@solitalo 

Cuando se habla de espiritualidad casi todo se trata de tener energía positiva y pensamientos felices. Como si los seres humanos no fueramos sujetos complejos y llenos de matices, capaces del amor más puro y desinteresado pero también del mayor egoismo. Buscamos el amor, la verdad, la felicidad y rechazamos los sentimientos negativos, el rencor y la tristeza.

Pretendemos que no existen para enfocarnos solamente en lo “bueno” y lo “deseable”. Pero ignorar nuestro lado oscuro no hará que desaparezca, al contrario.

El equilibrio espiritual no se logra intentando desaparecer las emociones negativas, sino reconociéndolas como parte de quienes somos y, a partir de ahí, otorgándoles un lugar en nuestras vidas. Negar el enojo, la ambición o la pereza nos impedirá llegar a conocernos realmente y eso sólo frenará nuestro crecimiento espiritual, generándonos mucha frustración: 

Recuerda que si bien es cierto que nada sería visible sino fuera por la luz, también es cierto que la luz sólamente es posible porque existe la oscuridad. Atrevernos a ver aquello que nos asusta de nosotros mismos y aceptarlo como parte del ser complejo que somos nos permitirá llevar nuestra conciencia a un nuevo nivel donde el placer y el sufrimiento no estén enfrentados sino armonizados.

Para aceptar tu lado oscuro, y darle el lugar que le corresponde, te recomendamos lo siguiente:

-Identifica los momentos en los que se manifiestan emociones negativas en ti: tristeza, envidia, dolor, miedo.

-Escribe cómo te sientes cuando tu lado oscuro comienza a emerger. No te limites, escribe todo lo que sientas.

-Revisa lo que escribiste una vez que la emoción negativa haya desaparecido con apertura y sin juzgarte.

-Trata de visualizar de qué manera el hecho de que esa emoción haya surgido te permite estar tranquilo ahora.

-Descubre que esas emociones también son parte de ti y no pueden hacerte daño porque al aceptarlas las neutralizas.

Fuente harmonia.la