@solitalo

Durante el acto sexual ocurren una serie de fenómenos importantes a nivel del cuerpo energético, que incluyen activación de chakras y acontecimientos en el flujo de la kundalini.

Así, y para empezar, resulta lógico que el chakra sexual y el chakra emocional (el tercero, ubicado más o menos en la boca del estómago) se activan bastante durante el sexo, por más libre de afecto que éste pueda ser; mientras que, en el sexo lleno de amor, se activa también el cuarto chakra, el chakra del corazón, donde habita el Maestro Interior según dicen muchos ocultistas.

Por todo este tipo de cosas, cuando dos personas tienen sexo intercambian energías, y se transmiten mutuamente cosas de considerable importancia, relativas tanto al lado luminoso como al lado oscuro de su esencia espiritual y psíquica.

En este juego de energías, una persona A puede transmitirle a otra persona B cosas que van desde simples energías negativas asociadas a habitos destructivos de pensamiento o acción, hasta parásitos astrales, karmas (esta teoría de la transmisión de karmas no tiene sentido desde la filosofía moral aplicada al esoterismo…) o, en casos de quienes practican el satanismo, la brujería o el espiritismo de forma inadecuada, auténticas presencias del otro mundo.

En el contexto enunciado, el ataque psíquico habría de ocurrir de manera generalmente involuntaria, aunque bien podría darse el caso de alguien, póngase un practicante de la magia negra, que deliberadamente tenga sexo con una persona a fin de establecer un vínculo energético, un puente que maximice la efectividad de hechizos y técnicas psíquicas orientadas a controlar o dañar.

O bien, y esto sería aún peor, podría ocurrir que, un mago negro experimentado, realice viajes astrales voluntarios a fin de violar astralmente a tal o cual persona, encerrando este tipo de situaciones ataques psíquicos y siendo, además, algo que en cierta medida ha alimentado la creencia en súcubos e íncubos.

Fuente metermiedo.com

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