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@solitalo

Maestro Ascendido Helión
Ser equivalente al Sol

 

 

Lemas

  • Vivir su carisma.
  • “Saber vender sus madejas”.
  • Resplandor.
  • Autoestima.
  • La energía de Helión

Nos apoya a la hora de reconocer nuestro verdadero “yo» y de vivir. Nos ayuda a descubrir nuestra luz interior y a tener el valor de enseñarla.

Esta energía favorece una autoestima incondicional. Si conseguimos sentir amor hacia nosotros mismos y hacia nuestro propio ser divino, irradiaremos igual que el Sol. En el estado de autoestima nos encontramos en armonía con todo. Entonces resulta muy natural mostrarse a los demás y ser uno mismo.

Indicaciones para la situación

Quizá pienses realmente que no posees facultades, que eres pequeño, insignificante e inexpresivo. A lo mejor te escondes y te dices a ti mismo: “Pero y ¿quién soy yo? ¿Quién, yo? Yo no puedo hacerlo, no debes referirte a mí».

Pero si miras con atención hacia tu interior, tú sabes que en ti anida una fuerza muy especial, que sabes mucho más de lo que confiesas, que puedes hacer muchas más cosas de las que demuestras a los demás.

Te gusta demasiado esconderte detrás de la máscara de la ignorancia, la insignificancia, de la ineptitud. Pero esto no te beneficia ni a ti ni al mundo.

Es tu deber dejar que brille tu luz, vivir tu carisma. Si te atreves a mostrar a los demás tu luz ellos se acercarán a ti. A lo mejor otras personas se animarán también a dejar que su luz brille.

¿A qué temes cuando te enseñas a los demás? ¿Qué ocurre cuando otras personas reconocen tu propio “yo»? ¿Qué te impide aceptar tu belleza interior, tus facultades, tu resplandecer y dejar que se conozcan?

Interpretación de la carta

Nuestra mirada recae sobre una mujer. Ella está sumida en una profunda meditación y está rodeada por los rayos que irradia su luz interior.

Delante de ella se encuentran dos personas, cada una de ellas llevando una máscara, detrás de la cual pretenden esconderse. Se miran desconfiadamente entre sí y no quieren que los desenmascaren.

La mujer tiene la boca un poco abierta, como si quisiera expresar y comunicar algo, pero el hombre la mira como si no la entendiese. Sus máscaras impiden un intercambio sincero, la transmisión de los sentimientos verdaderos.

La mujer del centro de la carta está totalmente a la vista. Incluso su ropa es tan fina que deja traslucir su cuerpo. No necesita esconder nada. Se encuentra en estado de paz, de unión con el ser divino, con la autoestima y su auténtico “yo» luce como un sol en su interior.

Esta luz es tan fuerte que los rayos la rodean también desde fuera. La máscara de la personalidad, la limitación de nuestra identidad ya no son necesarios: su máscara ha caído por sí sola. Y tampoco precisa palabras para comunicarse, ella habla el lenguaje del corazón.