@solitalo

Кто-то сказал мне, однажды: "Жить ради мелочей". Жить, ради рассвета в пять утра и заката в пять вечера. Жить, ради любимых песен и хороших книг. - Поиск в Google:

La compresión de nuestra existencia siempre nos ha llevado a un sentimiento de soledad y vacío. Viviendo el nuevo ciclo estamos descubriendo y sentimos evidencias de nuestro origen. Un sentimiento de unidad nos llevará a nuevos estados de conciencia y paz.

En determinados momentos en la vida en materia, los seres más sensibles sienten fuertemente una nostalgia que nada tiene que ver con los acontecimientos materiales ¿Qué es esa nostalgia, de dónde viene?

Existe un sentimiento que subyace en vosotros, que se reconoce como “echar de menos”, “echar en falta” algo o alguien que no se sabe muy bien que es, pero que si sentimos claramente que es algo “muy nuestro”, que nos pertenece muy profundamente. A veces, esta nostalgia toma la forma de sentimiento de extrañar un lugar, al que identificamos como “nuestra verdadera casa”, un sitio del que nos sentimos parte y en paz a la vez que nos sentimos en unidad con él.

Otras veces, podemos “echar de menos” a alguien, no sabemos muy bien quién es, pero sí sentimos claramente que es alguien muy afín a nosotros. Pueden ser uno o varios seres, o todo un grupo de seres, a los que identificamos como “nuestra verdadera familia”, en nuestro interior.

¿Qué es todo esto? ¿A qué se debe?

No tiene nada que ver con las experiencias materiales, no buscamos un sitio físico, ni buscamos a alguien específico, es algo más que eso, aunque a veces pueda derivar en una búsqueda material o personal cuando no se ha entendido o identificado bien.

Pues bien, esa nostalgia tiene una explicación muy clara: ustedes están aquí en un cuerpo físico tridimensional desterrados y alejados momentáneamente de su verdadera naturaleza que es luz y amor.

Todo esto se olvida al ingresar a la tercera dimensión. Pero la intuición queda profundamente grabada. Esa intuición, al pasar por el filtro de la personalidad, nos trae parte del recuerdo: que nos falta “algo”, que nos “falta alguien” y que no somos de aquí, es decir de la tierra, o al menos del plano tridimensional. Empezamos a recordar que no podemos ser sólo esto que vemos, sino que somos mucho más, incluso, de lo que intuimos.

Hay momentos en la vida, en los que nos sentimos especialmente sensibles al llamado de la verdad que habita en nosotros, y cuando ese llamado llega, no entendemos. Nos sentimos desgraciados y no sabemos exactamente por qué. Nos sentimos vacíos sin saber qué es lo que nos está faltando. La vida se convierte así en diferentes maneras de tapar, de poner parches en ese vacío existencial que sentimos sistemáticamente.

Cuando recibimos el recuerdo no completo, o con interferencias momentáneas de la personalidad, es cuando se produce esa nostalgia por algún lugar que identificamos como nuestro, que sabemos que nos pertenece y que nosotros le pertenecemos a él.
Cuando sentimos que echamos de menos a alguien, que nos sentimos solos e incomprendidos dentro de este mundo extraño que habitamos momentáneamente, es que estamos echando de menos:

-A nuestra alma gemela, o complemento cósmico.
-A nuestra familia cósmica
-A nuestro linaje cósmico.

Sabemos positivamente que hay alguien en este mundo que es nuestro complemento cósmico y que encajaría a la perfección con nosotros, a este ser, que es una parte de nosotros mismos, lo echamos de menos, lo anhelamos y lo necesitamos.

A veces ese sentimiento se traslada a un grupo de seres, que sabemos que existen en algún plano, en algún lugar y que son nuestra verdadera familia, pues intuimos con toda claridad que la familia que tenemos ahora en el plano tridimensional, no es nuestra “verdadera familia”, o al menos, gran parte de ella.

Pero si analizamos todo estos sentimientos, nos encontraremos una vez más con que son la intuición de algo que es verdadero en los planos superiores, pero que llega a nuestra personalidad incompleto o con interferencias y lo recibimos con nostalgia.

Si tuviéramos un recuerdo más amplio, la nostalgia por estar separados de nuestra contraparte cósmica, de nuestra alma gemela, sería reemplazada por la alegría de saber y de vivir en los planos sutiles esa unión que no se ha roto, sino que se refuerza y fortalece día a día, servicio a servicio, experiencia a experiencia. Y que esa aparente separación dará grandes oportunidades evolutivas a cada una de las partes que momentáneamente se separan, tan sólo en los planos más densos, para realizar una tarea determinada y un trabajo evolutivo completo.

Esto no quiere decir sin embargo, que en este final de ciclo sean muchas las almas gemelas que se están reconociendo y reencontrando en el plano material.

En este momento especialmente propicio para que esto ocurra, algunas veces la unión material se realizará en aras de un servicio más completo y otras, la unión se podrá materializar también a nivel de vivir cotidiano. En todos los casos, la unión sutil no se pierde en ningún momento y puede dar lugar a hermosísimos servicios de amor y de luz cuando se realizan las tareas con la conciencia de que las almas complementarias están actuando al unísono.

El servicio de esta manera, muy elevado y fuerte, propicia esta re-unión de almas muy a menudo en este final de los ciclos, sobre todo en los seres que estén preparados para este importante encuentro, que supondrá la culminación de las tareas y experiencias para pasar a un nivel vibratorio superior.

Estamos re-encontrándonos con muchos seres de nuestra familia cósmica en la materia y también con seres que pertenecen a nuestro mismo linaje cósmico. Estos son encuentros que producen gran alegría para el alma. Igual que en el caso de las almas gemelas, unas veces se puede estar junto a ellas y otras no tanto, ya que el servicio siempre está por encima de los gustos personales y de lo que tiene que ser en conciencia.

En el mundo material, vemos muchos seres que se afanan por conseguir “algo” que no saben identificar. Lo identifican como “más seguridad en la vida”, un coche mejor, una casa más grande, etc . Y piensan que cuando obtengan aquello que desean, van hacer felices. Y es que verdaderamente algo nos falta desde el Ser y ese algo es el recuerdo; no tiene nada que ver con las cosas materiales. Pero lo precioso de este anhelar, de este buscar, es entender que tarde o temprano, todos los iremos ampliando ese instinto de búsqueda y lo haremos más profundo, más real.

Entenderemos que es lo que buscamos y donde se encuentra la felicidad y la plenitud verdadera. Experimentaremos que la plenitud está en nosotros, porque nosotros somos el Todo. ¿Que más podemos anhelar? ¿a que más alta y bella meta podemos aspirar?.
Con todo esto no queremos decir que la nostalgia sea negativa, o sea menos útil que el recuerdo de unidad. Simplemente hay que tomar conciencia que lo uno sirve para llegar a lo otro. Con la nostalgia empezaremos a abrir una puerta que nos podrá conducir hacia el descubrimiento de una realidad cada vez más amplia y profunda.

Compilado: Anónimo Donoso.
http://www.bibliotecalaspleyades.com
shekinamerkaba.ning.com
Edición: Solange Marín

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