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Las Constelaciones familiares son un tipo de terapia desarrollada por el alemán Bert Hellinger. Incluyen PNL, Gestalt, psicodrama y algunas otras corrientes.

En una constelación se muestra la dinámica inconsciente en las relaciones y esto tiene especial relevancia porque es precisamente el inconsciente el que gobierna más del 95% de nuestra vida, ya que en él se guardan traumas, creencias, patrones y vivencias propias, tanto del pasado como del presente, de nuestro sistema familiar e incluso de la humanidad, lo que el psicólogo Carl Jung denominó el inconsciente colectivo.

La constelación permite conocer la causa o el origen oculto de diversas manifestaciones que nos ocurren en este plano, tales como depresión, tristeza, conflictos interpersonales, enfermedades, limitaciones con el dinero y adicciones entre muchos otros. Es como si tuviéramos permiso para acceder al inconsciente y mirar la programación que tenemos grabada con relación al tema que estamos constelando, y con solo cambiar nuestra mirada o perspectiva desde un plano amoroso y compasivo, todas las piezas de nuestro sistema familiar empiezan a encontrar su lugar.

En una constelación se despliega no lo que queremos saber, sino lo que estamos preparados para manejar: ni más ni menos. Además, se cuenta con un ambiente seguro para el consultante.

Bert Hellinger descubrió que hay un orden dentro de los sistemas familiares: jerarquías, lugares que corresponden a cada miembro del clan, aún cuando haya partido al poco tiempo de haber sido gestado. Sólo por el hecho de ser concebido, tiene el derecho a pertenecer al sistema familiar. Cuando hay algún excluido, es decir algún miembro que no fue respetado o tomado en cuenta, que haya sido desestimado y su experiencia o sentimiento no fueron conocidos, entonces alguna otra persona del clan repetirá su historia o su sentimiento como una forma de reivindicarlo.

Claro está, esta no es una manera efectiva de sanar la herida, es un mecanismo del alma en un intento fallido de reparar el árbol genealógico. En una constelación familiar, se devuelve el orden al sistema, reconociendo con amor a cada uno de los miembros, independientemente de su condición. Reconstituyendo el orden es la única manera de que entonces fluya el amor.

Aunque en una constelación se amplía la mirada porque se toma en cuenta el sistema familiar (padres, abuelos, bisabuelos) y no solo las personas involucradas, no es necesario que asistan todos los miembros de una familia, ya que se genera un movimiento interno que los ajusta energéticamente a todos. Incluso se puede ajustar o sanar con alguna de las personas del clan que haya fallecido.

Es necesario realizar una constelación por cada tema que se desee resolver, y ser muy específico en identificar el tema que nos inquieta y la emoción que nos provoca. Muchas veces esas emociones son de algún miembro del clan que se va transmitiendo de generación en generación hasta que alguien pare el ciclo de repeticiones, mirando lo que necesite ser reconocido.

Las constelaciones pueden ser grupales (suelen llamárseles talleres aunque no se imparte ninguna instrucción como tal), en el cual cada asistente expondrá la situación que quiere resolver y los demás asistentes prestarán su servicio como representantes, es decir representando a algún miembro del sistema familiar de la persona que se esté constelando.

Tanto la persona que se constela como los representantes están sanando los temas en los que son escogidos, ya que aunque no los reconozcan conscientemente también tienen cosas en común. Es que claro, todos somos uno. Los talleres grupales suelen ser muy impactantes porque se pone de manifiesto el Campo morfogenético que es aquel de donde “baja” la información del sistema familiar del individuo.

En las constelaciones individuales solo están el terapeuta y el consultante.
Ambas versiones son igualmente efectivas.

Uno de los principios fundamentales con los que se trabaja en constelaciones familiares es “sin juicio”, nada es bueno ni malo, simplemente es.

Otro de los principios tiene que ver con el equilibrio entre dar y recibir para que una relación entre iguales (hermanos, parejas…) se mantenga en armonía. La relación entre los hijos y los padres es desigual ya que los padres dan y los hijos reciben. Indistintamente, siempre se parte de una mirada de amor, de inclusión, de reconocimiento y de respeto.

Escrito por Carolina Martínez
Terapeuta en Constelaciones Familiares.

Puedes contactarme si estás interesado en hacerte una constelación individual presencial en Caracas, Venezuela. Si vives en el interior o en el exterior se puede hacer por Skype o whatsapp y tiene el mismo efecto.
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