@solitalo


Desde que el hombre primitivo descubrió como encender el fuego, venciendo a la oscuridad y el frío, la humanidad se ha sentido fascinada por la fuerza y el poder del fuego.

Danzar alrededor del fuego invocando espíritus invencibles, reunirse en círculo al rededor del un fogón en el campamento, sentarse frente al hogar en una noche de invierno, son ritos que guardan relación con la atracción ancestral del fuego.

En la mitología griega, el fuego pertenecía solo a los dioses hasta que Promoteo robó la llama sagrada y se la entregó a los hombres. Hasta hoy, muchas relgiones del mundo, asocian el fuego con lo divino, así es pues en el cristianimo, el judaísmo y el hinduísmo.

El fuego, que es también, símbolo del cambio, la purificación y el sacrificio, es además un símbolo mágico. Efectivamente, toda una rama del ocultismo se ha desarrollado a partir del uso de las velas. El encendido ritual de una vela cuyo color esté místicamente vinculado a alguna característica, tiene, para los creyentes, el poder de invocar tales atributos.

Graciela Paula Caldeiro

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