@solitalo

Saludos, queridos, yo soy el Guardián del Tiempo.

He venido para conducirlos una vez más a la historia de Amor a través de otro segmento de su vida, que es tan representativa de toda la Tierra y la humanidad en los días de Mu. Por lo tanto, retomemos la historia cuando Amor tenía casi 16 años, después de elegir su vocación en la vida, pero antes de ocupar un lugar en la sociedad. Él quiso hacer un viaje y eligió ir solo en vez de llevar a un amigo. Amor quería viajar y buscar su camino; ver las otras partes de Mu, todas las energías increíbles y los lugares diferentes de los que había oído hablar tanto. Él solo había estado en una pequeña área de Lemuria durante su tiempo en la Tierra. Ahora bien, queridos, tengan en cuenta que tenía casi 16 años. Lo cierto es que en aquellos tiempos uno vivía aproximadamente entre 70 y 80 años.

En los tiempos de Amor, él decidió viajar a través de Mu y experimentar la vida. Había muchas formas de viajar en aquel entonces e incluso formas de trabajar con los viajes en el tiempo. Para esa travesía, Amor quería viajar a las áreas montañosas de Mu donde había muchos pueblos. Se encontró en diferentes lugares donde el magnetismo de la Tierra variaba mucho. En algunas zonas había grandes campos magnéticos, mientras que en otras el campo era más pequeño y considerablemente más débil. Ninguno era beneficioso o perjudicial, pero él sintió ese llamado de su corazón. Algunas veces tomaba una inhalación profunda y sentía como si estuviera en el Hogar, aunque en otros lugares se sentía muy raro y distante. Había oído que incluso las personas eran diferentes en esas regiones, por lo que apuró su viaje, ya que quería experimentar eso. Después de un tiempo, tuvo la oportunidad de conocer personas y quedarse con ellas. Verán, su padre era un alto funcionario del gobierno de Mu. En aquel entonces, las cosas eran bastante diferentes, pues no eran líderes, eran servidores públicos. Esas personas hacían un trabajo increíble; también tenían conexiones con muchas de las otras regiones y con los líderes locales de toda Lemuria.

El padre de Amor había anunciado su visita y pidió a la gente que le dieran la bienvenida. Efectivamente, Amor fue recibido con los brazos abiertos en muchos lugares a los que fue. Muchos se regocijaron al poder ver al hijo de esa gran persona a la que todos admiraban de una forma u otra. Por supuesto, en Lemuria, los seres humanos tenían el corazón completamente abierto, lo que significaba que podían comunicarse sin la ayuda de ninguna tecnología. Literalmente, podían sentir lo que la otra persona estaba sintiendo, comunicándose de esa manera. Durante su viaje, Amor estuvo en constante conexión con su padre. Conoció a muchas de esas personas, al tiempo que su padre le explicaba la razón por la cual ese asentamiento se había establecido en aquel preciso lugar y por qué esa gente estaba allí, y él pudo aprender mucho sobre Mu. Algunas personas amaban realmente la sensación de las montañas y la evolución que experimentaban allí. Otras preferían vivir cerca de la costa para contemplar el océano a medida que la marea entraba y salía. Muchas personas disfrutaban vivir en lo que ustedes llaman las llanuras, los desiertos. Hay muchas áreas específicas de Mu, y Amor pudo ver varias de ellas durante sus viajes. Era bien recibido y atendido. Era como si se convirtiera en parte de la tribu mientras viajaba por esas diferentes áreas magnéticas. Amor se preguntaba si realmente era el magnetismo del lugar lo que generaba que personalidades diferentes se reuniesen para conformar esas tribus únicas. ¿Es historia? ¿Nacieron todos aquí y evolucionaron en ese único lugar? Al atardecer solía preguntarle a su padre al comunicarse con él, y su padre simplemente decía: “Solo observa, Amor. Cáptalo todo, hijo mío. Intégralo y siente lo que ellos sienten. Busca constantemente la forma en que te les pareces en vez de lo que te diferencia de ellos.” Su padre era un hombre muy sabio.

Amor aprendió que la forma más fácil de armonizarse con los demás era buscar los puntos en los que coincidían. Siguiendo el consejo de su padre, Amor descubrió en qué se parecían. “Oh, haces esto igual que nosotros. Esto es bonito. Y vemos que haces esto de manera diferente. Me gustaría llevar eso conmigo.” Aunque a Amor le ofrecieron muchos regalos, pudo llevar consigo muy pocos a medida que se aventuraba por las diferentes tierras y lugares, experimentando los distintos aspectos de sí mismo.

No pasó mucho tiempo antes de que Amor llegara a la base de una montaña y se encontrara con el líder, quien le dijo que tal vez no le gustaría lo que vería allí y que quizá no se adaptaría. Amor sintió curiosidad, porque eso no tenía sentido para él, teniendo en cuenta lo que sabía de Mu. Sencillamente no lo entendía, pero percibía un extraño magnetismo en ese lugar, casi como si la Tierra tuviera un denso magnetismo en esa zona. Eso lo preocupaba bastante, pero decidió entrar en aquella tribu de todos modos. Quería formar parte de ellos durante el día para descubrir de qué se trataba y escuchar lo que tenían que decir. Amor fue recibido con los brazos abiertos porque se parecía mucho a ellos.

Al poco tiempo, comenzaron a conversar después de la cena hasta altas horas de la noche. Se reunían alrededor del fuego y empezaban a conversar, mencionando muchas de las cosas que deseaban cambiar o incluso hacia las que deseaban evolucionar en sus propios entornos. No pasó mucho tiempo antes de que Amor escuchara cosas que no entendía necesariamente, ya que parecían culpar a cierto tipo de personas. “Si pudiéramos deshacernos de esa gente, podríamos evolucionar mucho más rápido. Sí, podríamos ser lo que realmente queremos ser.” Amor no entendía, porque sentía que las personas eran iguales en todas partes, como era la costumbre de Mu.

En Mu, cuando miraban a alguien, solo veían su ser físico. Todos los espíritus son iguales en todo. Mientras escuchaba y de vez en cuando trataba de unirse a la conversación, ellos acudían a él y le decían: “Amor, ¿qué piensas de esto? ¿No puedes ver que si solo pudiéramos alejar a esas personas de nuestra sociedad, podríamos evolucionar más rápido? Podríamos ser mejores, porque ellos nos arrastran, se apoderan de todos nuestros recursos, son diferentes a nosotros en muchas formas.” A Amor le parecía todo muy extraño e hizo cuanto pudo durante ese tiempo para adaptarse a ellos y descubrir las similitudes en vez de las diferencias. Finalmente, Amor se dio cuenta de que no podía unirse a ellos plenamente porque para hacerlo tendría que estar de acuerdo con todo lo que decían. Así halló el equilibrio que debía conservar. “¿Abro mi corazón? ¿Hablo de todo lo que sé hasta estos momentos a pesar de tener solo 16 años? Muchos de ellos son maestros de 270, 280 años, que han recorrido este planeta durante largo tiempo afirmando una cosa, pero yo estoy sintiendo otra.”

Así que Amor guardó silencio y conservó su verdad dentro de sí. Al poco tiempo logró escabullirse y permanecer a solas. Lo alimentaron bien y descansó en la morada que ellos le proporcionaron. Esa noche volvió a hablar con su padre y le preguntó: “Padre, ¿qué es esto? No creía que existiera algo así. ¿Puedes contarme algo más sobre lo que estoy experimentando? ¿Por qué esas personas están en contra de otro aspecto de los lemurianos? Porque hay muchos aspectos de Mu… muchos colores, alturas y aspectos diferentes, incluso algunos experimentan el tiempo de otro modo.

“Construimos nuestra sociedad sobre lo que nos asemeja en vez de lo que nos diferencia,” le explicó su padre. “Sin embargo, hay muchos que no pueden asumir completamente su poder y buscan a quién culpar.” Amor preguntó: “¿Tiene que ver con el magnetismo de la Tierra?” Su padre, que era muy sabio, dijo: “No, querido. Es la Tierra la que les responde, ellos se reúnen para adquirir fuerza. Todos ellos tienen un aspecto levemente distinto a la mayoría de Mu y por esa razón se unen para poder apoyarse mutuamente y parecerse un poco. La unión hace la fuerza, por lo que se han reunido a los pies de esa montaña. A decir verdad, se han exiliado como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Ellos sostienen sistemas de creencias generacionales que no empoderan. Por lo tanto, Amor, se reúnen para ganar su propia confianza. Ya ves, cuanto más se alimentan de las creencias de los demás, más se distancian del resto del mundo. Es una verdad que todos los lemurianos deberían conocer; además, las costumbres de Mu son totalmente contrarias a lo que están diciendo.”

Amor preguntó: “¿Cómo encaras esto, padre? Literalmente, estás aquí para ayudar a establecer la energía para todos los habitantes de Mu. Esa es tu labor más importante, junto con los demás que trabajan contigo. ¿Cómo lo haces?” Su padre respondió: “Observo la forma en que nos parecemos en vez de aquello que nos diferencia. Les damos su espacio para que busquen su propia verdad, pero mantenemos nuestra propia verdad en armonía. Sabemos que tenemos una conexión con todos los seres de todas partes, por lo que les concedemos su espacio para que se reúnan e incorporen su energía. Solo intercedemos cuando estalla la ira en una acción contra otros lemurianos. Pero, fuera de eso, sencillamente les permitimos ser y evolucionar por sí mismos. También puedo decirte que muchos de sus padres y abuelos, algunos de los cuales han fallecido, están trabajando con ellos desde el otro lado del velo. Esa puede ser una lección muy difícil, especialmente cuando las personas se reúnen y apoyan el sistema de creencias del otro.”

Entonces Amor dijo: “¿Qué pasaría si les hablase de mis creencias? ¿Qué pasaría si permaneciese en mi verdad y les dijese que están equivocados?” “Bueno, querido hijo, debes entender que eso no es posible,” continuó su padre. “Puedes sostener tu verdad, pero debes permanecer en ella de tal forma que no se sientan amenazados, pues también ellos son creadores de Lemuria. Solo puedes comunicarte con ellos hablándoles de una forma que les permita escucharte. No te pido que finjas ser uno de ellos, porque hacerlo sería ir en contra de tu propio corazón. Mejor busca la manera en que puedas comunicarte y hablar con ellos, mientras permaneces en tu propia verdad o les cuentas que tus creencias difieren de las suyas. Esa es la forma de conectarse al tiempo que se honra al dios que existe dentro de todos los seres. Querido, sencillamente es la única forma de hacerlo.”

Amor estaba muy confundido y pasó una noche bastante agitada. Estaba tratando de descubrir qué pasaba, ¿por qué era necesario todo ese odio? ¿Por qué era tan importante alejar a alguien para ser uno mismo o un grupo de personas? A la mañana siguiente, se despertó muy cansado porque no había dormido bien. El líder del grupo se acercó nuevamente a él y le dijo: “Amor, te dijimos que esto podría ser algo distinto de lo que esperabas.” Entonces Amor le preguntó: “¿De qué se trata esto? Nunca antes lo había sentido. ¿Por qué existe tanto odio?” El caballero simplemente dijo: “Este es un péndulo que oscila en ambas direcciones. Aunque a veces se necesitan varios cientos de años para que el péndulo retroceda, hasta el momento se ha movido en la dirección contraria. Esas personas todavía llevan las huellas de cuando fueron discriminadas. Así es como sienten que pueden retomar su poder. He aprendido que uno debe darles la oportunidad de hacer exactamente eso, a su propio ritmo.” Sin embargo, a Amor le costaba aceptar todo eso, incluso le resultó difícil permanecer con el grupo al día siguiente. Descubrió que estaba muy callado en las comidas y no hablaba mucho, porque luchaba ante el desafío de ser diferente a todos los que lo rodeaban. Entonces decidió contar un chiste y todos se rieron. Amor comenzó a hallar la forma de ser como los demás. En un momento de la conversación, uno de ellos hizo una broma degradante contra una de las personas que estaban tratando de expulsar. Amor no se rió y alguien le preguntó: “Amor, ¿no te pareció gracioso?” Y él respondió: “No, en realidad no, pero déjame contarte otro.” Y pronto encontró un equilibrio que pudo mantener. Fue capaz de defender su propia verdad sin desafiarlos ni generar conflicto. Al hacerlo, pudo sembrar la semilla de que él pertenecía a un sistema de creencias diferente. Aunque no estaba de acuerdo con todos los que estaban allí, todavía podía hallar la armonía.

Amor sembró unas cuantas semillas en ese grupo. La semana que estuvo allí, aprendió a vivir entre ellos; muchos lo escucharon o se acercaron a él, preguntándole sobre sus creencias y lo que lo hacía diferente, y tenían curiosidad por saber por qué no se reía con ciertos chistes. Sí, Amor pudo sembrar muchas semillas en ese momento. No pasó mucho tiempo antes de que dejara ese grupo, subiendo la montaña hasta encontrar otro completamente diferente de personas que eran mucho más abiertas. Percibió que la energía de la Tierra cambiaba, el magnetismo disminuía, y nuevamente sintió esa maravillosa conexión con el planeta. Una vez más, le preguntó a su padre: “¿Es la Tierra? ¿Es el lugar que genera eso o son las personas?” Su padre le dijo: “Es la Tierra que reacciona ante las personas, querido. Eso es lo que crea el magnetismo de la Tierra. La esencia de los corazones, porque todos los lemurianos nacen iguales. Lo que llevan consigo es lo que aprenden de aquí en adelante, y con eso deben lidiar por el resto de sus vidas.

Amor completó sus viajes y después de varios meses, su madre se sintió absolutamente feliz al verlo regresar al Hogar. Se preocupaba, como lo hacen todas las madres, pero él había aprendido mucho viajando entre los grupos de personas que tenían sistemas de creencias y formas diferentes de hacer las cosas. Se convirtió en ciudadano del mundo en vez de ciudadano de Mu, y al hacerlo, Amor lo llevó en su interior. Sabía que le sería útil en el futuro. Y así, todo era bueno en los días de Mu.

Espavo, queridos.

Yo soy el Guardián del Tiempo.

El grupo.

La palabra Espavo es un antiguo saludo Lemuriano: “Gracias por asumir tu poder.”

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