@solitalo

Ante el espectáculo del mundo actual, evidentemente, uno se dice que lo peor puede suceder: una guerra atómica, epidemias y catástrofes naturales capaces de ocasionar la desaparición de la humanidad. Por eso, algunas voces se hacen escuchar para anunciar que las plagas que el Apocalipsis describe van a caer sobre la Tierra.

Es cierto que el Apocalipsis predice el fin del mundo, eso está escrito. Pero en realidad, los acontecimientos nunca están absolutamente determinados. Según el comportamiento de los humanos, los acontecimientos pueden tomar una orientación totalmente distinta. No hay determinación, el destino no es irrevocable, ni para una persona, ni para el mundo entero.

Dios no es un tirano que decreta cataclismos sin que nadie pueda encontrar remedios. El creó a los humanos con una voluntad libre y ellos disponen de su futuro. Si viven en la inconsciencia, en el desorden, desencadenan unas corrientes caóticas, y entonces evidentemente, las leyes de la naturaleza que son las leyes de la justicia los llevan hacia las catástrofes, es algo matemático. Pero si deciden volverse razonables, si proyectan alrededor de ellos unas fuerzas armoniosas, si dejan de perturbar el equilibrio de la naturaleza, muchas desgracias se pueden evitar.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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