@solitalo

Las ideas poseen una realidad electromagnética. Las creencias son ideas contundentes sobre la naturaleza de la realidad. Las ideas generan emoción. Los similares se atraen, de modo que las ideas parecidas se unen unas con otras, y vosotros aceptáis las que encajan en vuestro «sistema» particular de ideas.

El ego trata de mantener un claro punto de enfoque, de estabilidad, de modo que pueda dirigir la luz de la mente consciente con cierta precisión y concentrarse en áreas de realidad que parezcan permanentes. Tal como se mencionó (en el capítulo 1), aunque el ego es un fragmento del ser en su totalidad, se lo puede definir como una «estructura» psicológica compuesta de características que pertenecen a la personalidad en conjunto, organizadas para formar una identidad superficial.

En términos generales, esto permite que a lo largo de una vida surjan fácilmente muchas tendencias y facultades, todo un potencial que de otro modo no podría surgir. Si éste no fuera el caso, por ejemplo, a lo largo de la vida no cambiarían vuestros intereses.

Así pues, aunque el ego parezca ser permanente, cambia constantemente pues se adapta a las nuevas características del ser entero,(1) y deja que otras desaparezcan. De lo contrarío no respondería a las necesidades y deseos de toda la personalidad.

(1) En términos generales, las ideas de Seth sobre lo que es el «ser en su totalidad» son extensas y complejas (la reencarnación y las personalidades probables, por ejemplo, son sólo dos de los conceptos implicados en esa noción). Sería más certero decir que en cada sesión se incrementa nuestro conocimiento de lo que puede ser un ser entero en constante expansión. (Véase los primeros textos de Seth.)

Dado que está íntimamente relacionado con otros fragmentos del ser, no se siente aislado ni solo, sino que actúa orgullosamente como director del enfoque de la mente consciente. En este sentido, el ego es un accesorio de la mente consciente.

Básicamente el ego comprende su fuente y su naturaleza. Es la parte de la mente que observa hacia el exterior la realidad física y la estudia en relación con las características que lo componen en cada momento, y luego elabora sus opiniones según su propia idea de sí mismo. Es la parte del ser interior más orientada físicamente, pero aun así no está separada del ser interior. Reposa en el alféizar de vuestra ventana, por decirlo de alguna forma, entre vosotros y el mundo exterior. Y puede mirar en ambas direcciones.

Elabora juicios sobre la naturaleza de la realidad con respecto a sus necesidades y las vuestras. Acepta o rechaza creencias. No puede excluir información de la mente consciente, pero puede evitar prestarle atención.

Esto no significa que la información se vuelva inconsciente. Simplemente se la relega a una esquina de la mente, sin asimilarla y sin organizaría dentro del conjunto de creencias sobre las cuales os concentráis en ese momento. Pero está ahí si la buscáis.

La información no es invisible, ni tampoco necesitáis saber exactamente lo que buscáis, lo cual por supuesto convertiría la situación en casi imposible. Todo lo que tenéis que hacer es tomar la decisión de examinar los contenidos de vuestra mente consciente, con el convencimiento de que contiene tesoros que habéis pasado por alto.

Otra manera de hacerlo es que, por medio de una observación detallada, constatéis que los efectos físicos que halláis existen como datos en vuestra mente consciente; de este modo, la información que antes parecía inaccesible se volverá obvia. Las ideas aparentemente invisibles que os provocan dificultades tienen efectos físicos bastante visibles, y éstos os conducirán automáticamente a la zona consciente donde residen las creencias o ideas iniciales

Una vez más, si os hacéis plenamente conscientes de vuestros pensamientos conscientes, ellos mismos os facilitarán claves, ya que expresan claramente vuestras creencias. Si, por ejemplo, tenéis poco dinero para vivir, y examináis vuestros pensamientos, quizás os deis cuenta de que pensáis constantemente: «Nunca podré pagar esta factura, nunca tengo suerte, siempre seré pobre». O veréis que envidiáis a aquellos que tienen más, o que menospreciáis el valor del dinero y sostenéis que quienes lo poseen no son felices o, en el mejor de los casos, son espiritualmente pobres.

Cuando encontréis estos pensamientos dentro de vosotros quizá digáis con indignación: «Pero esto es cierto. Soy pobre. No puedo pagar mis facturas», etc. Al hacerlo así, aceptáis vuestra creencia sobre la realidad como una característica de la realidad misma, y de este modo la creencia se os vuelve invisible. Pero provoca vuestra experiencia física.

Debéis cambiar la creencia. Os facilitaré métodos que os permitan hacerlo. Tal vez sigáis vuestros pensamientos en otras áreas, y os encontréis pensando que tenéis dificultades porque sois demasiado sensibles. Es posible que entonces digáis: «Pero es cierto, lo soy. Reacciono con una emoción intensa ante las pequeñas cosas». Pero eso es una creencia, y una limitación.

Si seguís aún más el hilo de vuestros pensamientos quizá veáis que pensáis: «Estoy orgulloso de mi sensibilidad. Me aleja del populacho» o «Soy demasiado bueno para este mundo». Esas son creencias restrictivas que distorsionan la verdadera realidad, vuestra propia realidad verdadera.

Éstos no son más que unos cuantos ejemplos de cómo vuestras ideas conscientes pueden resultaros invisibles, cuando la verdad es que están siempre a vuestra disposición y limitan vuestra experiencia.

Hemos hablado acerca de la mente consciente, ya que ella dirige vuestras actividades físicas. Os comenté (al principio de este capítulo) que era importante comprender que el ego es la parte más «exterior» del ser interior, y que no está aislado sino que observa hacia el exterior la realidad física. Siguiendo esta analogía, en el otro extremo de la mente consciente hay ciertas partes del ser que reciben constantemente información telepática. Recordad que no hay divisiones y que los términos empleados son simplemente para facilitar la explicación.

El ego trata de organizar todo el material que llega a la mente consciente, porque sus propósitos -los del ego- son los que han aflorado en un momento dado en el encuentro general del ser con la realidad física. Tal como he mencionado, el ego no puede excluir información de la mente consciente, pero puede evitar enfocarse directamente en ella.

Ahora bien: la información telepática procede de partes más profundas del ser (siguiendo con nuestra analogía). Estas partes poseen una capacidad receptiva tan sorprendente que requieren un poco de organización para seleccionar la información. Parte de ésta no es importante para vosotros pues concierne a personas de las cuales no tenéis conocimiento.

Sois remitentes y destinatarios. Como las ideas tienen una realidad electromagnética, las creencias irradian con fuerza, dada su intensidad. Debido a la estructura organizativa de vuestra naturaleza psicológica, las creencias similares se agrupan, y aceptáis de buena gana aquellas con las que ya estáis de acuerdo.

Las ideas limitadoras os predisponen a aceptar otras de naturaleza similar. Las ideas de libertad, espontaneidad y alegría atraen automáticamente otras de su misma especie. Hay un continuo intercambio de ideas entre las personas, tanto telepáticamente como a un nivel consciente.

Una vez más, este intercambio depende de las creencias conscientes. Hay quienes creen que se reacciona físicamente a los mensajes recibidos telepáticamente, independientemente de las creencias o ideas conscientes. Esto no es así. Sólo reaccionáis a los mensajes telepáticos que se corresponden con vuestras ideas conscientes acerca de vosotros y de vuestra realidad.

La mente consciente es por sí misma espontánea, y disfruta jugando con sus propios contenidos. Así pues, no recomiendo una disciplina mental estricta ni que os examinéis a cada momento. Lo que propongo son medidas de control que podéis tomar en áreas en las que vuestra experiencia es insatisfactoria.

En la pausa, Jane comentó: «Seth podría hacer tres libros a la vez, un capítulo a la vez de cada uno de los libros, y sin confundirse. Ahora tengo la impresión de que este libro está ahí, listo para el dictado». Añadió que su activa vida onírica había incluido por lo visto una larga preparación para este libro, pero no le formulé ninguna pregunta que pudiera inaugurar más canales.

Dediquémosle un momento a Willy.

Extrañamente, él mismo está un tanto asustado por su conducta. Ruburt ha decidido salir de casa más a menudo, tener la libertad para irse cuando lo desee y no pasar tanto tiempo dentro trabajando. Ahora ha enviado a Willy fuera como una prueba, y el gato no sabe exactamente qué ha ocurrido.

A Willy le gusta salir, pero no está acostumbrado a estar fuera todo el tiempo. Hasta cierto punto, se siente desterrado. El animal simplemente recibió los sentimientos de Ruburt, que son muy firmes, y la creciente vehemencia de la intención de Ruburt. Los sentimientos no se dirigían al gato, pero Ruburt sabía que el animal los captaría.

Willy siempre fue el gato de la casa, y Jane se quedaba en ella todo el día, escribiendo. De modo que es el gato de casa quien cambia sus costumbres, en vez de Rooney (nuestro otro gato).

Hasta cierto punto habéis dado vuestra conformidad porque dejáis las puertas abiertas. Bastaría con que las mantuvierais cerradas. ¿Comprendéis?

«Sí.»

Bien. Ruburt está empezando a tener muchas ganas de salir, pero es el gato quien lo manifiesta.

Willy no está en peligro, pero mostradle vuestro amor, y regulad sus idas y venidas. No es que Ruburt necesite regular las suyas, pero sus distracciones y su impaciencia hacen que el gato reaccione exageradamente.

La percepción de Ruburt de los canales representa un avance, y es posible desde hace algún tiempo; pero hasta ahora no había entrado en el marco de su experiencia. Recuérdale su éxito en este y otros campos, porque la sensación y la realidad de ese éxito perdurarán.

Acabaré nuestra sesión. Me ocuparé de hablar sobre tu cuadro antes o después del dictado del libro. (En voz alta, jovialmente:) Estoy en el canal uno esta noche. Mis más cálidos saludos.

Buenas noches.

A través de Jane Roberts
trabajadoresdelaluz.com.ar

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