@solitalo

Convocarse a los mundos del espíritu pensamientos y observaciones sobre la…:

Nos despedimos de enero de 2017, ya ha pasado un mes de este año. El tiempo vuela, ya no son días, son semanas y meses los que pasan casi sin darnos cuenta. El bien más precioso, el tiempo, es el que sin apreciarlo desperdiciamos.

En este último día del mes (martes 31 de enero de 2017) el clima es bastante cambiante, antesala de un febrero movidito.

Por la mañana tenemos la calma antes de la tormenta, cortesía de una pacífica conjunción Luna-Venus. Esta alineación en Piscis nos ayuda a apreciar la belleza en nuestras vidas. La Luna nos permite permanecer en este resplandor durante unas pocas horas, estando vacía de curso hasta la tarde, cuando la Luna entre en el enérgico Aries.

Una conjunción Luna-Marte aumenta el sentido de urgencia, y en el momento de la cuadratura Mercurio-Urano (21° 02′ Capricornio-Aries), la tormenta eléctrica está completamente en marcha.

Una vez que nos acostumbramos a la idea de que no podemos predecir lo que sucederá a continuación, podemos empezar a disfrutar de los fuegos artificiales. Incluso podríamos usar esta experiencia para sacudirnos de viejas rutinas y abrir nuestras mentes a nuevas ideas – ideas tan inesperadas como un rayo en un cielo de azul.

Después de despedirnos de enero, el amor propio es el foco principal cuando la cariñosa Venus entra el 3 de febrero en “yo primero” Aries. Con el sabio Júpiter posicionado retrógrado en el propio signo de Venus (Libra) el 5 de febrero, necesitaremos tiempo para repasar lo que hemos aprendido sobre nuestra forma de relacionarnos.

Los desarrollos exteriores deben ser alineados con el crecimiento interno para crear armonía en nuestras conexiones con los demás. Podemos encontrar más fácil separarnos cuando Mercurio sale del emocional Piscis y entra en el intelectual Acuario el 7 de febrero, dándonos el espacio mental y el deseo de experimentar con nuevas formas de pensar.

Con el eclipse lunar en el dramático Leo el 10 de febrero, se nos presenta una serie de eclipses que tendrán lugar en el eje Leo-Acuario.

La sombra de la Tierra a través de la Luna es como una cortina de un escenario que cae sobre nuestros pretextos. Emocionalmente, anhelamos ser admirados por lo que realmente somos, pero esto no es fácil. Júpiter forma un incómodo quincuncio a Quirón el 14 de febrero, lo que significa que la creencia en nuestro valor compite con el miedo al rechazo.

Es más probable que “dejemos ir y dejemos que Dios” cuando el Sol entre en el espiritual Piscis el 18 de febrero. El paso de nuestra estrella a través del último signo del zodiaco provee tiempo para la contemplación antes del comienzo del siguiente año solar, cuando el Sol se mueva al signo de Aries.

Podemos soñar más mientras nos sumergimos en las profundidades oceánicas del inconsciente colectivo, y nuestra interconexión con toda la vida se hace ahora más evidente. En este estado altamente sensible, sin embargo, la cuadratura Marte-Plutón del 22 de febrero podría sentirse como un codo en las costillas, sacudiéndonos de la ensoñación.

La ira, la violencia y el lado más sombrío de la vida se sienten fuera de sincronía con la influencia más suave de Piscis, pero este poderoso dúo planetario nos da la fuerza y la fortaleza para perseguir nuestras pasiones.

La entrada de Mercurio en el signo de los Peces el 25 de febrero, seguido de cerca por la Luna, marca un período de cuatro días cuando ninguno de los planetas principales se encuentre en signos fijos.

Hay una ola de influencia de Piscis, con cinco planetas y el Nodo Sur nadando en estas vastas aguas. Con el eclipse solar también en este signo el 26 de febrero, son muy probables las “inundaciones emocionales”. El ambiente es altamente cambiante, por lo que haríamos bien en ir a favor de la corriente.

Las tormentas en el mar serán posibles cuando Marte provoque a la oposición Júpiter-Urano, primero por una conjunción con Urano el 26 de febrero, luego una oposición a Júpiter el 27 de febrero.

Francisco Lorenzo. Astroworld.es

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