@solitalo

En el principio, cuando todos vosotros erais una explosión de luz de conciencia personal, emprendisteis la jornada hasta la materia densa o corpórea. Bajasteis siete niveles de vibración, y en verdad, de conciencia. Ahí vais. Ahora vosotros estáis en el principio de la evolución. Y en el principio de la evolución vuestra tarea es hacer conocido lo desconocido a partir de esto, el yo inmortal, que todos vosotros sois; aquello llamado Dios, que todos vosotros sois, y su reflejo en el espejo, el yo personal. Ahora esta jornada es acerca de un Espíritu y un alma en un Libro de la Vida, llamado evolución.”

Ramtha

EL PENSAMIENTO ES LA FUENTE DE TODA LA EXISTENCIA

Yo soy Ramtha el Iluminado. En verdad soy tu sirviente, mi más ilustre hermandad, pues ¿quién eres tú? Tú eres el Padre engendrado por sí mismo. Al convertirse, Él se convirtió en la supremacía de lo que Él era, llamada la Fuente, la bondad, el Padre. Y a todos vosotros, mi ilustre hermandad, en vuestro fervor de entender quién sois yo os digo: vosotros sois la fuerza de la fuerza. Vosotros sois el principio que creó el principio. Vosotros sois la ley que se convirtió en ley. Vosotros sois el Espíritu hilado hasta la realidad. Os habéis convertido en la fuerza, el elemento compulsivo y el movimiento del pensamiento. Amado Padre, te has convertido en hijo. Amado hijo, te has convertido en Padre.

¿Por qué gritáis y os insultáis, y de esta manera seguís interactuando despiadadamente y sin creatividad, y os convertís en podredumbre estancada? ¿Por qué evocáis celos, odio y amargura? Hombres, yo os ayudaré a entender mejor. ¿Qué es lo que inició en verdad el pensamiento de crear separación en vosotros en algún momento para después iluminaros? En el transcurso de una hora yo os entregaré todo lo que es conocido con la elocuencia de mi discurso, y de tal forma que sea fácilmente entendido por vosotros.

Entonces, escuchad atentamente, regresemos ahora a lo que se llamaría el concepto en palabras de: «la naturaleza de», antes del principio. Así pues, si el principio fue considerado por vuestros científicos como la teoría del big-bang —¿habéis escuchado eso?— y en el big-bang esa partícula X fue el principio de lo que llamamos la declaración de la masa como una forma gaseosa, entonces, ¿qué fue lo que causó el big-bang? Vosotros sois el resultado de eso, pero ¿qué existió anteriormente a eso? Espacio atemporal.

Ahora yo os voy a llevar de regreso al principio, para que vosotros entendáis lo que significa esa ciencia. En verdad vosotros consideráis a Dios de maneras muy diferentes. Vuestra realidad concibe «la inteligencia sapientísima» de muchas formas. Pero yo os diré esto: fue pensamiento. Bueno, ¿cómo describís un pensamiento? Describir un pensamiento es describir el Ser.

Los científicos, hoy en día, están llegando a un rápido acuerdo, mi querida gente, y es que el universo no es tan mecánico como ellos creyeron una vez. A pesar de la materia y la antimateria y las formas gaseosas que lo constituyen, molecularmente hablando, ellos se están dando cuenta de que este universo mecánico está guiado por algo que va más allá del mecanismo de la mente. Se llama pensamiento. Y ellos están absolutamente en lo correcto. Anteriormente al big-bang que causó vuestra existencia, ocurrió algo maravilloso. Ahora vamos a hablar sobre Dios, no como una imagen sino como una esencia sin imagen. Y en lugar de Dios puedes usar las palabras: «Ello», «el Ser», o «lo Absoluto», cualquiera que tú elijas.

Ahora, es muy difícil para vuestra mente contemplar el infinito, así pues lo haremos de este modo. Antes del big-bang, la esencia del pensamiento llamada Ser, o también Dios, era todas las cosas. Tenía la capacidad, en su rapidez, de ser todo lo que era, una continuidad. Pero esta continuidad no existía en un vacío; simplemente era. Podía ser todas las cosas y como todas las cosas. Era, pero había algo que le faltaba. Y se llamaba experiencia. Experiencia.

Llegó un momento en que el pensamiento se volvió hacia adentro y contempló su «vastedad». En otras palabras, pensó en sí mismo. Y cuando hizo eso, provocó que un pensamiento se detuviera. A partir de este proceso nace la luz. A esto se le llama conocimiento. Pensó en sí mismo. Ahí fue cuando nació la luz.

La luz está compuesta, y en verdad así es, en su forma magnificada, de lo que se llaman partículas. En las partículas tienes la partícula Z, tienes la partícula X, tienes la partícula de hidrógeno, la de oxígeno, y tienes el electro que las mantiene cohesivas y explosivas. Pero en su forma más elevada es una partícula la que obtiene y mantiene todas sus unidades inferiores. Cada forma de luz es una cohesión de pensamiento expresivo individual.

Vosotros nacisteis de Dios, del Ser, del espacio, por así decirlo, cuando el Padre se contempló a sí mismo y la contemplación se convirtió en luz, en movimiento. Así cada uno de vosotros era una partícula de luz. Esa es vuestra forma individual más elevada. Si vosotros la revirtierais otra vez al pensamiento, la luz desaparecería y regresaría a la eternidad del Ahora, que es todas las cosas.

Si tú tomaras todo este universo y eliminaras cada estrella, cada planeta, cada sol —en otras palabras, si tomaras una aspiradora y lo aspiraras todo— y desaparecieran, ¿qué verías? No podrías ver nada porque no habría luz. Sólo podrías percibir. Esto es bastante serio.

Ahora observa esto: sin esta luz, el ojo no puede ver. La vista, sin luz, no puede percibir movimiento. El pensamiento no se mueve, simplemente es. Entonces imagina la totalidad de universos siempre continuos, y más universos, muchos niveles de espacio. Contémplalo por un momento: espacio, sin principio y sin fin. Se llama el eterno Ahora. ¿Qué permite el movimiento? ¿Qué es el movimiento visual? Luz. Luz. Luz. Tú nunca sabrías que el pensamiento se contempló a sí mismo a menos que tuvieras la luz para saberlo.

Si tú eres todas las cosas y no tienes un reflejo de ti, careces de la experiencia de saber lo que eres. Entonces este Ser, como le llamaremos, computó una separación de su conciencia personal. Y la conciencia personal del pensamiento fue programada de antemano para que en el futuro regresara a sí misma. Haría una jornada en absoluta separación. Y la separación entre ella y sus partículas de conciencia sería lo que se llamaría tiempo, distancia y espacio, y ello constituiría la realidad.

Ahora, este factor Ser, o Dios, como lo quieras llamar, se contempló a sí mismo y en un gran momento estalló, y lo que llamamos las partículas de conciencia personal se separaron de lo que él era. En el momento que contemplas el ser interior de cualquier cosa te separas de ella. Y así tenemos la teoría del big-bang. El big-bang fue, en esencia, que aquello que llamamos conciencia personal explotó en una conciencia de multitud, donde todas las partes estaban conectadas al todo. ¿Lo entiendes?

Ahora imagina un número infinito de estas pequeñas cosas. Esto se llama conciencia. Cada uno de vosotros es esto: conciencia. Ahora, esta conciencia se llama: «el despertar». Y en el momento que esto sucedió comenzó la jornada que duraría eones, programada por el gran Ser para conocerse. Y esta conciencia creó un espejo para sí. Y éste dividiría, entre ambos, una realidad potencial.

Así, en el principio, cuando todos vosotros erais una explosión de luz de conciencia personal, emprendisteis la jornada hasta la materia densa o corpórea. Bajasteis siete niveles de vibración, y en verdad, de conciencia. Ahí vais. Ahora vosotros estáis en el principio de la evolución. Y en el principio de la evolución vuestra tarea es hacer conocido lo desconocido a partir de esto, el yo inmortal, que todos vosotros sois; aquello llamado Dios, que todos vosotros sois, y su reflejo en el espejo, el yo personal. Ahora esta jornada trata de un Espíritu y un alma en un Libro de la Vida, llamado evolución.

¿Sabéis como se creó la electricidad? Disminuyendo la luz. ¿Sabéis cómo se reduce la luz? Tú puedes crear luz de la nada. La electricidad es el electro más bajo de luz en una fusión positiva/negativa. ¿Habéis oído eso alguna vez? Quizás esto va a ser una clase de física.

Cada partícula mantuvo en su forma más elevada energía positiva y negativa, porque si tomas la luz y la reduces —quiero decir, disminuyes su frecuencia—, comienzas a dividirla. De esta manera obtienes la gravedad, obtienes la fuerza G y los llamados campos magnéticos. El único modo de conseguir un campo magnético es con energía positiva/negativa.

Ahora, permitámonos tomar una partícula de luz, cualquiera de vosotros. Eso se llamó el nacimiento de los dioses, en plural, el mayor nacimiento, cuando el Ser se contempló a sí mismo y produjo un movimiento, el nacimiento de la luz. Se llamó el nacimiento de los dioses-luz. A partir de las partículas de luz fueron creadas las partículas gaseosas, las partículas Z y X, que crearon lo que vuestros científicos creen que fue un gran estallido, la teoría de una gran explosión, ya sabes, cuando estalló todo sucedió de alguna manera. Bueno, puedes decir eso si lo que quieres es intentar medir el tiempo. Pero no sucedió exactamente así. Eso sólo es medir el tiempo. Tienes que olvidarte del tiempo si quieres saber.

Cada uno de vosotros era una partícula de luz, un todo, un Dios. Y los dioses creaban a partir de su proceso de pensamiento. Ellos ya estaban dotados de un alma. Yo sé lo que la mayoría de vosotros piensa que es el alma. Bueno, os voy a dar un mayor entendimiento de lo que es. Descansa aquí (en el pecho). No está aquí arriba (en la cabeza); esta aquí, en una cavidad situada junto a ese músculo vuestro que nunca para, vuestro corazón. Y en esa cavidad hay una esencia de luz. Pesa trece onzas. Y cuando te sientes bien en tu alma, crees que te sientes bien en el corazón. Bueno, tu corazón es sólo una bomba; no se enamora de nada. Es el alma la que siente.

La única manera como las partículas de luz, o los dioses, pudieron guardar el pensamiento que les llegaba de su Padre —el flujo que les daba sustancia para mantener la luz unida—, era que ellos debían de tener algo que pudiera detener el pensamiento. Y ahí fue cuando nació el alma, o el Señor de vuestro ser; ella descansa justo aquí. El Dios de tu ser es la gran luz (o aura) que abarca la totalidad de lo que eres. En ella está el alma inmortal.

Ahora, el alma es como una computadora. Guarda el pensamiento. Sin vuestra alma, vosotros no conoceríais nada, no podríais expresar nada, no podríais crear nada; no seríais nada más que el Ser. El alma graba cada pensamiento que hayas tenido. Y no lo graba como un pensamiento, sino como lo que el pensamiento produjo eléctricamente en tu modus operandi en forma de luz. Eso se llama «sentimientos». Los sentimientos son lo que hay detrás de la materia gaseosa en vuestro universo.

En un átomo —en su manera de operar— hay otro universo. ¿Sabes que lo que da sustancia a los átomos, el universo interior, es una partícula llamada «partícula X»? Ése fue el primer sentimiento manifestado y dio vida a la totalidad de vuestro universo. La materia nació a partir del gran sol. Las partículas se esparcieron aquí durante un tiempo interminable porque el primer pensamiento fue cautivado y disminuido. El electro se redujo para crear materia gaseosa.

Ahora, aún estamos hablando de una luz y un alma, la forma más elevada. Por todo el espacio, la quietud, el frío y el pensamiento permitieron que la luz jugueteara en él. ¿Qué crees que mantiene tu mundo unido? ¿Qué es lo que te impide que te desprendas de él? Deberías saberlo. ¿Qué es? Tú dices que es el espacio vacío. Es el pensamiento. Es el Ser. Ésa es la plataforma llamada el siempre jamás. No tiene altura ni anchura, y sin embargo todo lo ocupa.

Así, nace la materia. Pero la luz aún prevalece. Todos vosotros prevalecisteis en el principio. Vosotros fuisteis el principio. Vosotros creasteis el tiempo. Explicaros detalladamente el proceso de lo que os estoy diciendo a cada uno —dios por dios— tomaría toda una vida. Por eso estoy haciendo una sinopsis muy rápida sobre el eterno misterio de cómo empezó todo. Pero vosotros estáis captando la idea. Y si no, os enviaré una visión para que lo podáis ver. Que así sea.

Los orígenes de la civilización humana – Ramtha
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