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@solitalo

Gaia es una de las deidades de la creación más antiguas. Sus santuarios se erigían en cuevas de las montañas y en pequeños bosques sagrados donde crecían los árboles más viejos. Fue mucho después cuando los griegos le edificaron un templo en la ladera de la montaña de mármol blanco del Párnaso, en Delfos.

Gaia hablaba por meditación de sus sacerdotisas, y durante más de 3000 años consultaron su oráculo personas de todos los niveles sociales. La diosa del “pecho profundo” dio a luz el mundo y todo lo que hay en él. Surgió del Caos y como madre virgen, dio a luz a Urano, el cielo; luego concibió a los Ourea, las montañas, y a Ponto, el mar. Después se unió a Urano y dio a luz a los Titanes, seis de cada género, la poderosa raza de seres divinos que precedió a los dioses del Olimpo.

Según el mito, fue la gran serpiente Pitón la que regaló a Gaia su templo. Incluso en la era posterior, en los tiempos del Panteón del Olimpo, cuando Zeus (Júpiter) era el señor del cielo, los griegos seguían haciendo sus juramentos más sagrados y vinculantes poniendo a Gaia por testigo, pues seguían supeditados a su ley.

Meditación

Juro excavar hasta lo más hondo
en mi energía creativa latente
con la confianza de que daré a luz algo mágico.

Fuente: Julie Loar. Diosas para cada día.