@solitalo

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Todos hacemos la experiencia de que la sonrisa, la manifestación física y la expresión genuina de un estado interno de alegría, nos hace sentir bien, optimiza nuestras acciones y produce motivación, influyendo y modificando nuestro entorno.
Esto es estudiado desde épocas muy antiguas y en tiempos modernos las investigaciones realizadas en biología molecular y en neurofisiología aportan datos reveladores.

El Timo es una pequeña glándula situada en la base del cuello y detrás del esternón ejerce una clara influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático, en particular de los linfocitos T y en la respuesta inmunitaria de nuestro organismo.

Los linfocitos T tienen como función aislar a las células anormales y destruirlas. Esto es de vital importancia en la capacidad defensiva del organismo y además se sabe que en la millonada de células que se producen en el cuerpo permanentemente siempre hay células aberrantes, defectuosas, que si no se las elimina pueden proliferar y generar enfermedad o un cáncer. Sir MacFarlane Burner, premio Nobel de medicina por sus aportes en inmunología, en su teoría sobre el cáncer sugiere que la estimulación del timo puede prevenir la aparición de esta enfermedad.

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¿Qué relación hay entre el timo y la risa?

Se ha visto que en situaciones de estrés o de emociones negativas reiteradas esta glándula altera su funcionamiento disminuyendo significativamente la capacidad de defensa del organismo. O lo que es lo mismo, se genera un estado de inmunodeficiencia.

El timo es extremadamente sensible a la risa y a las emociones positivas, como el amor, la compasión, la generosidad y la autoconfianza. Se lo relaciona además con el cuarto chakra, Anahata, el chakra cardíaco, cuyo color es el verde.

Hay otro hecho importante, que luego desarrollaré con más detalles, la risa favorece la secreción de neuropéptidos cerebrales. Estas sustancias tienen la capacidad de activar receptores presentes en las membranas de todas las células. Son mediadores de respuestas de tipo químico, que modifican el comportamiento de la célula, como las encefalinas endorfinas, que provocan una sensación de bienestar al modificar a ciertos receptores para el dolor.

La salud depende de la alegría de vivir.

Esto nos hace participes y responsables de nuestra actividad interna, de nuestros pensamientos y emociones y como ya vemos hasta de nuestro sistema inmunológico.
Así que ¡a reír se ha dicho!
Salud y felicidad para todos. 

Mariano Giacobon
budacuantico.blogspot.com