todas las personas, sin excepción, merecen ser amadas.

Una idea que a mí me resulta muy útil es recordar siempre que todas las personas tienen una madre, y que las madres siempre aman a sus hijos; hagan lo que hagan. Así que, incluso esas personas que parecen terribles, tienen una madre que las ama con toda su alma. Y si hay alguien que las quiere tanto, no deben ser tan malas, ¿verdad?

De hecho, si tú fueras su madre, las amarías con todo tu corazón. Y, si quieres, puedes dejar que este amor salga libremente de ti porque, en el fondo, todos tenemos una madre afectuosa y bondadosa en nuestro interior.

Una manera de hacerlo es practicar el siguiente ejercicio. Es muy, muy sencillo. Se trata simplemente de elegir a una persona que no te gusta demasiado, y dedicar unos minutos a enviarle toda tu luz y todo tu amor. Puedes elegir a alguien de tu entorno con quien no te lleves especialmente bien (un familiar, un compañero de trabajo, un conocido…) o alguien a quien no conozcas personalmente (políticos, personajes públicos…). Lo importante es que elijas a una persona de quien actualmente no tienes muy buena imagen.

Cuando la tengas, ámala durante unos minutos.

No te preocupes, esto no significa que te tenga que gustar su manera de ser y de actuar. No hace falta que pienses que es una persona maravillosa.

Tampoco es necesario que le digas nada ni que hagas nada con ella. Simplemente siéntate en un lugar tranquilo y envíale luz y amor. Mándale luz para que pueda ver mejor su camino, y amor para que se sienta cálida y arropada a la hora de tomar las mejores decisiones para ella y para su entorno.

Deséale que todo le vaya bien, a ella y a sus seres queridos, pero sin especificar nada concreto. El Universo ya se encargará de ayudarle a encontrar qué es realmente lo mejor para ella y para la vida en general. Tú simplemente envíale luz y amor para ayudarle en este proceso.

Y al día siguiente hazlo con otra persona.

Y al día siguiente con otra, y al siguiente con otra.

No te dará mucho trabajo; son solo unos minutos al día. Si quieres, incluso puedes hacerlo mientras vas a trabajar o mientras preparas la comida.

Vale la pena, porque nunca tan pocos minutos habían tenido tanto potencial para iluminar tu vida y el mundo en general.

Fuente http://www.jananguita.es