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@solitalo

El poder de las piedras lo hemos comentado en entradas anteriores, por eso en esta ocasión quiero compartir esta tabla de correspondencia de los beneficios que pueden obtener si se mezclan entre sí. Recuerden que siempre antes de usarlas deben limpiarlas y cargarlas porque antes de llegar a ustedes pasaron por unas cuantas manos y se fueron impregnando de energías diferentes. Éxito!

Piedra imán + rubí: conserva los afectos, favorece el flujo de dinero hacia uno.

Feldespato + ágata verde + amatista: nos permite “camuflarnos” psicológicamente con los demás.

Ónix negro + piedra de la luna: aumenta el poder de la personalidad.

Piedra de la luna + cuarzo verde: levanta el ánimo.

Circón + ópalo negro: desarrolla la clarividencia.

Lapizlázuli + malaquita: desarrolla la premonición.

Topacio amarillo + rubí + coralina: cura hemorroides y cauteriza heridas.

Ópalo negro + piedra lunar: mejora la vista, da sutileza al pensamiento.

Diamante + lapizlázuli + malaquita: doblega la voluntad ajena.

Zafiro + ónix negro: protege de agresiones psíquicas.

Cuarzo rosado + cuarzo ahumado + jade: protege de radiaciones telúricas nocivas y ”paquetes de memoria thanáticos” (vulgarmente “fantasmas”).

Ágata + amatista + turmalina: evita los peligros.

Amatista + cristal de roca: desarrolla la comprensión lógica.

Berilo rosa + hematite + rodocrosita: desarrolla el entendimiento en niños y favorece en pleitos.

Coral blanco + coral rojo: rechaza peligros, para el sano juicio y la prudencia.

Cristal de roca + cuarzo: da fecundidad física, mental y espiritual.

Crisolita + coralina: da control sobre las emociones propias y ajenas.

Calcedonia + brillante: desvanece ilusiones e imaginaciones.

Malaquita + rodocrosita: favorece la telepatía.

Zafiro amarillo + topacio rojo: inspira el bien, propende a la paz y la concordia.

Estas gemas pueden ser usadas engarzadas como anillos y colgantes, puestas juntas en la misma pieza; por ejemplo, un anillo que comparta las mismas o una cadenita de plata de donde cuelguen como un racimo.

Recuerden descargarlas periódicamente, dejándolas una noche dentro de un vaso con agua y sal, de ser posible (o frotándolas con algún aceite de descarga, como el alcanfor o incienso) y colocándolas al sol y al sereno, al día siguiente, para potenciar sus efectos. El cuarzo rosado jamás se lava con sal sino con azúcar o miel.