@solitalo

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    (Ramana Maharshi, 1879-1950) 

Contemplando esta paz de supremo silencio que se adueña de los que saben, de los que poseen el conocimiento elevado, perfecto y sólido, porque para ellos no ofrece atractivo la consecución de las cosas del mundo;

contemplando esta suma divina que nada excluye, donde todo comienza, felicidad eterna, tranquila, frescor tranquilo del ser verdadero;

contemplando más y más lo eterno, el ser en sí que, testigo de todo y de todo origen, lleva a la pureza suprema, a la sabiduría,
a quienes sobrepasan los tres estados y no velan ni duermen ni sueñan;

contemplándote, llama sin tacha, de esa Luz que disipa la ignorante visión de lo múltiple,
mar de felicidad que no saben alcanzar las seis creencias;

y tú, oh paz: contemplándote, vasto océano de gozo, depósito de toda vida, néctar de delicias,
oro resplandeciente, joya,
esencia primera de la no dualidad que reside en mí, soberana,
radiación infinita que todo lo envuelve, infinitud iluminada de gloria…

¡Alegría! ¡Oh, alegría!

Los vedas (Hacia el 1000 a.C.)