@solitalo

Especialmente, mujeres – pero también hombres-, asombrosamente entre los 25-40 años, de clase media y media-alta, con estudios secundarios y universitarios, y con lo que llamaríamos una vida cómoda. Este no es el perfil de un anuncio sino el perfil de los pacientes que, cada día más, acuden a consulta por presentar tanatofobia: miedo a la muerte y, por ende, miedo a morir.

Y, aunque el ciclo de la vida indica que la muerte forma parte de la misma, lo difícil es aceptarlo. Y, entonces aparece el miedo, el sufrimiento e incluso la negación ante una realidad tan indiscutible como que ahora lees en estas líneas.

Nos podríamos preguntar el porqué y nos deberíamos responder que el ser humano es la única especie viva que dedica una gran parte de su tiempo a reflexionar – no tan solo sobre la muerte, que es indiscutible e incuestionable sino qué hay detrás de ella, si es que hay algo.

Aquí, y por encima de cualquier tipo de creencia o de no creencia o de la duda más respetable, todos nos hacemos la misma pregunta: si vamos a morir, ¿cuál es el sentido de la vida? Si, realmente, era la pregunta que te estabas haciendo, quizás, no le estas dando un significado adecuado a tu vida actual, no la llenas de luz y vives el aquí y el ahora.

Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos un problema realmente serio? Cuando este “sentido de la vida” lo maximizamos, llenamos con él nuestra mente y no nos permite pensar en “qué puedo hacer para mejorar mi vida”, ni tan sólo se nos pasa por la cabeza- que está demasiado ocupada – el “¿ y cuál es el sentido de mi vida, en el aquí y en el ahora?

Explicación neuropsicológica al miedo a la muerte

Ya sé ¿cómo puede tener una explicación ni neuropsicológica ni de ningún tipo, mi miedo a la muerte? Veamos: nuestro cerebro es el único que tiene capacidad de abstracción, o lo que es lo mismo, se da cuenta de que nuestra vida es una línea temporal en que hay un pasado, presente y futuro, sólo que esté es incierto ( no sabemos – afortunadamente- cuando se va acabar). Todo ello nos provoca unas emociones – que dirigidas hacia el incierto futuro son de temor, miedo e, incluso, fobia.
Pero ello provoca que seamos los únicos de generar una autoconciencia que nos permite hacernos preguntas no sólo sobre la muerte sino, también de tipo existencial: de dónde venimos, hacia dónde vamos,…

Visto así, parece que a lo único que tenemos miedo es a la propia muerte. Sin embargo, sufrimos y pasamos por un duelo – de diferentes tipos – ante la pérdida de alguien a quien queremos, ¿qué sentido tiene, sólo desde el punto de vista biológico? Obviamente, la pérdida es irreparable. Perdemos para siempre a una persona cercana, única e irrepetible, sobre todo a nivel de su dotación genética. Es una combinación que jamás se volverá a repetir.

Sin embargo, el cerebro suele jugarnos “malas pasadas” y, muchas veces, nos hace creer cosas que, hasta el momento, no se han podido probar.

Así, muchas actividades de nuestro cerebro  dan explicación a fenómenos como las experiencias cercanas a la muerte. La estimulación de los lóbulos parietal y temporal son los responsables de que alucinemos o de que podamos escuchar una voz externa.

Además, se dan otros trastornos relacionados con la percepción como la somatrofenia, la autoscopia, la sensación de presencia… que, también,  tienen que ver con  los procesos cerebrales.

Explicación psicológica al miedo a morir

La tanatofobia solo afecta al 2 por ciento de la población, pero es buen pretexto para recordarnos que hay que pensar en la muerte sin obsesionarnos con ella y, sobre todo, viéndola como parte de este viaje que es la vida.

El miedo a la muerte tiene algunos componentes en común: el miedo a lo desconocido, el miedo a no tener el control (por ejemplo, sobre las últimas decisiones). A no saber cómo será ese momento, el miedo al dolor, el miedo a dejar a nuestros seres queridos y, sobre todo, el miedo a dejar de existir.

Un primer temor – el que tenemos todos- puede ser necesario como mecanismo de defensa – sino todos haríamos, de forma constante, cosas que nos podrían poner en riesgo si supiéramos que no existe la muerte- pero, cuando ese miedo sale de control, produce una respuesta conflictiva en forma de ansiedad. Si ya nos impide seguir con nuestra vida, hablamos de tanatofobia ( miedo profundo a la propia muerte, a aquello que la puede rodear y a la vida después de la muerte) o necrofobia ( temor a todo aquello relacionado con la muerte: cementerios, cadáveres, criptas, ataúdes,…)

Trastornos relacionados

Agarofobia que llevan a los pacientes a encerrarse en lo que consideran “lugares seguros” – normalmente, sus casas- porque es la única manera de no verse expuestos a peligros potenciales que les podrían producir la muerte.

Hipocondría por miedo a desarrollar enfermedades psicosomáticas que aparecen por su miedo a la muerte.

TOC (trastorno obsesivo compulsivo) por miedo a contagiarse de enfermedades que le puedan causar la muerte.

Crisis de pánico.

Sintomatología del miedo a la muerte

Ansiedad cuando pensamos en la muerte o debemos exponernos a alguna actividad relacionada con la misma como un entierro, por ejemplo.

Necesidad descontrolada por controlar cualquier dolor, aunque sea mínimo.

Consciencia de la irracionalidad de este temor.

Síntomas psicológicos, físicos o emocionales.Por ejemplo, dificultad para pensar en otra cosa, imágenes mentales relacionadas con la muerte.

Preocupación constante acerca de la muerte.

Disnea, náuseas, palpitaciones y otros síntomas que pueden llevar a la persona a tener una crisis de pánico.

Aunque muchos consideran que la solución es evadir, esta no es una manera muy buena de lidiar con la fobia, ni con los trastornos secundarios. Más que nada que esto produce ciertas limitaciones y significa dejar sin tratamiento una problemática que puede convertirse en importante.

Aunque difícil,  la fobia a la muerte se puede superar.  Lo primero que debes comprender (y aceptar), es que no tienes nada malo. No nacemos con miedo a la muerte, es algo que socialmente vamos aprendiendo y que vamos experimentando a lo largo de la vida, en momentos que podemos definir como desagradables.

Pautas para superar la fobia a la muerte

Cuando tengamos ansiedad procedente de pensamientos sobre la muerte, no debemos recrearnos en ellos. Lo que se debe hacer es  cambiar de actividad. Por ejemplo, si estamos en casa, saldremos a dar un paseo, si estamos de paseo, iremos a casa a relajarnos. No hablar sobre el tema ni con otros ni con uno mismo.Contactar con gente optimista y positiva  que nos permita ampliar nuestra red de contactos sociales.Dentro de nuestras posibilidades, darle sentido a nuestra vida asentando las creencias que tengamos y compartiéndolas con las personas más próximas a nuestra forma de ver y de entender el mundo.

Tratamiento de la tanatofobia

Terapia de Exposición

Uno de los primeros pasos, si crees haber desarrollado esta fobia, es buscar el consejo de un especialista. Un psicólogo especialistas en fobias te puede ayudar. La terapia de exposición es ampliamente reconocida y puede ser muy efectiva si se lleva a cabo bien, aunque, en este caso, puede ser complicada. La clave en este método está en habituar a la persona a lo que teme.

Grupos de apoyo

Pueden tener los beneficios de la terapia conversacional y el consuelo de estar con personas que se sienten igual que tú, recordándote que no estás solo en esto.

Terapia psicológica

Este es un tratamiento más tradicional, sin embargo, puede ser sumamente recomendable, especialmente, la terapia cognitivo-conductual. Es bueno hablar con un especialista sobre nuestros problemas. Este proceso puede ser lento, pero las cosas buenas llevan su tiempo. Si te animas, puedes contactar conmigo aquí.

Medicamentos

Las medicinas pueden ser de utilidad en algunos casos de fobia, siempre y cuando sean tomadas con la recomendación de un médico y siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. Las medicinas no curan por si solas, pero pueden ser útiles para poner un sistema desequilibrado en orden y permitir que la persona empiece a sanar por su cuenta  mediante la terapia. Las medicinas sin terapia no curan el problema.

Técnicas de relajación

La más simple: haz respiraciones profundas durante 5 minutos. Esto te ayudará a mantenerte más relajado y consciente. Haz una inhalación lenta y una exhalación mas lenta, aún.

Motivación

Ponga post-it por sus lugares más usuales con frases positivas. Ejemplos:

Esto nunca me hizo ningún daño.Cada vez me siento mejor.Ya puedo controlarlo.

Ahora busca tú frases que te hagan sentir bien. Por si acaso, una de regalo: “Algunas personas tienen tanto miedo de morir que nunca empiezan a vivir.” Henry Van Dyke

Y antes de que la situación te supere, como siempre, mejor recurrir a un psicólogo que dejar que las cosas vayan a peor sin hacer nada para ponerlas remedio.

Maria Dolors Mas
siquia.com

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