@solitalo

Existen dos peligrosos traumas antagónicos entre sí:

-Complejo de Cenicienta

-Complejo de Creso.

Complejo de Cenicienta: El hijo menos querido o menos entendido será el que más tarde salve al resto de la familia gracias a su talento y su bondad, sólo siendo víctima el mundo reconocerá su valía.

Complejo de Creso: Creso fue un rey de Lidia (560-546 a.C.), su reinado estuvo marcado por los placeres. Buscaba continuamente la riqueza y el derroche de dinero intentado así sentirse superior a los demás.

El primero de los traumas suele darse en personas que en su infancia fueron “invisibles” en su familia, eran niños que sentían que molestaban, niños desprotegidos, niños ninguneados, alguno de sus progenitores, normalmente el padre, era autoritario, déspota y puede que agresivo. También se da en casos de padres inmaduros o con algún problema de drogodependencia.

El segundo de los traumas suele darse en personas que en su infancia tuvieron padres muy ambiciosos, que le daban mucha importancia a sus resultados académicos, también se da en niños cuyo alguno de sus padres le traicionó, le mintió o le engañó o mintió o engañó a su otro progenitor, por ejemplo cuando la madre o el padre tienen un amante y el niño lo descubre.

Ambos complejos inciden directamente sobre la confianza básica. Pero el que nos ocupa, el de Cenicienta, bloquea de manera directa todo lo que tiene que ver con el éxito, con la abundancia, con tomar acción y con mostrarse a los demás. Las personas con el síndrome de Cenicienta suelen esconderse del mundo en cierta manera. Unos más que otros dependiendo del grado de confianza básica que tengan bloqueada. Para desbloquear y dejar que fluya la energía de la confianza básica has de PERDONAR.

Perdonar no significa que tu dolor no es entendido ni tampoco significa que lo que sucedió no tuvo importancia, ni siquiera significa que al perdonar no se vaya a hacer justicia. El perdón sólo es liberarnos del sentimiento de víctima. Ya está. Sólo eso.

El perdón no significa que vuelvas a tener relación con una persona que te hizo mucho daño y que nunca se arrepintió de haberlo hecho. El perdón sólo es dejar de creer que eres una víctima, porque no lo eres, tienes mucho poder, más del que crees, aquello que tanto te duele es real, sucedió, pero no puedes seguir dándole tanto poder como para que un acontecimiento del pasado destroce el resto de tu vida. Piensa también que seguir sintiéndote como una víctima produce fugas energéticas de tu cuerpo. Cuando dejas de sentirte víctima dejan de producirse esas pérdidas energéticas.

Mira aquel acontecimiento doloroso como un proceso para tu aprendizaje, como un obstáculo, un desafío, una meta. Míralo como algo que te hizo mejor persona, más empático, más cariñoso y atento con los demás, más fuerte, piensa en la posibilidad de que antes de venir al mundo hubieras pactado con esa persona que te provocara dicho trato o que te hiciera ese daño, para de ese modo aprender a ser mejor persona. Puede que sea así o no, pero mirarlo desde esa perspectiva te libera. Te quita capas de drama de encima.

Mirarlo así aligera de un plumazo todos los problemas. Hazlo por tu propio bienestar, porque al perdonar y dejar de sentirte víctima toda la energía universal fluye por tu cuerpo sin bloqueos. Eso significa que tienes todo el poder creativo del universo de tu parte, y con ese infinito poder puedes ser y hacer cualquier cosa que se te ocurra, no hay límites en el universo, no hay sueños imposibles, todo lo que puedas imaginar lo puedes crear.

Cenicienta perdonó y eso la condujo al éxito en todos los ámbitos de su vida.

Fuente: reconciliacioncosmica.com