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@solitalo

El universo está escrito en lenguaje matemático y las letras de las palabras son círculos, triángulos, figuras geométricas, sin las cuales no es posible comprender ni una sola palabra.

La concepción de que vivimos en La Matrix, una realidad virtual de naturaleza holográfica que parece haber estado corriendo durante siglos en un eterno retorno, plagado de anomalías, no sólo ha sido respaldada de múltiples formas y maneras por el pensamiento de los filósofos y visionarios a lo largo de la historia, sino que está respaldada por la más moderna visión científica.

El universo parece estar escrito en códigos matemáticos, códigos binarios o trinarios, que una parte de nuestro cerebro, dedicada en exclusiva a esta tarea, traduce como “una mesa”, “una silla”, “un campo lleno de flores” o “un hombre” y parece que toda esta actividad de “decodificación” reside en el lado izquierdo del cerebro.

Se trata de una experiencia extraordinaria, sobre todo porque ella fue capaz de darse de cómo ocurría y es capaz de describirlo con gran detalle.

Además, le permitió experimentar una sensación similar a la que algunos místicos describen como el estado de nirvana, satori, o iluminación, pero podría también describirse como el estado de Yo Soy o el encuentro con el Ser.

Si esta realidad, como parece claro que es, es sólo la pantalla que vemos como resultado de un mar de vibraciones, códigos de interferencia en el substrato meta-físico (más allá de lo físico), podemos estar a un paso de comprender que toda nuestra ACCIÓN CONSCIENTE debe tener como objetivo ese substrato metafísico, que es donde se “cocina” esto que llamamos REALIDAD.

No vale la pena hacer jirones la pantalla de cine cuando no te gusta la película; no sirve de nada tirar tu aparato de televisor por la ventana cuando lo que ves te toca las narices.

Te sacudirás parte de tu agresividad, pero no conseguirás cambiar “la realidad”.

La clave, por lo tanto, está en CREAR TU PROPIA PRODUCCIÓN (aunque tú creas que es de “bajo” presupuesto); la clave está en montar tu propio estudio de difusión de tu propia realidad; rodearte de tu propio equipo; crear tu propia emisión para transformar el mundo de Matrix; la clave, para cambiar lo manifestado en la Matrix está en dejar de consumir los productos de la creatividad (a menudo, retorcida) de otros.

Todo está contenido en todo y hacer cosas “insignificantes” puede producir un efecto espectacular en el mundo que te rodea.

Vayamos al corazón de las cosas, al núcleo donde las cosas se hacen y se cambian, para hacer el trabajo de creación que tenemos asignado y en el ínterin, no participemos con nuestras emociones y reacciones en las producciones de quien conoce como funciona esto desde hace eones y se ha aprovechado de nuestra ceguera.

A desprogramarnos y despertar.

Matías Alves Sarmiento

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