@solitalo

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Alto Ser Cósmico, también conocido como Lord Divino y Divino Director. Yo Soy el Señor Maitreya quien, ahora, les habla. Llegan mis palabras desde el Gran Sol Central, respaldadas por la Jerarquía Espiritual, Gran Gobierno Solar.

Me expreso como representante de ese gobierno y los bendigo, en unión con los seres de los Altos Planos de Luz. Voy a hablarles, en este día, acerca del destino que le corresponde al amado planeta Luz-Tierra, desde que surgió como mundo escuela o escuela del universo, en el comienzo de los tiempos. Todos los planetas tienen su sendero divino. Hay un destino preestablecido por orden del Creador para cada uno de ellos.

Igualmente, el mundo donde ustedes habitan debe seguir un rumbo trazado de antemano, que se llama “Plan Divino”, dentro de la órbita del tiempo y el espacio. Solo los mundos densos tienen tiempo y espacio en la evolución que ustedes conocen, pues, nosotros vivimos en eterno presente. Este Plan Divino determina cuándo va a terminar lo viejo para entrar lo nuevo; es decir: La marcha de la vida a través de eras y ciclos. Todo esto se encuentra en los “libros del cielo” que son los Registros de Luz Eterna llamados Archivos Akásicos.

También, los mundos ajustan su equilibrio, giran alrededor de su eje, en su recorrido llamado “órbita” comúnmente. Saben que el eje de la Tierra está muy inclinado y en forma anormal, debido a la carga de negatividad excesiva que el planeta soporta. Así, ha sucedido por mucho tiempo, pero el día del ajuste perfecto ha llegado. Lentamente con precisión, el eje de la Tierra se va enderezando. Esto no sucede “por las buenas” y ocasiona algunos inevitables disturbios que podrían ser evitados si el planeta viviera en armonía perfecta. Ningún ser humano puede alterar el curso que ha sido decretado para el futuro del mundo. Se precisa un nuevo nacimiento, que siempre llega con dolores de parto. El nuevo orden debe venir, lo viejo y errado se aleja en el despertar de la vida con más alta conciencia, de manera gloriosa.

El tiempo que duran esos “dolores de parto” resulta impredecible, pues mucho depende de la mayor o menor transmutación que se manifieste. El nuevo mundo ha de nacer en pureza por lo cual la contaminación, todo lo no perfecto, tiene que ser erradicado definitivamente para que comience a manifestarse el Plan Divino establecido. Ustedes viven ahora esos “tiempos de parto”; de ahí, la gran tribulación que soportan. Todo lo que se deja atrás y “muere” es porque no ha reflejado el Plan Divino, el cual se completará, para bien del planeta, cuando de restablezca el orden.

Nosotros sabemos que el Plan Divino se cumplirá a plenitud. Las Altas Esferas se regocijan, cantan de alegría con anticipación al día en que las Fuerzas de la Luz, que son el bien manifestado, se impongan soberanamente en el mundo entero. Grandes cantidades de energía-luz se irradian por doquier. Los Reinos de la Naturaleza serán liberados de la carga negativa que los abruma, los humanos vivirán en armonía y paz. Nunca más, la Tierra gemirá de dolor. Tremendas fuerzas magnéticas, dirigidas desde el interior del planeta, atraerán las condiciones necesarias para transformar este mundo en un lugar de belleza y amor.

Esto sucederá una vez más, pues ya se ha repetido varias veces. Sabemos que antiguas y gloriosas civilizaciones fueron destruidas por el regreso de fuerzas Karmáticas que ellos mismos habían generado, debido al mal uso de la vida, de la energía a la desviación de los altos poderes alcanzados. Entonces, (hace ya tan largo tiempo que ni la historia presente recuerda) el mundo tuvo que ser purificado, pasó, igualmente, por “dolores de parto” similares a los que ustedes viven. Así sucedió con la prodigiosa Lemuria, la gloriosa Atlántida, con otras civilizaciones perdidas en tiempos remotos.

Ahora, en la época moderna, se manifiesta la última gran purificación que debe suceder según el Plan Divino. La polaridad del bien y la luz deben ser reforzadas con resolución; la polaridad del mal será disuelta, alejada definitivamente en la gran derrota del “fin de los tiempos”. Todos, entonces, vivirán en luz. El planeta habrá superado la crisis para ascender en vibración, subir a la órbita de Venus según le corresponde por vibración, por ley de Evolución.

Yo, Señor Maitreya, protejo a la Tierra y la envuelvo en mi campo magnético de perfección. El mundo será purificado para alcanzar toda su belleza, tal como lo dispuso el Creador. Habrá una gran limpieza del ambiente y las condiciones que se opongan al bien de lo perfecto. Lo no compatible con la luz resplandeciente será separado radicalmente. Las personas que hayan sido dignas de esa luz heredarán la Nueva Tierra, la consagrarán a la renovación con entusiasmo ¡Alégrense! Porque el día de la perfección y la belleza está en camino.

Los valores externos errados y todas las formas equivocadas de conducta serán alejados. El mundo surgirá de nuevo en un destino glorioso, como lugar armonioso y magnifico, preparado por seres de Luz y Amor: Un planeta digno para quienes se hayan elevado. Irradio, al planeta, mi corriente de luz sanadora, cargada con altos poderes, para que se cumpla la Voluntad Divina. Por Ley Universal, toda manifestación negativa, dañina para la Tierra y que provenga de conciencia humana ha de ser transmutada. Eso acelerará la limpieza, porque ya no se acepta más retardo que estanque el proceso evolutivo.

El derecho divino de libre albedrío, que ha sido dado a toda forma viviente, pondrá, inexorablemente, esa limpieza en movimiento. Lo que no se ajuste a la Luz, por rata vibratoria y Ley de Afinidad, será separado, alejado. Cada ser humano debe invocar la Ley del Perdón, usar la Llama Violeta Transmutadora, para la purificación interna que se requiere y poder quedar entre “los elegidos”. En realidad, no hay “elegidos” sino “merecedores” por evolución y esfuerzo propio. Ha sido ordenado, y decretado que quienes no quieran ni acepten entrar en el nuevo orden que la Tierra precisa no están obligados a hacerlo.

Nadie los forzará; por el contrario, serán conducidos, amorosamente, a un lugar de su afinidad donde podrán vivir según quieran. Esto significa que, si desean robar, matar, calumniar o pelear, por libre albedrío, les es posible hacerlo y nadie lo ha de impedir. La Evolución se rige por la Ley de Causa y Efecto (Karma).

La afinidad, la libre elección, son siempre respetadas para bien o para mal, porque cada ser es libre en su conducta para actuar a su manera. La orden ha sido dada: Que la Tierra viva en amor y paz. Ese día llegará. Yo, Señor Maitreya, lo corroboro. Los envuelvo en mi amor. Les doy la fortaleza que necesitan en sus vidas para esforzarse y perseverar.

Fuente: yosoylarevoluciondelcristo.blogspot.com

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