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@solitalo

Existe una historia de una mujer en Inglaterra quien llegó hasta su párroco con la conciencia atormentada. El párroco la conocía como una habitual chismosa, ella calumniaba a casi todo el mundo en el pueblo.

¿Cómo puedo hacer para cambiar?, suplicó. El párroco replicó:
Si usted quiere tener paz en su conciencia, tome un saco de plumas de ganso y ponga una pluma en la entrada de cada casa de las personas que ha difamado.

Después de cumplir con el pedido, volvió al párroco y le preguntó:
¿Eso es todo?
No -dijo el sabio anciano ministro- ahora debe recoger cada pluma y traérmelas a mi.

Luego de largo tiempo, la mujer volvió sin una sola pluma.
El viento las esparció todas, dijo ella.
Buena mujer -replicó el párroco- así es con los chismes. Las palabras hirientes se arrojan con facilidad, pero nunca podemos volver a recogerlas.

Billy Graham