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@solitalo

Niños jugando con Disciplina Positiva en Chile

Me encantan los ejercicios, las cosas prácticas, las experiencias. Por eso lo que comparto siempre tiene esas características. Hoy les propongo trabajar con el Niño interior.

El niño que una vez fuimos permanece en nosotros durante toda la existencia. Cualquier experiencia o vivencia traumática queda en nuestro interior, y si no la resolvemos, se manifiesta en nuestra vida adulta de muchas maneras, tales como adicciones, depresión, insatisfacción, tropiezos para relacionarnos con los demás y muchas otras más.

El ejercicio que les comparto es efectivo y fácil: Consiste en dialogar con ese niño por escrito. Le hacemos preguntas y dejamos que el responda. Esto es muy revelador, siempre y cuando se haga con el corazón. Aquí no se vale “pensar”, el que piensa “pierde”. Las respuestas del niño deben dejarse fluir como La Escritura Automática.

Cuando permitimos que emerja el dolor del niño interno por medio de la escritura, el se va sanando. Al sanarlo, el niño deja ver sus mejores cualidades: La alegría, el optimismo, el coraje, la libertad, la espontaneidad y la unidad. Nos conectamos con la tierra y la disfrutamos, pues el niño interior es sensual.

El niño interior sanado nos revela nuestra misión y nos conecta con el Infinito. El niño interior tiene fe, por eso los Mayas lo llamaban el “Niño Mágico”.

Voy a dejarles un Código Sagrado muy efectivo para sanar al Niño. Es el 3740.

Saludos y bendiciones, José Gabriel Agesta.

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