@solitalo

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Podemos tomar la vida como un viaje y, mirando el modo como la gente imagina que van a ser las cosas, descubrir que de vez en cuando hay intervenciones que cambian este rumbo. Una vez cambiado, por supuesto, se supone de nuevo que este destino es lineal, y sigue su marcha, hasta que otra intervención confunde una vez más el patrón…

La mejor ilustración de lo que ocurre y lo que la gente imagina que va a ocurrir se puede ver en la siguiente historia, que nos permitirá examinar qué es lo que está ocurriendo realmente:

Una caravana de ricos y orgullosos mercaderes cruzaba el desierto cuando un anciano subido en un asno y acompañado por dos mulas de carga solicitó unirse al grupo.

Mientras el jefe de la caravana discutía con él esta posibilidad, algunos de los mercaderes se oponían: no tenía aspecto próspero y no parecía suficientemente fuerte para llevar armas en un entorno que sabían infestado de bandidos.

Decía ser cocinero y estar “protegido” por tanto su participación en la caravana sólo podía ser positiva. Finalmente fue aceptado en el grupo y  le permitieron que los siguiera de lejos.

Cuando la caravana se adentró en la parte más yerma del desierto fue atacada por una banda de salteadores muy bien organizada. Encerrados los mercaderes y cuando el cabecilla preparaba junto a sus hombres el reparto del botín, se dieron cuenta de que habían pasado al cocinero por alto. Este estaba extendiendo una larga tela blanca en el suelo y había esparcido sobre ella empanadas de aspecto delicioso.

Cuando le hicieron notar que era un prisionero les respondió que prisionero o no, la gente tenía que comer y él era un cocinero. Los bandidos lo apartaron con violencia y se comieron todas las empanadas. Al cabo de media hora, drogados por algo que contenía la comida dormían profundamente…

Entonces el cocinero liberó a los prisioneros y los bandidos fueron apresados y entregados a las autoridades. De esta manera la persona con menos aspecto de liberador se convirtió en el medio de la salvación de la caravana.

Historia sufí. El Yo dominante, Idries Shah.
Tomado de: planosinfin.com

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