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@solitalo

psicodelia

El desinterés no es la virtud más expandida entre los humanos. Incluso cuando dan algo o cuando pronuncian discursos en los que se muestran generosos, casi siempre hay algún interés por detrás. En realidad, por supuesto ningún gesto, ningún pensamiento, ningún sentimiento puede ser absolutamente desinteresado. Incluso el amor hacia Dios es interesado. El que ama al Señor sabe que gana la luz, la libertad, la vida eterna. Hay pues, un interés en ese amor. Pero al cambiar de objeto, el interés cambia de plano, porque la luz, la libertad y la vida eterna son adquisiciones divinas.

Es pues en esta dirección que debemos ir, debemos vencer el interés inferior que no busca sino satisfacer los instintos y la codicia, para encontrar un interés superior: la necesidad de crecer, de ennoblecernos, de divinizarnos. Sin embargo, aún en esto, hay un interés. Hagamos lo que hagamos actuamos por interés.

Omraam Mikhaël AÏvanhov