@solitalo

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La atención del ser humano a la realidad (interior y/o exterior).

Por una parte, es bien claro que los seres humanos han aprendido a lo largo de su vida a utilizar sus sentidos sensorios para establecer un nexo con la realidad exterior; por otra parte, es también claro el que los seres humanos no han prestado la debida atención a aquellos impulsos o estímulos que provienen de su realidad interior; únicamente las emociones que son la manifestación del vehículo astral, han sido atendidas por los seres humanos; sin embargo, los estímulos provenientes de su vehículo mental a través de una conexión con su Yo superior no han sabido ser escuchados hasta ahora y todo ha sido asociado a la actividad mental proveniente de estímulos exteriores.

En otras palabras, el ser humano requiere aprender a identificar el llamado de su Yo superior, de aquellas actividades mentales que tienen que ver con los estímulos que reciben de su mundo externo; para esto es preciso en primera instancia, aprender a disociar la actividad mental en dos grandes campos.

Disociación de la actividad mental.

Primero aquella actividad que se relaciona con todos los estímulos provenientes del mundo exterior y por otra parte aislar la actividad mental asociada a impulsos provenientes del Yo superior; para esto requeriremos:

Primero un ejercicio sencillo y que deberá ser practicado cuando menos por tres meses antes de que pueda decirse que el discípulo ha aprendido correctamente este disociamiento. El ejercicio consiste en observar la actividad mental de la manera siguiente:

Justo al despertar por las mañanas, el ser humano no está en contacto todavía con el mundo físico; sin embargo, su mundo interior se encuentra en un nivel exaltado y es fácilmente escuchado por una mente atenta.

Las ideas que provengan en las primeras horas de la mañana deberán ser observadas cuidadosamente, puesto que es muy seguro que ellas sean efecto de un impulso proveniente del Yo superior. Tales ideas habrá que anotarlas y mantener un registro de ellas cuando menos por tres meses. Lógicamente, las ideas que serán anotadas deben ser aquellas que tengan que ver con el desenvolvimiento espiritual del discípulo, es decir, todas aquellas que tengan que ver con el esfuerzo consciente del discípulo para alcanzar estos estados de conciencia superior.

Todas las mañanas tomarán una libreta y anotarán aquellos primeros pensamientos que provienen de su Yo superior y que son captados en esos primeros momentos de conciencia.

– Actividad mental generada por un estímulo externo.

Por otra parte, la mente humana está capacitada para responder de manera casi instantánea a cualquier estímulo proveniente del exterior; sin embargo, la actividad mental que de esta manera se desenvuelve, tiene características diferentes de la actividad mental que proviene del Yo superior; pues la mente trabaja en base a asociaciones de aquellas cosas que los oídos o los ojos captan; estas asociaciones son simples y las ideas provenientes de las mismas son igualmente simples, y no revelan un conocimiento superior ni un estado de conciencia especial.

– Actividad mental generada por el Yo superior.

Sin embargo, aquellas que provienen del Yo superior, vienen cargadas generalmente por una energía diferente que se manifiesta en emociones espirituales, en visiones, en estados anímicos de armonía espiritual, en una necesidad de meditación, en un deseo de perseverar en esos estados místicos a los que son empujados cuando es el Yo superior el que está influenciando la mente.

En resumen, los estímulos que provienen del Yo superior, van acompañados de una serie de experiencias que deben ser captadas, y en esto reside lo complejo de la diferenciación, y los estímulos que provienen del exterior causan una actividad mental de una vibración muy diferente a la ya antes descrita.

Disciplina.

El discípulo sereno y responsable, aprenderá a diferenciar las dos actividades mentales rápidamente; sin embargo, es preciso llevar una cierta disciplina en este trabajo: si cada uno de ustedes no altera su rutina de actividades, generalmente se verán necesitados de hacer rápidamente la tarea que se les está encomendando, y en ninguna manera podrán aprovechar esos conocimientos que quedarán únicamente como conceptos y nunca como una vivencia realmente experimentada.

Es preciso entonces alterar la rutina normal de actividades, a fin de que pueda haber un tiempo de serenidad en que puedan ustedes permitirse experimentar esto que les acabo de describir; de esta manera, la práctica será altamente provechosa y podrán sin lugar a dudas en un tiempo razonablemente corto, diferenciar a esos estímulos que provienen del Yo superior, de aquellos que provienen del mundo tridimensional tal como mencioné al inicio de esta plática.

Esta práctica debe hacerse cuando menos por tres meses; de esta manera aprenderán a diferenciar hasta en sus más mínimos detalles estas dos actividades mentales.

– Funciones del cerebro.

Recordemos que el cerebro no es otra cosa que un órgano al servicio del espíritu. El cerebro es como una central telefónica, y aquí tomo prestados los conceptos que antes nuestro hermano Franolú pronunciara. Siendo el cerebro una central telefónica, su función es únicamente enlazar todas las diferentes regiones del organismo, con aquellos puntos de contacto de los vehículos superiores, es decir, el cerebro a través de su complejo sistema de información y comunicación, mantiene en orden el vasto y complejo mecanismo a través del cual este vehículo físico trabaja.

El cerebro tiene también una segunda función de enlace entre los cuerpos espirituales y el vehículo orgánico; esta función de enlace la efectúa a través del sistema glandular por un lado, y por otro lado a través de la glándula pineal que actúa como una interfase entre el lenguaje y los estímulos de los vehículos superiores.

Así pues, démosle al cerebro el valor que realmente tiene y pensemos que en el mejor conocimiento de sus funciones y en el mejor aprovechamiento de sus capacidades, se encuentra el secreto fundamental para el desarrollo armónico espiritual del ser humano.

Extracto de La conexión Cósmica con las mentes terrestres.
Djwhal Khul 
trabajadoresdelaluz.com.ar

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