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TEMPLO DE JERUSALEN

Según el profesor Chahuán, la religión juega un papel muy importante en las tradiciones populares palestinas, donde cualquier suceso extraordinario es atribuido a la acción de la Divina Providencia. Existe la creencia en aguas benditas, pozos sagrados, árboles sagrados, recovecos sagrados, piedras sagradas. El peso más significativo está en sacralizar la tierra.

La “milagrería” es muy fuerte en Palestina. Más allá de la aparición de supersticiones, se atribuye todo a la acción directa de Dios, porque la gente es muy religiosa, ya sea cristiana o musulmana; la intervención de lo divino en la vida cotidiana de las personas es algo constante.

Parte de la antigua herencia aún es palpable en la Palestina actual, donde el nombre de muchas ciudades significa “la casa” de algo. Por ejemplo, Beit Jala quiere decir “la casa del dios Jael”; Beit Lahamu, Bethlehem (Belén), significa “la casa del dios Lahamu”; Jerusalén es “la ciudad del dios Salem”. Las aldeas, los poblados fueron construidos en torno a una divinidad.

El catedrático Chahuán afirma que la movilización de las poblaciones ha hecho que se acumule un sustrato cultural bastante diverso, pero que tiene como particularidad una tradición agrícola. Cita como ejemplo al “dable”, que es un baile popular en Palestina, Siria y El Líbano, cuyo origen tiene que ver con un rito agrícola, que consistía en zapatear el suelo antes de la lluvia para que ésta penetrara mejor en la tierra.

Además, en Palestina se han registrado pintorescas y curiosas costumbres que se entrelazan con la superstición. El profesor escuchó una de ellas de labios de los primeros llegados desde Tierra Santa a América, que dice relación con una práctica recurrente entre los cristianos ortodoxos de Beit Jala y que se usó entre los primeros matrimonios de inmigrantes. Según esta costumbre, cuando dos cristianos ortodoxos palestinos se casaban, una señora de la familia de la novia se paraba detrás del novio y le pasaba una aguja por la ropa, sin hilo. Se creía que al hacer esto, el novio solamente podría ser viril con su esposa. Era una especie de superstición de que al coserlo sin hilo, el hombre solamente iba a poder responder sexualmente ante su mujer.

La superstición, la presencia de lo sagrado, la explicación de cualquier cosa por lo mítico, es muy fuerte en Palestina. Los mitos de América Latina son mitos remestizados, porque pasaron del mundo árabe a España (durante la invasión de la Península Ibérica) y desde ahí a Latinoamérica.

Entre los árabes palestinos también es muy común el “masamir” o creencia en rezos especiales que, según dice, protegen a las personas y que incluso a veces pueden llegar a sanarlas de una enfermedad.

Pero no sólo existen tradiciones a partir de lo que sucede en la Tierra. Históricamente, los árabes miraron el cielo, en busca de explicaciones y correspondencias con lo que ocurre aquí abajo. De ese modo desarrollaron la astrología y en Medio Oriente aún persiste la creencia en los oráculos a partir del movimiento de los astros. Y eso ha llegado a tal punto, que estos pueblos han logrado escribir sus nombres allá en lo alto, pues según el profesor Chahuán, muchas constelaciones tienen nombres árabes.