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“A tus ojos cansados traigo una visión de un mundo diferente, tan nuevo, limpio y fresco, que olvidarás el dolor y las penas que viste hasta ahora. Pero habrás de compartir esta visión con cualquiera que te encuentres, pues en otro caso no podrás mantenerla. Dar este regalo es la manera de hacerlo tuyo. “

De “Un Curso de Milagros”

Las crisis, sean personales, espirituales o circunstanciales (socio-económicas) pueden ser la experiencia más traumática y horrible que tengamos que vivir, pero aún así nos toca vivirla, porque quizás, a lo mejor les damos la vuelta. Ya que hay que vivirlas de todas formas, por qué no verlas como una experiencia que nos brinda la oportunidad de corregir actitudes: la tacañería emocional hacia nosotros mismos y hacia los que nos rodean, las creencias sobre el amor y el miedo que ya no nos sirven, la falta de valoración de nuestras propias capacidades y talentos y por ende la poca o nula explotación de ellos, los rencores acumulados en el alma que no nos dejan tomar lo mejor de la vida, nuestra escala de valores y por supuesto las metas personales. Sin dudas que ciertas actitudes preconcebidas constituyen el principal freno a nuestro desarrollo personal. Lo peor de todo es que aún pareciendo algunas de ellas favorables, resultan incluso auto destructivas. Son como lastres que hay que echar por la borda de nuestras mentes ahora mismo. Identifiquemos algunas de las más comunes.

1. Todo lo que hago debería ser aprobado por lo demás. Si bien la opinión de los demás debe importarnos, no podemos condicionar nuestro accionar a ellas.

2. No puedo controlar mis sentimientos. Sin dudas hay sentimientos muy arraigados y respuestas emocionales ya condicionadas. Pero con un poco de paciencia y concentración, podrás modificarlas en gran medida.

3. La felicidad llega sola. Hay que desarrollar las actitudes y estados mentales que la facilitan. La gente es más feliz cuando es activa y está enrolada profundamente en actividades que considera relevantes.

4. Necesito de alguien fuerte a mi lado que me cuide. Cualquiera deberían confiar en sus habilidades personales y al menos intentar enfrentar por si mismos las dificultades de la vida.

5. No debo perdonarme ciertas cosas. Seguro que logras sacar las conclusiones y experiencias pertinentes y utilizarlas para evitar errores parecidos en el futuro.

6. Hay situaciones que me afectarán por toda la vida. La mente es un poderoso instrumento capaz de superar cualquier adversidad. Se trata de saber reconocerlas, aceptarlas y sencillamente dejarlas detrás. Tu futuro te pertenece por completo a ti mismo.

7. No soporto que las cosas no salgan como quiero. Una mirada optimista de la vida no puede llevarte al absurdo de pensar que eres perfecto, pues nunca lo serás. Si algo no sale como debería, busca las causas y trabaja seriamente sobre ellas, pero tendrás que habituarte y soportar, que no todo tiene porque salir a pedir de boca.

8. Siempre estaré preocupado por lo malo que pueda pasar. La palabra de marras puede dividirse de esta forma: pre-ocupado. Así tendrás claro que sacando el prefijo “pre” de la fórmula, te quedarás con el estado que debiera embargarte en todo momento: ocupado con el presente.

9. Mi infelicidad depende de factores externos, sobre los que no puedo hacer nada. Es cierto que no podemos cambiar el curso de ciertos acontecimientos, pues no está en nuestras manos. Pero también es verdad que ninguna circunstancia debería afectar nuestra capacidad infinita de sobreponernos a cualquier adversidad.

10. Es más fácil rehuir de los problemas que enfrentarse a ellos. De esta forma jamás podrás superarlos. No hay otra manera de solventar un obstáculo que identificarlo adecuadamente para enseguida hacerle frente con todo nuestro arsenal de inteligencia, fuerza y flexibilidad.

Jose Solano
elquecorreconlobos.blogspot.com

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