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@solitalo

SANTERIA MAFERBA: MAL DE OJO, o ATAQUE PSIQUICO:

Dado el gran desarrollo del conocimiento oculto es necesario que sepamos conocer un ataque oculto cuando lo vemos. Estas cosas son mucho más comunes de lo que generalmente se cree.

Los meandros laberínticos del camino de izquierda son tan extensos como malignos; pero aún exponiéndolos en parte de su horror, sigo manteniendo que el camino de la derecha de la iniciación y el conocimiento oculto es una vía a las más elevadas experiencias místicas y un modo de aligerar la carga del sufrimiento humano. No todos los estudiosos de este conocimiento abusan necesariamente de él; hay muchos, la gran mayoría, que lo abordan sin egoísmo alguno en bien de la humanidad, utilizándolo para curar, bendecir y redimir al que se ha perdido.

Hay tanto conocimiento oculto en el mundo que se producen de modo desconocido e insospechado a nuestro alrededor, que es muy deseable que los hombres de buena voluntad investiguen las fuerzas que han pervertido los hombres del mal para utilizarlas para sus propios fines. Estas cosas son las patologías de la vida mística, y si se entendieran mejor podrían evitarse muchas tragedias.

Este texto no está pensado únicamente para ponerle carne de gallina, sino como una contribución seria a un aspecto poco entendido de la psicología anormal, pervertida en algunos casos por fines criminales. Este texto está dedicado a los estudiosos serios y a los que se hayan enfrentado a los problemas descritos y tratan de entenderlos y encontrar una salida.

Mi principal objetivo al hablar con tanta sinceridad es abrir los ojos de los hombres y las mujeres a la naturaleza de las fuerzas que funcionan bajo la superficie de la vida cotidiana. Puede sucederle a alguien que se rompa la delgada corteza de la normalidad y se encuentre cara a cara con esas fuerzas.

Salvo por la gracia de Dios, cualquiera podría estar en esta situación, y se espera transmitir el conocimiento protector para ello.

Signos de Ataque Psíquico

La forma más común de ataque psíquico es la que procede de la mente ignorante o maligna de los otros seres humanos. Decimos ignorante o maligna, pues no todos los ataques están motivados deliberadamente; la herida puede ser tan accidental como la inflingida por un coche que pierda el control. Hay que tener siempre esto en mente y no implicar malicia o perversidad cuando nos consideremos víctimas de un ataque. Nuestro propio perseguidor puede ser una víctima. No debemos acusar a un hombre de malicia si le damos la mano cuando él esta recibiendo una corriente eléctrica.

Sin embargo, recibiríamos un fuerte shock de sus manos. Lo mismo puede suceder con muchos ataques ocultos. Quizá la persona de quien emana no lo haya originado. En consecuencia, no debemos nunca responder a un ataque con otro, rebajándonos así al nivel moral de nuestros atacantes, sino fiarnos de métodos más humanos que son, en realidad, igualmente eficaces y mucho menos peligrosos de manejar.

También se entra en contacto con lo invisible por medio de la influencia de los lugares. Una persona que no sea en realidad psíquica, pero sí lo bastante sensible para percibir inconscientemente las fuerzas invisibles, puede llegar a un lugar en donde estén concentrados en alta tensión. Aunque normalmente nos movemos en medio de esas fuerzas (pues ellos sostienen nuestro universo), no somos conscientes de ellas. Sin embargo, en donde se concentran, a menos que tengamos una mente muy densa, empezamos a ser oscuramente conscientes de algo que nos está afectando y que agita nuestro ser subliminal.

Puede suceder que la barrera entre el inconsciente y el consciente sea densa en algunas personas, y así no ser nunca capaces de comprender claramente lo que está sucediendo. Simplemente tienen una sensación de opresión y malestar general que desaparece cuando van a otro sitio. En consecuencia, la condición puede no ser detectada y ser causante de años de desgracia y mala salud.

Es más común, sin embargo, que si hay un ataque psíquico concreto de fuerza suficiente para hacerse notar empiecen a aparecer pronto los sueños característicos. Estos pueden incluir una sensación de peso sobre el pecho, como si alguien se arrodillara sobre el durmiente. Si existe esta sensación de peso es seguro que el ataque tiene su origen local, pues el peso se debe a la concentración de sustancia etérica o ectoplasma, y es lo bastante tangible para presionar hacia abajo la bandeja de una báscula cuando es posible captarlo para su medición.

Es muy característico de un ataque oculto la sensación de miedo y opresión, y es también uno de los signos más seguros que lo anuncian. Es extremadamente raro que un ataque se manifieste apareciendo de la nada, por así decirlo. No nos encontramos en nuestro estado normal de mente, cuerpo y circunstancias y luego nos encontramos de pronto en medio de una batalla invisible. Una influencia oculta que se aproxima arroja su sombra sobre la conciencia antes de hacerse evidente al que no es psíquico. La razón de esto es que lo percibimos inconscientemente antes de entenderlo conscientemente, y una línea de sombra reptante indica la penetración del censor inconsciente desde abajo hacia arriba.

Conforme avanza el ataque el agotamiento nervioso se vuelve cada vez más notable, y bajo ciertas condiciones puede haber tal pérdida de tejido que la víctima se vea reducida a un mero cascarón sin sangre de piel y hueso, teniendo que acostarse en la cama por encontrarse demasiado débil para moverse. Y sin embargo, no se puede demostrar la existencia de ninguna enfermedad concreta.

Tal caso es un ejemplo extremo que acaba conduciendo a su conclusión lógica. Sin embargo, son posibles otras cuestiones. La resistencia puede ser buena, en cuyo caso el ataque no puede penetrar en el plano físico y se ve limitado a esa frontera existente entre la materia y la mente que percibimos en el umbral del sueño. Es una experiencia terrible, pues la víctima teme dormirse y no puede mantenerse despierto indefinidamente. Desgarrada por el miedo y la falta de sueño, el ataque mental llega pronto.

El agotamiento nervioso y el ataque mental son los resultados más comunes del ataque astral entre los pueblos de raza blanca, pues en Europa no es frecuente que un atacante pueda llevar sus fines hasta la muerte de la víctima. Sin embargo, hay registrados casos en los que la víctima ha muerto de puro terror.

Pero además de los fenómenos puramente subjetivos, si el ataque tiene algún grado concentración los habrá también objetivos. Es bien conocido el fenómeno de la recuperación, por el que los sucesos del cuerpo sutil se reflejan en el cuerpo denso, por lo que tras una refriega astral durante el sueño aparecen magulladuras en el cuerpo físico, las cuales tienen a veces un dibujo concreto.

Los olores malignos son otra manifestación de un ataque astral. El olor característico es el de carne en descomposición y aparece y desaparece caprichosamente; pero mientras se manifiesta no cabe ninguna duda sobre él, y cualquiera que esté presente puede olerlo, sea psíquico o no.

Otro fenómeno curioso es la precipitación de baba. Las señales son a veces como si un ejército de babosos hubieran estado desfilando en formación ordenada, a veces son manchas de baba amplias y en otros casos huellas claras, a menudo de tamaño gigantesco.

Cuando hay nieve se observan a veces huellas de patas que aparecen de la nada y no llevan a ninguna parte.

Hay un curioso fenómeno al que los ocultistas llaman o dan el nombre de campana astral. Su sonido varía desde el de una campana clara a un débil clic. Es parecido al sonido que se produce golpeando una copa de vino con un cuchillo del pan. Comúnmente anuncia la llegada de una entidad que apenas es capaz de manifestarse, y no tiene que ser necesariamente un mensajero del mal. Puede tratarse simplemente de un golpe en la puerta del mundo físico para llamar la atención de sus habitantes ante la presencia de alguien del exterior que quisiera hablar con ellos. Sin embargo, si se produce en presencia de otros síntomas de un ataque astral será una poderosa evidencia que confirme la diagnosis.

En relación con éste se producen a veces inexplicables juegos. Es la indicación de que están actuando fuerzas elementales, no humanas. También pueden producirse fenómenos poltergeist, en el que los objetos vuelan, los timbres suenan y tienen lugar otras manifestaciones ruidosas. Evidentemente, puede darse una multiplicidad de fenómenos, apareciendo en el mismo caso acontecimientos de diversos tipos.

Es innecesario decir que no debe ignorarse nunca la posibilidad de una explicación natural y material, incluso en casos en los que los elementos sobrenaturales parezcan más evidentes. Hay que buscar siempre diligentemente en todas las direcciones posibles antes de considerar digna de atención cualquier hipótesis supranormal.

Pero por otra parte, no debemos estar tan apegados a las teorías materialistas que nos neguemos a aceptar una teoría psíquica como hipótesis de trabajo si demuestra tener alguna posibilidad de ser fructífera. Si trabajando con hipótesis ocultas somos capaces de solucionar un caso que se ha resistido a todos los otros métodos, tendremos una buena evidencia que apoye nuestra afirmación.
Debemos tener también en cuenta que el fraude deliberado puede aparecer en los lugares más inesperados. No se le ocurriría a nadie producir fenómenos psíquicos fraudulentos a menos que existieran fenómenos psíquicos auténticos que actuarán como modelo para la falsificación.

La aceptación de una explicación debe descansar en el peso de la evidencia, no en el disgusto que produzcan sus alternativas. Sugiero la posibilidad de una explicación no material a investigar en los casos en donde las hipótesis materialistas no den resultados. Ni en las enfermedades del cerebro y el sistema nervioso, ni en las de las glándulas, ni en la represión de los instintos naturales encontraremos la explicación a todos los casos en los que se vea afectada la mente. El hombre es algo más que mente y cuerpo. Nunca encontraremos la pista del acertijo de la vida hasta que comprendamos que el hombre es un ser espiritual y que la mente y el cuerpo son las prendas de su manifestación.

Análisis de la naturaleza del ataque psíquico

La esencia de un ataque psíquico se encuentra en los principios y funcionamiento de la sugestión telepática. La sugestión puede ser de tres tipos: autosugestión, sugestión consciente y sugestión hipnótica.

Sin embargo, la distinción no es tan fundamental como puede parecer a primera vista; pues el objetivo de todas las sugestiones, en la mente del subconsciente es lo mismo, y no es operativo hasta que se logre. La sugestión se distingue de las amenazas y las apelaciones a la razón por el hecho de que éstas tratan de hacer mella en la mente consciente. Pero la sugestión no apela a la conciencia, sino que trata de poner sus manos en los orígenes inconscientes de la acción, manipulándolos desde allí.

La forma en que opera la sugestión en sus diversas formas llevaría demasiado lejos en este escrito, así que me limitaré a lo que concierne a los ataques psíquicos.
Todos los modos de sugestión entran en la mente por detrás del censor; es decir, son inde- pendientes de la conciencia, a la que no se le pide cooperación ni tiene capacidad para inhibir lo que entra.

En la mayoría de los casos, las sugestiones hechas de este modo no se reconocen nunca como procedentes del exterior, y sólo se descubren cuando han madurado en el subconsciente y empiezan a surtir efecto. No vemos la semilla invisible que ha sido plantada en nuestra mente por la mente de otro, pero a su debido tiempo tiene lugar la germinación y el fallo potente y creciente aparece por encima del umbral de la conciencia como si fuera una planta nativa.

El que tiene habilidad para sugerir trata siempre de hacer sus sugestiones armónicas con los rasgos de la personalidad; pues si no fuera así los complejos subconscientes establecidos arrojarían fuera a las sugestiones antes que tuvieran tiempo de echar raíces. Lo que hace en realidad es esforzar y estimular las ideas en curso que están allí, aunque quizá latentes. No puede plantar una semilla totalmente extraña. No puede injertar un rosal en un lilo, pues entonces se marchitaría y moriría.

Para que las semillas de pensamiento de la sugestión crezcan tienen que encontrar un suelo con el que congenien. Ahí está la fortaleza de la defensa. No podemos evitar que las mentes de los demás nos envíen sugestiones, pero sí podemos purificar el suelo de nuestra propia naturaleza para que nada nocivo pueda encontrar allí un suelo favorable.

Se ha dicho, y no sin razón, que no se puede hipnotizar a una persona para que haga algo contrario a su naturaleza real. ¿Pero cuál es la naturaleza real de cada uno de nosotros? ¿Hemos superado todos al mono y al tigre o simplemente los hemos enjaulados? La sugestión puede abrir la jaula de todas nuestras tentaciones secretas y dejarlas sueltas. Sólo el campo es inmune por naturaleza. Es posible reducir a alguien a cualquier cosa siempre que la sugestión pueda realizarse durante un tiempo suficiente. Bajo ciertas condiciones, la mujer más pura se puede convertir en una ramera y el hombre más noble en un asesino. Para la protección necesita conocimiento, y ese conocimiento es el que trato de darle en estas páginas.

Consideremos ahora cómo actúa exactamente un ataque psíquico. En las esferas de la mente no hay ni tiempo ni espacio en el sentido que los entendemos. No me propongo argumentar esta frase filosóficamente, sino darla como un hecho de la experiencia que compartirá todo el que se haya habituado a operar en los planos interiores.

Si pensamos en una persona, estamos en contacto con ella. Si nos la representamos claramente es como si estuviéramos cara a cara con ella. Si la representamos raramente es como si la viéramos en la distancia. Hallándonos en la vecindad mental de una persona podemos crear una atmósfera de pensamiento deteniéndonos en ciertas ideas en relación con esa persona, Así es como se realiza la curación espiritual. Las afirmaciones de la Metafísica se utilizan para conseguir que la mente del curandero entre en un determinado estado emocional, y su condición influya eficazmente en la mente del paciente con el que se ha puesto en relación.

Sin embargo, este poder se puede utilizar tanto para el bien como para el mal, y aunque en la enseñanza se trata de ser lo bastante prudente para poner las enseñanzas de tal modo que los estudiantes no pudieran discernir fácilmente el segundo filo de la espada. Pero ahora que es tanto lo que se sabe e incluso se practica en relación con los poderes de la mente humana, es bueno que también los hechos reales se conozcan y que todo el asunto salga a la luz pública y eso es lo que me dispongo a hacer dentro de mi capacidad.

Cualquier mensaje a la mente subconsciente debe revestirse de términos muy simples, pues el pensamiento subconsciente es primitivo, se desarrolló antes de que la humanidad conociera el lenguaje hablado. El objetivo primario de la sugestión es crear una atmósfera mental alrededor del alma de la persona, ya sea para el ataque o para la curación, hasta que provoque dentro del alma una reacción o respuesta simpática.

Utilizo el término alma para incluir los procesos mentales y los emocionales, pero excluyendo los espirituales. Una vez que se ha conseguido esta reacción, la batalla está media librada, pues la puerta de la ciudad se ha abierto desde dentro y puede entrarse libremente. Ahora puede procederse rápidamente a la sugestión telepática de ideas concretas.

Este es el punto decisivo en cualquier ataque oculto. Hasta ese momento, el defensor tenía la ventaja. Si tiene suficiente conocimiento, el conocimiento que espero poner a su disposición, puede mantener indefinidamente esta ventaja sin ningún esfuerzo indebido, y acabar con sus atacantes, aunque no pueda encontrarse con ellos en su terreno del conocimiento oculto. No hay nada en este mundo ni en el siguiente que pueda hacer un hipnotizador con una persona que mantiene la calma y no quiere prestar atención.

Hay dos puertas, y sólo dos, por las que el atacante puede entrar en la ciudad del alma del hombre, y esas son el instinto de auto conservación y el instinto sexual. La apelación hipnótica debe envolverse en los términos de uno de ambos para tener éxito. ¿Cómo procede el atacante? Ha de crear una atmósfera en el alma de su víctima en los planos interiores. Puede conseguirlo creando esa atmósfera en su propia conciencia al tiempo que piensa en su víctima.

Si quiere llevar a cabo un asesinato psíquico, llenará su propia alma con la rabia de la destrucción hasta que esta rabia lo inunde todo. Si quiere realizar una violación psíquica, llenará su alma de deseo y crueldad. Para llevar a cabo operaciones de esta naturaleza resulta esencial la rabia fría de la crueldad. ¿Y qué sucede cuando hace esto? Hace sonar una nota clave en el abismo. Y obtendrá respuesta. Todos los seres que tengan esa nota clave como base de su naturaleza responderán y se unirán a la operación. Pero no operarán directamente sobre la víctima SINO QUE ACTUARÁN A TRAVÉS DEL OPERADOR.

¿Y cuando haya terminado la operación mágica, qué sucederá? ¿Quedará en paz el operador para gozar de su víctima? ¿ES PROBABLE TAL COSA?

Esa es la base mística de la historia de Fausto. El diablo no sólo desea permitirle a Fausto ganar a Margarita, en realidad está ansioso de que lo consiga, pero vendrá por su alma cuando llegue el momento. También podemos recordar que si Margarita no hubiera respondido al atractivo de la Canción de la Joya no hubiera sido víctima. El punto débil de la defensa estaba al fin y al cabo en su propia naturaleza.

Hemos considerado con detalle el “modus operandi” de la sugestión telepática porque constituye la base real de cualquier tipo de ataque oculto. Ya sea una entidad descarnada, un ser de otro orden de la evolución, un demonio del foso o simplemente el alma aterrorizada de un amigo egoísta, adhiriéndose a la vida de las formas con independencia de las consecuencias, en todos los casos el gambito de apertura es el mismo.

Hasta que el aura sea horadada no podrá haber entrada al alma, y el aura es horadada siempre desde dentro por la respuesta de miedo o de deseo saliendo hacia fuera, hacia la entidad atacante. Si podemos inhibir esa reacción emocional instintiva, el borde del aura será impenetrable y tendremos una defensa tan segura contra la invasión física como la piel saludable y entera es una defensa contra la infección bacteriana.

Sin embargo, sucede a veces que se ha tenido una relación con la entidad atacante en una encarnación anterior y ésta tiene por tanto, por así decirlo, la llave del pestillo. Ese problema es muy difícil y para su solución se necesita ayuda externa. La dificultad aumenta por el hecho de que la víctima no suele sentirse inclinada a permitir la ruptura porque está unida a la entidad atacante, sea ésta descarnada o encarnada, por vínculos de fascinación o incluso de auténtico afecto.

Hay casos de interferencias psíquicas que se manifiestan como si fueran ataques epilépticos, pero que sin embargo con estudios cuidadosos de los especialistas se determina que, aunque tienen formas epilépticas, no son ataques de una epilepsia auténtica. La epilepsia se debe bien a una tendencia congénita, cuya naturaleza no es plenamente entendida por la ciencia médica o a alguna lesión o enfermedad del cerebro. En la epilepsia congénita, la enfermedad se muestra en las primeras fases de la vida; en los ataques debidos a una enfermedad se presentan otros síntomas que pueden ser detectados mediante un examen físico, como cambios en el ojo que son revelados por el oftalmoscopio. De ese modo la diagnosis puede establecerse definitivamente.

Además, hay un signo seguro por medio del cual un ataque epiléptico se puede distinguir con certeza de un ataque histérico o psíquico. En la epilepsia verdadera se vacía involuntariamente la orina en el curso del ataque. Es un signo seguro, y cuando está ausente podemos decir que el ataque no es epiléptico. Este punto es útil para aquellos que tengan que tratar con patologías que afligen al temperamento psíquico, pues verán muchos ataques y resulta muy útil un método seguro de distinguir aquellos que tienen un origen orgánico. Sin embargo, no debemos llegar a la conclusión de que todos los casos con incontinencia sean de epilepsia, pues aquélla tiene otras muchas causas, tanto orgánicas como funcionales.

Comúnmente, un sueño es el primer modo en el que se muestran las manifestaciones psíquicas, y las percepciones subconscientes se reflejan de esta forme en la conciencia.

Muchos ocultistas mantienen que la epilepsia congénita, distinguiéndose de aquella que se debe a tumores cerebrales, tiene sus raíces en las operaciones de la magia negra o Brujería en las que participó el paciente en una vida pasada, bien como practicante o como víctima, y que el ataque es un combate astral con una entidad descarnada, reflejado en el cuerpo físico por medio del fenómeno bien conocido de la repercusión.

La luna juega un papel muy importante en todas las operaciones ocultas, teniendo diferentes mareas en las distintas fases de su ciclo. Perséfone, Diana y Hecaté, todos aspectos de la luna, son tres personas muy distintas.

Por tanto parece probable que cuando la investigación física no ha dado ningún resultado pueda obtenerse éste con una investigación psíquica.

AUTODEFENSA psíquica – Cuadernillo N º 15 (fragmento)
Violet Firth – (Dion Fortune)
Traducción: Anita Manassei