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@solitalo

Los fariseos y los saduceos, quienes querían encontrar un pretexto para condenar a Jesús, le hicieron esta pregunta: “¿Hay que pagar el impuesto al César?”. Jesús pidió que le dieran una moneda y contestó: “¿De quién es esta imagen?”-“De César”-Entonces “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

Desde hace dos mil años se cita esta frase, y los cristianos nunca han sabido cuánto tienen que darle a César y cuánto al Señor. Para mí es sencillo, enciendo un poco de leña, se quema y digo ¿qué vemos? Primero una cantidad de llamas…luego, en menos cantidad, gas…luego, vapor de agua, aún menos…Después poco a poco, todo eso desaparece y sólo queda un puñado de cenizas. Pues bien, esto es lo que debe ir al César, la materia, la tierra, lo que queda, porque el imperio del César sólo se extiende por la materia. Las llamas, el gas y los vapores que se elevan pertenecen al Cielo. Entonces allí está: hay que consagrar tres cuartos de nuestras posesiones, de nuestras actividades, de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos al Señor, y un cuarto al César. Es claro.

Omraam Mikhaël Aïvanhov