@solitalo

Sanar la relación con el padre y honrar el linaje paterno es importante desde todo punto de vista y todas las personas podemos hacerlo para reconciliarnos con la figura de papá y agradecer simplemente porque nos dio la vida y los aprendizajes para evolucionar como almas.

Les dejo una meditación y una carta que pueden hacer para trabajar este aspecto tan fundamental en cada uno. La meditación es desde la mirada femenina pero los hombres pueden hacerla también si así lo sienten.

Es necesario sanar la herida paterna. Y lo podemos hacer desde el poder la intención de la palabra en la escritura de una carta. Puedes escribir esta carta las veces que consideres necesario. Después, quémala. Colócala en una maceta o jardín. Transmuta en luz y amor todo lo discordante. Entrega todo lo negativo de la relación con papá en las manos de Dios. Conéctate con la energía del Creador, respira y permítete sentir tu dolor. Manifiesta orden en tus sentimientos y emociones. Hazla cuantas veces necesites para sentir tranquilidad en tu corazón, recuerda que en estas cosas lo importante es la intención y la limpieza que tú mismo vayas sintiendo conforme vas trabajando.

Carta para sanar la relación con mi padre:

Yo____________________ (escribe tu nombre y apellidos completos) en este acto de puño y letra decreto que aquí y ahora yo honro mi linaje masculino y te honro a ti, papá. Gracias por el maravilloso regalo de la vida. Desde antes de nacer tú cocreaste con Dios padre celestial un cordón de luz y amor de tu corazón a mi corazón, para unirte conmigo.  Gracias, papá,  y que Dios te bendiga. Yo coloco luz y amor a toda memoria de dolor, memorias de miedos, memorias de tristeza, de enojo y su consecuente karma en nuestras vidas. Sé que me he convertido en quien hoy soy gracias a tus aportes, buenos y malos. Todo lo que necesite corregir y mejorar es ya labor mía, asumo la responsabilidad de sanar. Me acepto y te acepto, y sé que haré lo mejor de lo mejor con mi vida. Aquí y ahora te respeto, te reconozco, te acepto y te amo incondicionalmente  porque de ti he aprendido cómo protegerme, proveerme y cuidarme. Gracias por tu energía, papá. Yo soy responsable de lo que yo acepté e integré en mí como verdadero. Papá, reconozco que has cumplido tu labor de la mejor manera posible de acuerdo con tus propios recursos y dando cumplimiento al contrato de alma que ambos acordamos. Me libero y te libero de cualquier sufrimiento  o memoria de dolor herencia de nuestros ancestros. Papá, agradezco todas las lecciones de vida. Padre, tu mirada me ha enseñado a ser mirada y reconocida por los hombres que amo y he amado. Padre mío, tu amor es el que me ha mostrado cómo merezco ser amada. Yo asumo mi proceso y la responsabilidad de sanar con los otros hombres, de  todo lo que haya quedado pendiente contigo. Y, si hubo algunas carencias, sé que fui yo quien te eligió así para, precisamente, aprender muchas lecciones de esa experiencia. Papá, gracias por la confianza para mostrar mi fuerza. Así es. Es una certeza. Gracias.