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@solitalo

LoVe!

Imponerse a los demás, darles órdenes, los humanos hacen esto constantemente. Pero cuando un deseo se manifiesta en ellos y los enrolla como una serpiente, se ponen a su disposición y capitulan sin resistencia. Analícense y verán que incluso con ustedes las cosas suceden así.

Los humanos son capaces de dar órdenes a los demás pero no son capaces de darse órdenes a sí mismos para restablecer la situación en ellos. Ahora bien, el trabajo del discípulo consiste justamente en tomar conciencia de su ser interior para restablecer el orden en él mismo, para volver a encontrar la realeza perdida que sus deseos inferiores y sus pasiones le han quitado.

Todos los trabajos que puede realizar en otros terrenos palidecen ante la importancia de un único trabajo: ponerse en armonía con el cosmos y establecer esta armonía en su propio reino imponiéndose a su pueblo, es decir, a sus células. Les dice a ellas: “¡Ustedes van a hacer mi voluntad y nada más!”, y ellas se ven obligadas a someterse porque él se les impone, no por su autoridad personal sino gracias a su obediencia a las leyes divinas. De esta manera, vuelve a encontrar su realeza.

Omraam Mikhaël Aïvanhov