@solitalo

Maestro y discípulo conversaban en una esquina, cuando una anciana los abordó:“¡Apártense de delante de mi escaparate!,” gritó. “¡Están estorbando a mis clientes!”

El maestro pidió disculpas, y cambió de acera. Continuaban la conversación, cuando se les acercó un policía.

“Necesitamos que se aparte de esta acera,” dijo el policía. “El Daimyo va a pasar por aquí dentro de poco.”

“Que el Daimyo pase por el otro lado de la calle,” respondió el maestro, sin moverse de su sitio. Después se giró a su discípulo:

“No lo olvides: no seas nunca arrogante con los humildes, ni humilde con los arrogantes.

(Daimyo: Es un término general usado en en Japón antiguo para referirse a los terratenientes o dueños de cierta cantidad de tierras y alto poder adquisitivo)