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@solitalo

Las piedras energéticas o cristales debido a su uso necesitan de una limpieza especial para limpiar su memoria energética. Primero cuando las compramos, ya que no sabemos quién la ha usado y después cada cierto tiempo para permitir que su funcionamiento sea el óptimo. Recuerden que cuando adquirimos una piedra para trabajar o para nuestro uso personal, la piedra nos escoge a nosotros por la afinidad energética que tengamos con ella.

Cuando compramos un cristal, tenemos que tener en cuenta que éste ha pasado por muchas manos, con muchos fines distintos tal vez. Muchas vibraciones distintas lo han tocado, y ahora que está con nosotros deberíamos limpiarlo para que este libre de interferencias y podamos trabajar con él directamente.

Hay diversas formas, que además varían si nos encontramos ante cristales de distintos colores. Así en aspectos generales, se diferencian en matices las formas de limpiar cristales blancos, rojos, verdes, azules, naranjas, amarillos, o violetas.

Cristales Blancos

En este grupo incluiremos los Cristales de Cuarzo Transparente preferiblemente.

Tomamos el cristal y lo pasamos durante unos minutos bajo el grifo(agua), mientras pensamos se limpia a medida que el agua resbala por él. Si pudiéramos hacerlo en un arroyo, río, o medio natural, tanto mejor, vigilando que el cristal no se nos resbale y siga su camino!

Después, lo podemos dejar al Sol durante un par de horas. También es mucho mejor que lo pongamos por la mañana, para que aproveche los rayos del Sol naciente, y sacarlo antes de las doce del mediodía, cuando comienza su descenso. Nuestro cristal está recargado.

Otra manera sería, después del paso del agua, colocarlo debajo de una pirámide orientada, durante no menos de media hora. Yo personalmente prefiero el Sol, ya que el cristal se carga con energía Cósmica directamente, de nuestro Sol. Si en esos días la Luna está en cuarto creciente, podemos dejar el Cristal durante todo el día al Sol, y toda la noche, para que se cargue con las dos energías, la masculina y la femenina (es el método que yo en lo particular prefiero).

Después del paso del agua, del Sol y, si ha sido el caso, de la Luna, podemos, para finalizar, pasar el cristal por una barrita de incienso. Mientras éste impregna el cristal, pensamos y visualizamos que está limpio, puro, en su pleno esplendor, y que vamos a trabajar juntos con humildad y con el corazón y la mente abiertas a lo que acontezca.

Este es el paso general para limpiar los Cristales. Ahora. detalladamente vamos a ver cómo se limpian Cristales más sensibles, dependiendo de su color.

Cristales rojos, verdes, naranjas y rosados

Dentro de este apartado incluyo como Cristales rojos el Jaspe, el Cinabrio y el Rubí. En verdes, la Malaquita, la Aventurina, y el Heliotropo, que en realidad es rojo y verde. Entre los naranjas, la Cornalina y el Ágata. Y entre los Cristales rosados podemos encontrar el Cuarzo Rosa y la Kunzita.

El primer paso es siempre igual. Pasamos el Cristal unos minutos por el agua, mientras pensamos que ésta arrastra todas las energías retenidas del Cristal. Las piedras rojas podremos dejarlas de media a dos horas bajo el Sol, no hace falta más. Luego podemos dejarla un poco enterrada durante un día, para que coja energía de la Tierra. Tenemos que pensar que por norma, los Cristales rojos son más «físicos» que otros, ya que nos conectan con las energías primigenias de la Tierra, por lo que la recarga de estos cristales de esta manera, incrementa su fuerza.

Con los Cristales verdes seguiremos el mismo proceso. Son Cristales delicados, sobre todo la Malaquita- Excesivo Sol tiene consecuencias nefastas para ella, ya que pierde el color, y la fuerza. Es mejor, casi recomendable no dejar este tipo de Cristales bajo la luz de la Luna.

Los naranjas y rosados se pueden exponer también al Sol de la misma manera. Tengan cuidado con el Cuarzo Rosa que es más delicado, aunque no le pasará nada si lo dejan dos o tres horas bajo el Sol, para que el Astro Rey le dé todo el impulso a su energía de Amor, y, después, mejor que enterrarlo, pasar directamente al incienso o a sintonizar con él, como explicaré mas adelante.

Y en general, para estos y todos los Cristales, podremos repetir la parte del incienso. En ese momento, el Cristal además de limpiarse, comienza a sintonizar con nuestra propia energía.

Cristales azules y violeta

En esta gama de Cristales entramos en un mundo más profundo, que nos puede llevar desde el punto más físico al estado de mayor iluminación. Dentro de los Cristales azules tenemos, por ejemplo, la Turquesa, el Ágata, el Lapislázuli y la Sodalita.

Entre los violetas, la Amatista y la Fluorita, como más comunes y más accesibles para trabajar. Sin embargo, dependiendo de su uso, sí podemos dejar los Cristales azules y violetas bajo el Sol, siempre y cuando no pasemos las dos horas aproximadamente. La Luna les favorece, ya que son Cristales de mirada interior, aunque tampoco hace falta dejarlos toda la noche, y menos si el cuarto creciente está ya muy avanzado.

Cristales amarillos y dorados

Naturalmente, el Sol es la principal fuente de estos Cristales, entre los que encontramos el Citrino, el Topacio dorado, el Ámbar, el Ojo de Tigre y la Calcita dorada. Son Cristales muy potentes, de mucha energía. Una conocida se estiró a hacer la siesta con un Citrino en las manos, y no pudo pegar ojo. Al revés, cada vez se sentía más excitada, hasta que se dio cuenta de que su compañero de siesta, quizá no era el más indicado…!

Lo único «prohibido» con estos Cristales es la Luna. Son Cristales puramente solares y a ello nos remitiremos, con los pasos que ya he mencionado antes. Tengan en cuenta que en este grupo encontraremos Cristales Sanadores de alta vibración, que nos ayudarán mucho en nuestra tarea de sanación.

Cristales negros, como la Turmalina y la Obsidiana

Simplemente lavándolos un poco, tenemos suficiente. Les recomiendo que miren en la lista de Cristales sobre los negros, y verán que la mayoría tienen una capacidad especial para, además de echar su propia energía negativa, repelen la que tienen alrededor, por lo que tienen un tratamiento especial. En general pues, se podría resumir así:

BLANCOS:
Agua, Sol y Luna.

ROJOS, VERDES, NARANJAS Y ROSADOS:
Agua y Tierra. Sol no más de dos horas.

AZULES Y VIOLETAS:
Agua. Sol, poco. Luna.

AMARILLOS:
Agua y Sol a discreción. Luna, nada.

Y para acabar, tengan MUY EN CUENTA la fase lunar.
No debe dejarse ningún cristal en Luna Nueva o Menguante. Tendrán que esperar para cargar un Cristal, si quieren hacerlo con la Luna, hasta el cuarto Creciente, o la misma noche de Luna llena. Todos los Cristales se pueden pasar sobre el humo del incienso. Después le pasan un paño suave y listo. Pueden elegir el incienso que más les guste. Según algunas Tradiciones, el de Cedro es muy bueno para los Cristales.

Otros Métodos

Después de haber limpiado los Cristales, tenemos varias maneras de recargarlos además de las mencionadas como la visualización y el incienso. Otro sistema para limpiarlos de cargas pesadas es, dejarlo enterrados en sal marina durante toda la noche, para después seguir con la técnica del agua y restantes.

Podemos cargar el Cristal, con nuestra propia energía, sobre todo si tenemos algún grado de Reiki. Así mismo se utiliza el Poder del Sonido para recargar Cristales.

Cargar cristales con el sonido de los armónicos

La campana tibetana, hecha especialmente de siete aleaciones, y que tiene un nivel de vibración muy característica. En este caso, hacemos sonar la campana, y la colocamos mientras dura el sonido, sobre el Cristal, sin tocarlo. Podemos, simplemente, situar la campana encima, o efectuar pequeños círculos en el sentido de las agujas del reloj.

Otro caso es el de los Cuencos Tibetanos o Cantores, hechos a su vez de siete aleaciones distintas. Su trabajo es muy completo colocamos el Cristal en el interior del cuenco, que tomamos con una mano.

Y con la otra mano rozaremos suavemente el borde del cuenco, dándole vueltas con la vaqueta. Es como cuando pasamos el dedo sobre una copa, que vibra y suena. Cuando alcanzamos un sonido uniforme, dejamos de rozar el cuenco, y esperamos a que se extinga el sonido antes de sacar el Cristal, que estará perfectamente y a punto para su uso.