@solitalo

Apertura de la glándula pineal en este equinoccio de primavera.
ampliando el cuerpo causal. A.Ezequiel.
Canalizado por Elsa Farrus

La unión ahora con la frecuencia de luz magenta, es la gran apertura del rayo oro rubí también; el tiempo de luz, en el que el ser humano afronta su propia carga y la transforma en un sendero de luz.

Convirtiéndose en un templo de luz viviente, cuyas claves de vibración son sus siete chacras.

Por ello es tan importante ahora, alinear esos siete chacras físicos, como mínimo, más los transpersonales, pues no son ya solamente, los vórtices de energía que sostiene el organismo, sino que son también los centros de energía que abren los diferentes planos de conciencia a nuestro ser.

Somos materia física que está integrada en un plano material, y en esta materia física se integra nuestro ser atemporal, nuestro ser de luz.

Es decir, la frecuencia magenta, que es la divinidad femenina, atemporal y el rayo dorado que es el divino masculino, entre muchas otras cosas, podríamos decir que una es la sabiduría divina y el rayo magenta la creación y método con el que manifestar esa sabiduría divina.

Podríamos decir que las dos energías, hoy en esta transformación del cambio de luz, se unifican en Gaia creando la mayor conexión, jamás experimentada, del cuerpo causal en los seres humanos.
Hoy se abre la comunión entre la frecuencia de libertad de lo divino en nosotros, y que es intemporal y único, para cada uno de nosotros. En un plano físico limitado, con un tiempo espacio concreto ( que no inmóvil, el tiempo es realmente esférico). Para experimentar realmente el tiempo del libre albedrio, a través del chacra causal, y en el a través de la glandula pineal, por ello las intensas entradas de energía, diamantina y cristalina, con sus códigos de luz, nos están alineando en esa zona.
Si sentimos mal estar, dolor de cabeza u pinchazos, no es un síntoma de ascensión, es la negación de uno mismo, nos estamos abandonando para complacer a otros o a nuestro niño interno asustado.

Realmente ya no podemos realizar los trabajos por los demás, nos e van a sostener, no hay camino así, porque la ascensión es individual, cada uno asume su reto de vida y lo abre, al universo.
Toda esa energía entrante, se va a alojar en el vientre físico de cada uno de nosotros, en el centro o estrella solar del plexo solar, físico.

El plexo solar, es el barómetro, del la justicia en nuestra acción y manifestación. No estamos hablando de moral, ni de hacer bien o mal, sino de si realmente estamos haciendo lo que se tiene que hacer; en el tiempo concreto para cada decisión y acción.
Si nos reconocemos en las experiencias y acciones, o si nos olvidamos de nosotros.

Es donde la energía del octavo chacra, estrella del alma, que contiene toda nuestra energía y la sabiduría de nuestro contrato de vida, aquello que elegimos experimentar, se une al plexo solar en lo que llamamos la sede del alma, por eso el plexo solar, antiguamente lo consideraban una estrella de muchos plexos a la vez.

La sede del alma, es el punto de unión con nuestro ser solar, por ello esta tan removido últimamente. Porque está purificándose y drenándose, apra trascender, y poder integrar mas a nuestro ser de luz.

“era lo que los antiguos llamaban espíritu santo” Que está en todos nosotros, y es la adaptación del alma, en una fusión con el cuerpo físico, sin perderlo, es decir un ser humano en ascensión, desde el punto que empezamos esta ascensión, gracias a la ascensión planetaria.

Ahora la gran madre, no solo Gaia sino la energía divina femenina que sostiene los planos de creación, a través del rayo oro rubí , el oro y el magenta, nos llama a todos de nuevo, es decir nos reconecta a todos de nuevo, para ser realmente nosotros mismos, en orden.

Cuando nacemos venimos con plena autoridad, sobre nuestra carga, incluso podemos atenderla o no, es Falso eso del Karma, que es un castigo, no es una conciencia a la que atender cuando estemos preparados, que queda ahí suspendida en el espacio tiempo, y que un día habrá que ordenar, para afrontar su propia unidad.

Todo ser que asciende, todo ser humano, Ha de resolver aquellos retos o aprendizajes que deja en el camino, al igual que sus partes que han crecido en las experiencias, todas ellas han de ser una unidad interna para que pueda fusionarse con su unidad grupal, después de planeta y finalmente universal.

Esa es la realidad karmica , asumir todos los retos para consolidarnos, no un castigo arrastrado vida tras vida.
En este periodo se cierra un ciclo de miles de años, que nos abre la comunicación interna, para afrontar, todo y la energía se multiplica para resolver ese todo de manera mágica y atemporal.
Y en realidad la magia, solo es vibración, nada más que vibración a compartir, y a manifestar.

Cuando esta unidad se da, nos transformamos en portadores de amor, este resplandece en todos nuestros actos.

Elsa Farrus
https://www.facebook.com/ReikiPracticesAndAscensionalWork/

Anuncios