@solitalo

Para decirlo con simplicidad, la sombra es la parte diabólica de nuestra alma. En los dominios de los superhéroes, la sombra suele aparecer bajo la figura del supervillano, pero no te dejes engañar. En realidad, el supervillano es sólo el superhéroe saboteado por un desequilibrio en el yo. 

Mientras la divina energía de nuestro interior busca la evolución, la creatividad y un mayor nivel de conciencia, la energía de la sombra diabólica en nuestro interior es destructiva, divide y provoca el autosabotaje.

Los superhéroes combaten esto con la convicción de que todos tienen una sombra, incluso ellos mismos. Afirmar que no se tiene sombra resulta una negación de su existencia; equivale a estar en total oscuridad, aislado del mundo. Si vives en la luz, como hacen los superhéroes, entonces siempre serás capaz de ver tu sombra. 

Sabiendo esto, la luz brillante de nuestra conciencia superior puede estar atenta a cualquier intento de sabotaje de la sombra.

La sombra rara vez se da por vencida. Incluso cuando parece derrotada, se trata solamente de una retirada, como la de un supervillano para reagrupar sus fuerzas y trazar un nuevo plan. Esto se debe a que su naturaleza consiste en arrasar las condiciones en que tiene lugar la evolución. 

De esta manera, si ignoras a tu sombra o crees que la has conquistado, se fortalecerá y será más agresiva.

No sólo te avergonzará, buscará aniquilarte. Los superhéroes caídos han permitido que su sombra se lleve la victoria. El equilibrio entre las fuerzas de la luz y la sombra ha sido pervertido de continuo y la decadencia de la oscuridad abruma. La mitología de los cómics está llena de historias que lo demuestran: relatos de héroes y heroínas corrompidos por su propio poder e infectados por sus egos.

La sombra es primitiva. Le gusta el secreto y vive en la vergüenza y la culpa. Gusta de esconderse y aparecerse constantemente. Se oculta en los pasajes secretos, en los callejones oscuros, en los calabozos y buhardillas llenos de fantasmas de nuestra psique. Campo fértil para el surgimiento y crecimiento de las sombras son las condiciones abyectas: pobreza, liderazgo deficiente, mentalidad de “nosotros contra ellos”, represión, privación, injusticia social, tortura, moral juzgadora, supresión del deseo, miedo, conflicto.

Estas circunstancias o situaciones decadentes aparecen con frecuencia en las mitologías urbanas descritas desde Sodoma y Gomorra hasta Sin City y Ciudad Gótica. Pero, en realidad, se trata de esas zonas de nuestro ser, las más solitarias, que visitamos muy pocas veces. Los superhéroes están al tanto de todo esto y siempre tratan de evitar situaciones que pueden echar a andar la energía de la sombra.

Más aún, los superhéroes reconocen sus sombras, entran en contacto con ellas, incluso las abrazan antes de perdonarlas y, luego, las hacen trabajar en algo creativo. De hecho, los superhéroes comprenden que, bien manejada, la sombra puede convertirse en nuestra mejor aliada. La mayoría de la gente se siente culpable y avergonzada cuando confronta a su sombra y, por lo tanto, hace su mejor esfuerzo para mantenerla encerrada y suprimir cualquier indicio de ella.

Obviamente, esto sólo reta a la sombra, haciéndola surgir cuando menos se desea. Pero los superhéroes han trascendido estos tabúes. Saben que sin el contraste —sin lo caliente y lo frío, sin el placer y el dolor, sin la oscuridad y la luz— no habría experiencia. En el mundo del espacio, el tiempo y la causalidad —o el mundo relativo, como lo llamamos nosotros— este juego de opuestos lleva a la evolución del universo y de todo lo que éste contiene.

Al ser conscientes de la presencia de la sombra y de las condiciones que pueden agitarla, los superhéroes se adaptan al preguntarse qué don puede acarrearles la sombra. Este gesto hace que los superhéroes sean menos dados al juicio, no sólo de sí mismos, sino también de los demás; también los aleja del melodrama y el sensacionalismo asociado con juzgar a los demás y chismorrear. De nuevo, el resultado es una sobriedad que acerca a los superhéroes a su energía espiritual e identidad creativa.

De esta manera, los superhéroes dan a la sombra una función creativa. Por ejemplo, si alguien tiene una personalidad adictiva, entonces debe canalizar su energía hacia algo benéfico, como el ejercicio o la exploración creativa. Una parte de las creaciones más celebradas de la civilización, como por ejemplo las de Miguel Ángel y Picasso, han sido producto de este abrazo del artista con su sombra, para después concentrar creativamente su energía. Si tu sombra está llena de ira o rabia, analiza cómo hacer que esa energía sobrecogedora sea canalizada a otra actividad más productiva. Con la sobriedad de estar al tanto de ti mismo y de tu sombra, viene también a ti el poder de controlarla.

Las Siete leyes espirituales de los Superhéroes. Deepak Chopra.

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