@solitalo

Nos llega la energía para activar nuestra visión, tomar tierra nos permite saber dónde estamos, a partir de ahí podemos empezar a volar para activar nuestra visión al servicio de nuestra evolución natural. Es por eso que cuando no vemos o nos negamos a ver, impedimos nuestra propia evolución y por ende no adquirimos la sanación necesaria para tomar un nuevo rumbo que nos dirija hacia nuestra verdadera esencia.

De la Tierra nace la sincronicidad de los sucesos, la Ley de la Causalidad, que rige nuestro mundo. Cuando no percibimos las sincronías a nuestro alrededor, no estamos prestando la atención necesaria para poder navegar por la vida, simplemente nos estamos dejando llevar por los sucesos sin pararnos a pensar si el rumbo que llevamos nos acerca verdaderamente a la esencia de lo que somos, es en este momento, cuando debemos parar y mirar atentamente dónde podemos conectar con la próxima sincronía, para poder cambiar nuestro rumbo y adquirir la suficiente perspectiva para ponernos al servicio de lo que somos.

Si acogemos la experiencia como maestra de nuestro vuelo y nos dejamos llevar por el viento, accederemos a un estado de claridad, que nos permita vincular esencia y espíritu, para recordar quiénes somos y hacia dónde estamos volando. Activar la evolución en nosotros pasa por activar la transformación en nuestra vida, en este sentido no hay atajos mágicos, debemos experimentar esta transformación siendo conscientes que el fin último es la sanación. Una sanación que nos conecta directamente con lo que somos, percibiendo que somos Naturaleza, que somos actores con un papel vinculante para contribuir en la gran obra de la vida, ponernos al servicio de la evolución como individuos de nuestra propia esencia.

Activar una nueva nutrición en nosotros es importante si queremos cambiar la visión que tenemos de nosotros mismos y del mundo, porque la nutrición positiva de lo que pensamos, decimos y hacemos contribuye en gran medida a ser conscientes de lo que comunicamos y en qué forma lo hacemos. La energía Tierra nos nutre de vida, de espacios, de belleza que irrumpe en nuestras vidas para que recordemos que somos parte de la Tierra, que estamos juntos en el camino de evolución.

Es por eso que para evolucionar debemos ver, mirar, enfocar y visionar desde dónde activamos nuestro vuelo, para tomar el rumbo vital que conecte esencia, espíritu, mente y corazón. Tomar el rumbo de las sincronías y dejarse llevar te sincroniza con tu camino, permitiendo la evolución natural de tus pasos, teniendo la atención en cada paso, pero con la perspectiva del cuadro mayor, del sendero que alma tiene que recorrer, para recordar que nosotros también somos Tierra.

Yo soy Tierra sincronizando mi visión de un nuevo mundo, yo soy otro tú
Por Daniel Pellicer de Carles
espejomagnetico.com

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