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@solitalo

 

La celebración de la llegada del Espíritu de la Navidad es una tradición de origen nórdico, que paulatinamente se introdujo en Venezuela. Esta festividad toma la fecha del 21 de diciembre, día en que la Tierra entra en el Solsticio de Invierno, es decir, cuando el planeta se encuentra en el punto más lejano de su órbita respecto al sol.

Navidad es una palabra que viene del término Natividad, del latín Nativitas, que quiere decir nacimiento, en este caso, tradicionalmente se refiere a un nacimiento que es un acontecimiento muy especial y grandioso, un nacimiento que eleva espiritualmente a toda la humanidad, el nacimiento de Jesús. Ahora bien, en esta era de Acuario la Navidad también se refiere a nuestro nacimiento del cristo interno, es decir, que es el momento de nacer a otros planos, el emocional, el mental y el espiritual para que nazcan nuestros estados superiores que todos poseemos, tales como, el bien, la alegría, la veracidad, el trabajo fructífero, el perdón y la fraternidad.

Esta expansión de la energía en muchas culturas se ha relacionado con los solsticios. A lo largo de la historia el solsticio de invierno ha tenido una gran significación, tanto así, que en su afán de cristianizar a los pueblos paganos, la iglesia llevó a esta festividad el nacimiento de Jesús, a fin de hacer olvidar celebraciones y adoraciones a dioses paganos. Pero vayamos por partes, primero veamos que es en si el solsticio, es el tiempo en que el sol se encuentra más alejado del ecuador, lo más lejos al sur en invierno o al norte en verano.

El solsticio de invierno se inicia a las 12 a.m. del día 22 de diciembre y culmina el día 24 a la media noche, durante este tiempo, el sol pareciera detener su movimiento, de ahí la palabra solsticio, sol estático, para luego el día 25 volver a levantarse, renacer.

La tierra gira en una elipse y no en un círculo alrededor del sol, este movimiento llamado traslación dura 365 días y 6 horas. Por otra parte la tierra no está completamente vertical, sino que su eje está inclinado 23º 27′ grados, y así viaja por la elipse con dicha inclinación, por lo que en los lados más alejados del sol la intensidad de luz y calor sea variable, en el día 22 de diciembre el sol apunta directamente al hemisferio sur, por lo que en el hemisferio norte es invierno, con días cortos, largas noches y mucho frío, del 22 al 25 de diciembre el sol aparece con su máxima declinación al sur, dando el aspecto de estático, para luego comenzar de nuevo su viaje hacia el norte, trayendo luz y calor.

De ahí vienen las celebraciones de el 21 del Espíritu de la Navidad y el 25 del Nacimiento de Jesús, quien trajo la luz a la humanidad, por lo que ambas celebraciones son de carácter solar.

Siguiendo con los eventos astronómicos, notaremos que el eje terrestre del norte durante estos 3 días está dirigido o apuntando hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, lo cual no sucede durante el solsticio de verano, este centro galáctico es el lugar de máxima concentración de estrellas y de energía. Esta energía cósmica positiva penetra a nuestro planeta por el polo norte y luego irradia todo el poder de su electromagnetismo a toda la superficie del planeta, produciendo así el mejor efecto benéfico y positivo que recibe la tierra en todo el año. Esta energía la recibe tanto el planeta como todos los seres vivos que lo habitan.

Siempre se han tejido historias sobre personajes generosos y de gran bondad como Santa Claus, quien vive en el polo norte y «casualmente» en el día de Navidad viaja por todo el planeta cargado de regalos, de dádivas y cosas buenas, para todos por igual. Podemos apreciar que esta historia coincide perfectamente con un hecho astronómico real, una energía positiva que desde el polo norte se desplaza a todos los rincones del mundo.

Entonces, ¿quién es el Espíritu de la Navidad? pues bien, recibe diversos nombres, diversos orígenes, y todos, absolutamente todos, son válidos, bien sea Santa Claus, San Nicolás, Papa Noel, Maestra Natividad o como queramos llamarlo, poco importa quien es, sino el mensaje que trae.

Fuente: Omar Peiró