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@solitalo

germinar

La vida espiritual es parecida a una tierra en la que ustedes deben meterse para poder crecer. Hasta este momento, ustedes se parecen a la semilla que se ha quedado en el granero. En el granero, evidentemente, la semilla está tranquila, no padece ni la lluvia, ni el viento, ni el granizo, pero pronto se enmohece o los ratones se la comen, lo cual es peor todavía. Mientras que la semilla que está puesta en la tierra, por su parte, tiene que padecer las inclemencias del tiempo, pero crece, da frutos y es útil.

Al abrazar la vida espiritual, ustedes no están a salvo: tendrán que hacer frente al viento y a las tormentas, pero también van a encontrar condiciones que les permitirán crecer y dar frutos a la humanidad. ¿Acaso no es preferible estar expuestos a las inclemencias del tiempo y crecer, antes que ser comido por los ratones y el moho? En la vida espiritual es cierto, tendrán que pasar por unas pruebas que una vida puramente materialista les hubiera evitado, pero eso no debe perturbarlos: sigan avanzando en la vía que los conduce hacia el mundo divino.

Omraam Mikhaël Aïvanhov