@solitalo

Hace cuarenta años, cuando el gran Maestro Sant Kirpal Singh Ji Maharaj vino a los Estados Unidos en su tercera gira mundial, recuerdo que el 20 de septiembre, tuve la buena fortuna de poder celebrar con él mi cumpleaños en Washington, D.C. Ese día, me dijo que la gente es feliz en su cumpleaños; sus rostros irradian felicidad en este día especial. En seguida agregó, debemos considerar cada día como nuestro cumpleaños. En las noches cuando vamos a dormir, nadie sabe si despertará a la mañana siguiente. Dijo: cuando te levantes al día siguiente, considera ese nuevo día como tu cumpleaños.

Esto significa vivir cada día como si fuera el día más especial de nuestras vidas.

¿Qué podemos hacer para que ese día sea muy especial? Podemos celebrar cada día como nuestro verdadero cumpleaños. ¿Cómo pasan sus días la mayoría de las personas? Se despiertan, se duchan o se bañan, se visten, desayunan, y ya sea que atiendan a su familia o acudan a un empleo, a menudo pelean con el tráfico para llegar hasta el trabajo. Pasan la mayor parte del día ganándose el sustento, luego pelean de nuevo con el tráfico para regresar a casa, cenan, se entretienen y se van a la cama. La mayor parte de ese tiempo se gasta en el cuidado de las necesidades del cuerpo físico. Sin embargo, hay más en la vida que el sólo uso y cuidado de nuestro cuerpo físico. Tenemos un lado espiritual. Para celebrar cada día como nuestro cumpleaños, podemos dedicar el mismo esfuerzo, si no más, a la búsqueda de lo Divino dentro de nosotros.

Nuestra alma se ha separado de Dios por edades. Nuestro verdadero cumpleaños tendrá lugar cuando reunamos nuestra alma con Dios. Quienes meditan y encuentran los reinos espirituales internos dan cuenta de que esta vida física es temporal y no es nuestro verdadero hogar. El propósito más importante de la vida es ser capaces de ir más allá de esta existencia física y descubrir que somos almas, una parte de Dios. Con este hallazgo, nos elevamos hacia las regiones internas, pasando los reinos astral, causal y supracausal hasta llegar al reino puramente espiritual de Sach Khand.

¿Cómo entonces debemos gastar nuestro tiempo para que sea un verdadero cumpleaños y que nuestras vidas en realidad sean dignas de celebración?

Podemos celebrar el día con gratitud por haber nacido como seres humanos. Debemos tener el mayor aprecio por nuestro nacimiento humano. Cualquier otra forma de vida carece de la facultad para conocerse a sí mismos y conocer a Dios. Como vivimos en la forma humana, nos podemos dar cuenta de que nos llegó el turno de conocer a Dios. ¿Queremos hacer el mejor uso de esa oportunidad o despilfarrarla? El Señor nos ha dado este cuerpo para ganar la riqueza espiritual que nos llevará de regreso a Dios. Sin embargo, ¿qué hacemos? Vivimos nuestras vidas satisfaciendo las mismas necesidades de supervivencia como todas las otras especies de vida. La mayoría de la gente dedica por completo el regalo de la forma humana para alimentarse, reproducirse y mantenerse vivo. Estamos en la forma física más valiosa que uno pudiera tener. Debemos ganar el capital espiritual para el que hemos recibido este cuerpo—conocernos a sí mismos y conocer a Dios.

Para celebrar verdaderamente nuestro nacimiento humano, debemos conocer nuestra alma y Dios. Para ello lo único que tienen que hacer es preguntar. En la India se dice, “Cuando el chela (discípulo) está listo, el Gurú aparece”. Esa buena disposición radica en decidir qué queremos en la vida distinto a sólo querer mantener vivo nuestro cuerpo: queremos conocer nuestra alma. Una vez tengamos ese deseo, comienza nuestro despertar. Dios escucha el grito y nos pone en contacto con alguien que puede mostrarnos cómo encontrar a Dios en nuestro interior. El siguiente motivo de celebración es si nos encontramos a un Maestro espiritual que pueda hacer ese contacto con nuestra alma y vuelva a conectarnos con Dios.

Dios escucha el corazón anhelante y se encarga de esa persona para que encuentre a un Maestro quien lo conecte con la Luz y el Sonido que ya están dentro de nosotros. Los Maestros son tan misericordiosos que los únicos requerimientos para ponernos en contacto con la Luz y el Sonido, es ser vegetarianos, evitando la carne, el pescado, las aves y los huevos, eludir las drogas recreativas y el alcohol, y ganar un sustento honesto. El vegetarianismo es la elección de una vida sin violencia, en la que no participamos en la muerte de cualquiera de nuestros hermanos menores en Dios. Las drogas y el alcohol anulan y disminuyen la conciencia. Para tener éxito en el camino espiritual, tenemos que elevar y aumentar nuestra conciencia. Por esta razón, evitamos las drogas y el alcohol. Por último, nos ganamos nuestro sustento con nuestro propio trabajo y no con el trabajo de los demás. Al observar estos requisitos, a un buscador espiritual se le da la llave para conocerse a sí mismo y conocer a Dios. Esto llega en la forma de la iniciación.

En la iniciación, el Maestro abre nuestro ojo y oído interno para ver y escuchar la Luz y el Sonido de Dios. Nos enseña una forma de meditación mediante la cual podemos retirar la atención del mundo y concentrarla en nuestro interior. Allí, vemos la luz interior. Con una mayor absorción en la luz, trascendemos la conciencia del cuerpo físico y nos elevamos a los reinos espirituales internos hasta encontrar a Dios.

Para nosotros, el día amanece cuando hacemos una conexión con la Luz interior y bebemos de esa fuente de luz en cualquier momento. Ese es un instante de celebración, porque recibimos la llave del reino interno. Contamos con la técnica de meditación con la cual podemos ir internamente en cualquier momento que queramos. Ahora depende de nosotros hacer uso del don de dedicar tiempo a la meditación, para poder regresar a Dios en esta misma vida.

Tomado de: sos.org

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