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@solitalo

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No es extraño que nos sintamos agobiados, con dolor de cabeza o alergias en el clima lluvioso. La explicación viene por el efecto de una atmósfera excesivamente cargada de partículas positivas, según estudios de la Universidad de Jerusalén y Berkeley, que incide directamente en los sistemas hormonal, nervioso y respiratorio.

De hecho, una atmósfera con muy poca carga negativa favorece el crecimiento de gérmenes, lo que suele suceder en casas u oficinas cerradas, en ambientes urbanos, en la cabina de un avión, en un ambiente con humo, calefacción o aire acondicionado. Es decir, el ambiente en el que vivimos. Por ello estamos estresados, pues vivimos rodeados de iones gruñones que afectan directamente nuestro organismo.

Por el contrario, la montaña, los espacios abiertos no industriales o contaminados, las cuevas, las cascadas, propician una alta concentración de iones negativos (más de 200 por cc), también llamados felices. Es lo que sucede después de la lluvia, sentimos el aire “ligero” y agradable por su carga negativa, mientras antes, tanto humanos como animales nos inquietamos por el “clima pesado”, cargado positivamente.

Efectos del aire ionizado positivamente: Dolores de cabeza, depresión, irritabilidad, letargo, insomnio, migraña, malestar general y enfermedades respiratorias.

Efectos del aire ionizado negativamente: Reducción de la histamina, de la serotonina (responsables de las alergias y el estrés respectivamente), mejoramiento del apetito y de la actividad cardiovascular, pérdida de peso.

Por todo ello deben estudiarse las maneras de mantenerse los espacios de trabajo y el hogar en la carga negativa mínima aceptable. Una de ellas es colocando ionizadores o purificadores de aire, también las lámparas de sal cumplen una excelente función, pero si son escasos o muy caros para ti, te damos estas recomendaciones:

-Mantén la casa u oficina libre de polvo.

-Coloca plantas cerca de tus equipos electrónicos, preferiblemente cactus.

-Construye tu propio ionizador, colocando chinches u objetos puntiagudos en las salidas de aire, como puertas, ventanas, ventiladores (con cuidado de no pincharte luego).

-Métete a la ducha, bajo un fuerte chorro, o lávate las manos y acerca la cara a la caída del agua.

-Apaga las luces y equipos electrónicos, electrodomésticos, etc. por un rato.

-Pasa mayor tiempo expuesto a iones felices, por lo tanto, elimina de tu habitación los electrónicos y sal más al aire libre, la naturaleza sana.

Tomado de: http://www.sanadoras.com