@solitalo

A la hora de sanar el cuerpo humano, el dominio y el equilibrio de la propia energía se convierten en factores esenciales. No obstante, nunca hay que perder la perspectiva, y para todos aquellos que buscan o se dedican a la sanación mediante gemoterapia, les insisto una vez más: Si tienes algún problema o dolencia, o si sufres algún tipo de lesión o enfermedad, ve al médico o al hospital. Ninguna piedra ni ninguna energía va a sanarte por sí misma, por poderosa que sea; la medicina es sin duda una ciencia más que confiable, y que puede servirte de mucha ayuda.

Aún así, eso no significa que el uso de la energía o de las piedras sea inútil en absoluto.

Las piedras son útiles, sobre todo, para impulsar a la energía a sanar y reequilibrar todos los desórdenes que padezca nuestro cuerpo. Ayuda mucho a la medicina natural, como la homeopatía, y prepara al cuerpo para recibir los tratamientos necesarios de la medicina convencional. Por supuesto, tomar medicamentos y someterse a tratamientos es importante; pero éstos sólo actúan sobre la parte física y más inmediata del problema. Todas las sustancias que consumamos y procesos que atravesemos, van a tener su efecto en nuestro equilibrio energético, y ahí es donde la gemoterapia cobra su papel más importante.

Es importante mantener los niveles energéticos de nuestro organismo estables, y los chakras y el aura limpios. Al mantener nuestra vibración bien alineada y los circuitos energéticos activos, potenciamos los efectos de los tratamientos y propiciamos una buena recuperación. Es más, ni siquiera es necesario estar enfermo para recurrir a la gemoterapia como remedio. Como dice el dicho: mejor prevenir que curar. Someternos a gemoterapia, combinado con un buen cuidado de la higiene personal, para mantener nuestra espiritualidad y nuestros niveles energéticos de forma óptima, evitará que nuestro sistema inmune se debilite y contraigamos ciertas enfermedades comunes, como resfriados, gripes, infecciones, hongos, etc…

Es muy aconsejable utilizar el poder de las piedras en casos como los tratamientos contra tumores y cáncer. No, obviamente el poder de la gemoterapia no va a curar ningún cáncer, por desgracia. Pero sí ayuda mucho a las personas que lo padecen a soportar los efectos de terapias agresivas, como la quimioterapia.

Antes y después de las operaciones, por ejemplo, también es muy aconsejable aplicar gemoterapia para preparar el cuerpo, y ayudarle a cicatrizar y recuperar los tejidos después, pasando antes los famosos postoperatorios. En casos de enfermedades de tipo crónico, puede resultar beneficioso para evitar que los ciclos se repitan con demasiada asiduidad y para prevenir brotes y achaques. Ayuda a sanar lesiones de los músculos esqueléticos y heridas, y a la correcta reintegración de huesos rotos o fisurados, reduciendo las largas jornadas de rehabilitación. Para tratar contra enfermedades raras o de tipo víricas o bacteriológicas, puede usarse para fortalecer el ataque del sistema inmunitario. Incluso proteger a las personas propensas a la alergia o a las enfermedades de tipo respiratorio. Y así podríamos pasar un largo etcétera…

Está claro que la energía no sana el cuerpo por sí sola, pero ayuda a mejorar y a prevenir.

No obstante, donde quizá si podamos ver un efecto más directo, sea a la hora de tratar los aspectos más psicológicos de las enfermedades. Nuestro ánimo y nuestra psique tienen un efecto muy directo sobre nuestro organismo. Y como sabemos, si controlamos nuestra mente, podemos controlar su forma de afectar a nuestro cuerpo. Tienen un efecto hasta somático, llegando a paliar con el tiempo dolores, achaques, migrañas, sonambulismo, terrores nocturnos, insomnio… Cuestión de magia, energía o sugestión, lo dejo a elección del consumidor.

La gemoterapia no deja de ser un ejercicio de relajación mental y espiritual que abre nuestros canales a la energía curativa de las piedras.
Así que es altamente recomendable para personas que sufren trastornos como el estrés, la ansiedad, la depresión, etc. Incluso en personas que estén siguiendo terapias o medicaciones, y en caso de trastornos graves, es de gran ayuda para equilibrar la mente, sintonizarla con el cuerpo y evitar los ataques y crisis nerviosas derivados de la enfermedad.

Aquí les dejo una lista para que puedan relacionar las piedras según la zona del cuerpo que se vaya a tratar. No están todas, sólo las más importantes. Como guía creo que puede ser muy útil.


Parte del Cuerpo y Piedras

Cerebro

Ámbar, turmalina verde, turmalina azul (oscuro), berilo, ágata azul

Oído

Ámbar, obsidiana mahogany, obsidiana copo de nieve, celestina, rodonita, calcita naranja

Ojos

Aguamarina, berilo, calcedonia, crisoprasa, zafiro, charoita, turmalina azul, celestina, fluorita azul, ágata de fuego, ojo de gato, calcita naranja

Dientes

Aguamarina, cuarzo rutilado, fluorita

Cuello

Aguamarina, cuarzo

Hombros

Selenita

Tejido muscular

Cuprita, magnetita, danburita

Pulmones

Berilo, turmalina rosa, peridoto, rodonita, ámbar, dioptasa, kunzita, lapislázuli, turquesa, rodocrosita, sardónice, turmalina azul, crisocola, esmeralda, morganita

Bazo

Ámbar, aguamarina, azurita, heliotropo, calcedonia, obsidiana roja

Estómago

Fluorita verde, ágata de fuego, berilo

Intestinos

Berilo, peridoto, celestina, fluorita verde

Apéndice

Crisolita

Brazos

Malaquita, jadeíta

Próstata

Crisoprasa

Testículos

Jadeíta, topacio, cornalina, variscita

Manos

Moldavita, aguamarina, piedra de luna

Esqueleto

Amazonita, azurita, crisocola, calcita, cuprita, fluorita, ágata dendrítica, fluorita púrpura, sardónice, pirita

Sistema nervioso

Ámbar, jade verde, lapislázuli, turmalina verde, ágata dendrítica

Tuétano de los huesos

Fluorita púrpura

Glándula pineal

Rodonita

Glándula pituitaria

Pietersita

Mandíbula

Aguamarina

Garganta

Aguamarina, berilo, lapislázuli, turmalina azul, ámbar, jaspe verde

Tiroides

Ámbar, aguamarina, azurita, turmalina azul, citrino

Timo

Aventurina, turmalina azul

Corazón

Cuprita, cuarzo rosa, charoita, rodonita, granate, dioptasa

Hígado

Aguamarina, berilo, heliotropo, cornalina, jaspe rojo, charoita, danburita

Vesícula biliar

Cornalina, jaspe, topacio, calcita, citrino, cuarzo amarillo, ojo de tigre, calcedonia, danburita

Riñones

Aguamarina, berilo, heliotropo, hematites, hadeíta, nefrita, cuarzo rosa, citrino, calcita naranja, cuarzo ahumado, ámbar, moscovita

Páncreas

Turmalina roja, ágata azul, crisocola

Columna vertebral

Granate, turmalina, labradorita, berilo

Trompas de Falopio

Crisoprasa

Sistema reproductivo femenino

Cornalina, piedra de luna, amazonita, crisoprasa, ámbar, topacio, unakita, obsidiana negra

Vejiga

Topacio, jaspe, ámbar, calcita naranja

Sistema circulatorio

Amatista, heliotropo, calcedonia, cuprita, hematites, jaspe rojo

Venas

Variscita, pirolusita, obsidiana copo de nieve

Rodillas

Azurita, jadeíta

Articulaciones

Clacita, azurita, rodonita, magnetita

Piel

Azurita, jaspe marrón, jaspe verde

Pies

Ónice, cuarzo ahumado, apofilita

Sistema endocrino

Ámbar, amatista, jaspe amarillo, turmalina rosa, ágata de fuego

Sistema inmune

Amatista, turmalina negra, lapislázuli, malaquita, turquesa

Tracto digestivo

Crisocola, jade rojo, jaspe verde

Metabolismo

Amatista, sodalita, pirolusita

Espalda

Malaquita, zafiro, lapislázuli

Pelvis

Cornalina

Capilares

Ágata dendrítica

Fuente: elespiritudelcristal.blogspot.com

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