@solitalo

Abuela, me duele la panza…

– Mira, cierra los ojos; trae las estrellas del cielo a tus
manos y con ellas frótate muy bien el estómago; cuando los abras, verás que el dolor se habrá ido.

La abuela observa con ternura el fervor de su nieta al obedecer.

Es cierto, las mujeres somos grandes alquimistas. 

Podemos convertir lo ordinario en milagroso; ése es nuestro poder.

Fuente: cronicasinmal.blogspot.com

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