@solitalo

Definitivamente, estamos atravesando intensas oleadas de cambio. Como ya mencioné en Abril, muchos me han comentando que últimamente su vida les parecía más cargada a nivel emocional, por lo que es posible que tú también lo hayas notado a lo largo del mes.
Quizá hayas sentido los efectos de los diferentes eventos planetarios que se estaban dando: complicaciones, desenlaces inesperados y “bolas curvadas” que llegaban a nuestras vidas.

Este mes me gustaría hablar acerca del proceso de “Descenso” que todo Trabajador de Luz atraviesa tarde o temprano, y que muchos estamos atravesando ahora. Si te estás preguntando qué es un Trabajador de Luz y si tú podrías serlo, mi definición es que se trata de alguien que está aquí para ayudar a elevar la conciencia y la frecuencia del planeta, ayudando así a que toda la humanidad se eleve. Una enfermera puede ser un Trabajador de Luz, como puede serlo un sanador, o alguien que intenta aportar a su familia toda la luz y la conciencia a su alcance.

Hace un par de semanas hablé del alza de los Trabajadores de Luz. En estos tiempos más y más personas están hartas de la antigua realidad y los viejos patrones, por lo que desean crear algo nuevo no sólo en sus vidas, sino también en las de otras personas.

Bien, el “Descenso” de los Trabajadores de Luz es parte de ese proceso, y es similar a todo viaje espiritual o de sanación. La vida es como es, y nunca dejará de ofrecernos nuevas oportunidades de sanación. Por ejemplo, si has experimentado dificultades (económicas, de recursos o afectivas) y has trabajando en ellas durante algún tiempo, transformando tus esquemas y buscando el autodesarrollo, y ahora estás manifestando un nuevo nivel de abundancia, una vez que lo hayas conseguido aparecerá la siguiente lección. Así funciona la vida, siempre estamos trabajando con la siguiente energía a desarrollar.

Por consiguiente, cualquiera que se identifique con la idea del alza de los Trabajadores de Luz, también habrá notado que, junto con ella, aparece también un proceso que denomino “la sanación del ADN”. Patrones y heridas nucleares, infinidad de asuntos de la infancia ahora salen a la luz en todos, porque a medida que avanzamos, también debe evolucionar el resto de lo que también somos. Es posible que muchos hayamos sentido (o sintamos durante las próximas semanas) los síntomas de las noches oscuras del alma que mencioné en el mensaje de “El alza de los Trabajadores de Luz”.

Otro tema que muchos hemos sentido es la sensación de “ya no estar al mando” (lo cual, por supuesto, es cierto: nunca estamos al mando, pensar que podamos tener el control de una situación o de nuestra vida es un mito). Podemos influir en las cosas, pero muchas estamos sintiendo ahora que no podemos controlar asuntos que creíamos bajo nuestro control. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Te produce ansiedad? ¿Cómo puedes gestionar esa ansiedad? ¿Consigues recuperarte antes de lo que creías y estás descubriendo que eres más fuerte de lo que pensabas? ¿O, por el contrario, tu vida sufre un vuelco y te preguntas qué otras áreas no puedes manejar? ¿Padeces de estrés o sobreestimulación?

Creo que son síntomas muy comunes ahora: sobreestimulación y ansiedad, porque es mucho lo que nos está llegando desde muchos ángulos diferentes.

Nuestro camino como Trabajadores de Luz en estos momentos consiste en preguntarnos: ¿Qué necesito hoy para recuperar mi equilibrio? ¿Cómo puedo cuidar de mi niño interior los días que no se siente bien? ¿Qué necesita mi niño interior?

Sé que yo, cuando atravieso periodos así, debo prestar atención a como me trato a mí mismo. Por ejemplo, cuando me encuentro en una situación bajo presión y me enfado conmigo mismo porque me siento con poca energía y me gustaría estar en otro sitio o creo que debería ser capaz de gestionar todo, debo repetirme que la vida no funciona así. Todos caemos en esta actitud porque hemos sido educados con la creencia de que debemos saber reaccionar y comportarnos de una manera determinada.

Pero lo cierto es que, cuanto más nos abrimos a nosotros mismos, a nuestra vida, a nuestro corazón y nuestra conciencia, comprobaremos que no todo es fácil y positivo. No se trata de un viaje de placer plagado de sincronicidades con otras personas, ni todo fluye siempre de manera mágica en nuestras vidas. Todo eso se da en ocasiones, sí, pero al mismo tiempo, tras una fase de fluidez también es normal que surjan lo que yo denomino “las emociones básicas”. Y nos encontramos en un periodo en que muchos nos encontramos “bajo ese fuego”.
De manera que, no creas que eres el único que se siente así. Por el contrario, es algo que nos está afectando a todos.

Para mi, uno de los regalos de trabajar con infinidad de personas durante tantos años ha sido la posibilidad de ver que todos estamos pasando por alguna situación difícil y que todos afrontamos dificultades personales en algo. Puede que no lo percibamos cuando vemos a los demás en clase o sentados en un restaurante, pero todo el mundo está atravesando algún tipo de dificultad. Y, actualmente, las emociones se encuentran más exaltadas en todo el planeta.

En Mayo también podremos observar que la comunicación se vuelve un poco más caótica. Quizá los demás se comuniquen de manera apasionada y poderosa, pero no siempre con elegancia ni de manera ordenada. También podría ocurrirte a ti; tu fuego, tu rabia, tu necesidad de expresarte pueden emerger con fuerza, y es posible que lo hagan de manera confusa, sin un orden. Nos ocurrirá a todos y está bien; no es necesario que te castigues a ti mismo por no haberle hablado a alguien de la manera amorosa que te hubiera gustado. Son cosas que pasan ahora y que forman parte de este momento.

Este mes te invitaría, sobre todo, a formularte una pregunta: ¿Qué necesita mi niño interior de mi?

Tal vez te sientas fenomenal y al leer mis palabras te digas: “Yo estoy bien, lo estoy pasando muy bien y todo esto no tiene nada que ver conmigo”. Pero podrías sentirlo dentro de una o dos semanas.

Aunque te sientas maravillosamente bien, basta con que te preguntes: ¿Qué no recibí de niño? No con la intención de culpar a nadie. Pero siendo consciente de que aquellos que nos criaron, que nos educaron y enseñaron, tenían su propia manera de ser, a pesar de que intentaran hacerlo lo mejor posible. Resulta inevitable que se produzcan heridas y esas heridas están emergiendo con fuerza en estos instantes a nivel colectivo. ¿Qué necesita tu niño interior de ti? ¿Qué clase de amor necesita de ti?
Las preguntas que puedo hacerme mientras atravieso ese estado (si me doy cuenta de que me siento más introvertido, más replegado en mí mismo), son: ¿Qué necesito ahora? Y ¿Puedo ser paciente conmigo mismo mientras lo consigo?

En ocasiones, la solución consistirá en pasar a la acción, pero otras veces bastará con reconocer que no podemos hacer nada y que no podemos estar como nos gustaría. En cambio, podemos ceder el control de nuestra mente y decirle: “¿Sabes? Hoy me cuesta mucho, hoy sólo necesito el permiso de saber que no puedo. Mientras hago mis tareas voy a tomarme un poco de tiempo para mí o voy a contentarme con hacer menos.”

En este periodo nos sentiremos muy sensibles; en algunos momentos puede que nos sintamos volando alto, mientras que otros podrían resultarnos más difíciles. Por tanto, sé como una madre/padre benevolente y amoroso para ti durante este mes.

Seguramente también experimentemos avances positivos, pero es probable que esta fase interior que describía continúe durante algunas semanas, porque todos estamos experimentando una profunda reestructuración a nivel interno.

Espero que tengan un mes maravilloso. Mucho amor para todos.

Lee

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Traducción: Rosa García
Difusión: El Manantial del Caduceo manantialcaduceo.com.ar

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