@solitalo

Vas por la calle o estás a tu rollo en el trabajo, en el gimnasio o quién sabe dónde…

De repente, se aproxima por el horizonte un vampiro emocional, de ésos que te chupan hasta la última gotita de alegría y te echan el día por alto.

¡Ah, no! Ningún vampirillo tiene porqué afectar tu estado de ánimo. Si te parece, repasemos diez ideas prácticas para manejar esta situación.

1. Mantén la calma. Cuando estás crispado, basta una gotita para que rebose el vaso. Así es que intenta permanecer templado cuando esta persona llegue y comience a quejarse, protestar, criticar… y esas lindezas propias de vampiros, tú sabes.

2. Minimiza el contacto ocular. ¿Qué es lo que haces para conectar con tu interlocutor? Le miras a los ojos. En este caso, no. Cuanto menos conectes, mejor.

3. Evita entrar al trapo. Por ejemplo, si se pone a cotillear despellejando a quien sea, no le sigas. Si hace comentarios sarcásticos con objeto de molestarte, tampoco. No le des carrete al vampiro. Muchas veces, esta gente tan negativa sólo quiere llamar la atención y que le hagan caso.

4. Ahórrate las correcciones. Así se equivoque o diga algo para provocar tu reacción, resiste: — El 99 % de las mujeres conducen mal. Ni te inmutes. ¿Qué más dará lo que diga esta criatura?

5. Blíndate. Colócate un impermeable emocional para que sus comentarios te calen lo menos posible. Proponte que no te afectará lo que diga. Ya verás que, con un poco de práctica, cada vez resbalarán mejor sus palabras.

6. Sal de escena. Si comienzas a flaquear, retírate un ratito de la escena (ir al baño es muy socorrido). Y, si puedes, despídete dejando atrás la nube negra.

7. Realiza una actividad de descarga. Para reponer energías (positivas) y liberarte de la tensión, practica una actividad agradable: Dar un paseo, tomar un baño, cantar… Haz algo que te haga sentir bien.

8. Contrarresta con buenas compañías. Si sólo interactúas con cenizos, además de ver el mundo un poco más negro, tú también te vuelves un poco cenizo. ¿Solución? Pasa un rato con personas con las que te sientes bien.

9. Mira el asunto con humor.
Aquí tienes un maravilloso recurso en estos casos. Si evocas la situación vivida con esta persona crispante, hazlo con unas gotitas de humor. La diferencia entre sacarle el lado chistoso o el antipático es abismal.

10. Aprende. De cada persona se aprende algo. De cada interacción también se aprende. Cada vez que intentas salir airoso de este tipo de situaciones incómodas, te haces más hábil. Mira qué ha ido bien y qué puedes mejorar para la siguiente.

Conclusión: Pueden amargarte el día… sólo si tú les dejas. Si mantienes la distancia con quien pretende desestabilizarte, reservas tu energía. Y, si se derrama una poca, ya sabes cómo reponerla.

Fuente: tusbuenosmomentos.com

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