@solitalo

Vamos a analizar en primer lugar lo que hay que entender por facultades psíquicas.

Esotéricamente son sentidos superiores que se desarrollan en el individuo a medida que éste avanza en su evolución espiritual. Para ser más concretos todavía podríamos decir que son el

Estructuración Dévica de las Formas aspecto sutil de los cinco sentidos físicos conocidos: oído, tacto, vista, gusto y olfato, o sea, la prolongación de estos sentidos en los niveles astrales y mentales de la vida del hombre. Desde un punto de vista racional y científico podríamos decir que las facultades psíquicas son “fenómenos en el éter” que surgen del centro de conciencia que llamamos Yo. Estas facultades se extienden en ondas concéntricas cada vez más dilatadas hasta abarcar la totalidad de los vehículos sutiles, introduciendo en ellos más intensa vibración, o vida, y obligando a éstos a responder a la misma mediante el desarrollo de las capacidades internas o sentidos en latencia. Lo mismo que hizo el individuo, el ser o el Yo espiritual al desarrollar los cinco sentidos físicos, debe repetirse íntegramente en cada nivel de conciencia, hasta que finalmente el Yo espiritual es dueño absoluto de sus vehículos o mecanismos de expresión en los tres mundos y puede lanzarse entonces a la gran aventura de lo Cósmico que culmina en Síntesis, en el gran Centro místico de SHAMBALLA, en donde el Hombre se convierte en un Testimonio de la Luz y en un Servidor del Plan. En una palabra, en un agente consciente del Plan de la Divinidad aquí en la Tierra.

Hacemos estas necesarias declaraciones para situar las facultades psíquicas en el justo lugar que les corresponde en la evolución espiritual del ser humano y para tratar de desvanecer el hálito de misterio con que usualmente se le suele rodear. Al decir que las facultades psíquicas son “fenómenos en el éter”, introducimos la idea de participación angélica en la manifestación de los mismos. También podemos asegurar que no existe manifestación alguna de tipo paranormal o psíquico en la que no intervengan directamente los agentes invisibles o dévicos que utilizan el éter del Espacio como vehículo de manifestación. La Ectoplasmia, es decir, la parte de la Ciencia Parapsicológica que estudia la creación de formas en los niveles astrales, se basa principalmente en la participación de ciertos particulares devas etéricos, especializados en la sustanciación del éter, que crean el ectoplasma. Tales devas existen por doquier y no hay manifestación de tipo etérico o ectoplásmico en la que no intervengan directamente estas criaturas invisibles del éter. La causa de que la inmensa mayoría de los investigadores parapsicológicos no hayan percibido aún su actividad se debe a que todavía no han desarrollado los necesarios sentidos de percepción en los Planos Astral y Mental, existiendo por ello grandes lagunas en el curso de sus investigaciones. Lo mismo ocurre con el fenómeno de la levitación, producido por la actividad de otros devas más sutiles, con capacidades de “introducir luz en la sustancia física” y hacerla permeable a la acción de otro tipo de éter más puro y menos sustancia que produce y determina una inversión completa de las leyes de la polaridad, tal como las conoce y estudia el hombre de Ciencia.

Estas ideas son sólo un intento de presentar las facultades psíquicas dentro del orden normal y natural de la evolución. No guardan relación alguna con las pretendidas afirmaciones de que quienes las poseen son seres “superdotados” o de que pertenecen únicamente al equipo expresivo de personas de alta evolución espiritual. En este orden de ideas hay que distinguir dos clases de poderes psíquicos: los que provienen del pasado ancestral de la Raza y pueden ser considerados virtualmente trascendidos, y los que pertenecen a la evolución espiritual de la humanidad del presente. Los primeros son sólo rudimentos de pasadas evoluciones, los segundos son el intento espiritual y científico del hombre inteligente de nuestros días en pleno ejercicio de actividad mental. Durante el período atlante el ser humano desarrolló grandes poderes psíquicos en el Plano Astral. Tales poderes o facultades estaban en relación con la evolución del gran centro etérico del plexo solar y eran el paso obligado del proceso instintivo del hombre animal al ser humano autoconsciente, teniendo como objetivo desarrollar la sensibilidad emocional o psíquica en el cuerpo físico. Entre tales facultades pueden ser citadas la clariaudiencia, la mediumnidad, la clarividencia, la proyección astral, la ectoplasmia, etc. pero, teniendo en cuenta que dicho desarrollo se realizaba completamente aparte de la voluntad individual, el hombre no se daba cuenta de lo que sucedía en su interior ni en el dilatado escenario de sus experiencias astrales.

Idéntico proceso se está desarrollando en la actualidad en la evolución de las especies superiores del Reino Animal. Estas especies se están preparando para convertirse en los hombres del futuro y están progresando a partir del gran centro astral del plexo solar que es su centro inductor e instintivo. Los caballos, los perros, los gatos, los elefantes, cierta especie de simios, así como algunos animales marinos, tales como las ballenas y los delfines son “muy psíquicos”. Estos, a igual que las especies humanas poco desarrolladas, reminiscencias de aquellas que vivieron en la época atlante sin haber logrado consumar su experiencia, están desarrollando ciertos mecanismos de percepción en los bajos niveles del Plano Astral. Es evidente que todas estas especies evolutivas, en sus niveles respectivos de evolución, “oyen, ven y participan”, aunque inconscientemente, de la evolución de sus sentidos astrales de adaptación a la vida. Pero, repetimos, tales facultades psíquicas deben ser consideradas como inferiores y situadas “bajo el umbral de la conciencia” con respecto al hombre inteligente de nuestros días. La inteligencia exige discernimiento y control, y todo poder psíquico no controlado ha de ser considerado como de tipo inferior y relegarse por lo tanto a las zonas de “santo olvido de la conciencia”. Tal como esotéricamente se nos ha enseñado… “toda actividad psíquica no controlada constituye un freno para la evolución espiritual de la Humanidad”. Sin embargo, muchos aspirantes espirituales de nuestros días tienden a rememorar, a revivir o a reproducir la actividad de ciertos centros inferiores situados por debajo del diafragma en un intento de obtener poderes psíquicos. Con lo cual, y sin darse cuenta, establecen contacto con aquellos devas del mundo astral inferior que en lejanas épocas cooperaron en la creación del cuerpo astral de la humanidad, pero que como ya dijimos anteriormente, actualmente trabajan con la evolución del Reino Animal.

El hombre civilizado de nuestra época debe dejar de ser astral e instintivo y realizar su evolución en el Plano Mental con lo cual establecerá contacto con los devas de la mente, de naturaleza eléctrica, altamente dinámicos e incluyentes. Deberemos recordar al respecto que a partir de la segunda mitad del siglo XIX empezaron a regir para la humanidad unas nuevas reglas evolutivas. Dichas reglas culminaron con la maravillosa aportación de Mdme. Blavatsky acerca del Reino Espiritual y de la Gran Fraternidad de Hombres perfectos que dirigen sabiamente el Plan de la evolución planetaria. Las aportaciones espirituales aludidas tuvieron como consecuencia el enaltecimiento de la visión de un gran número de seres humanos y, como consecuencia de ello, la corriente espiritual evolutiva se elevó, simbólicamente hablando, por encima del diafragma hacia los centros superiores, desde el centro cardíaco al centro ajna pasando por el centro laríngeo. Un grupo escogido de discípulos pertenecientes a aquella época y otros muchos que les sucedieron en nuestros días lograron desarrollar grandes poderes psíquicos, pero de carácter mental e inteligentemente controlados por una voluntad potente e integradora.

Enjuiciamos la acción del tiempo, somos observadores impersonales de un proceso que se desarrolla ante nuestra visión contemporánea, no añadimos ni quitamos nada al proceso regenerador de la Raza, pero sí somos muy conscientes de las grandes oportunidades del presente y de la gran verdad esotérica de que el pasado debe relegarse bajo el umbral de la conciencia para ofrecerle al futuro la gloria de nuestras experiencias del presente. Empezamos a considerar inteligentemente las facultades psíquicas que corresponden a nuestra época y a nuestra Raza y para ello hemos hecho un profundo análisis de las aportaciones psíquicas que cada Era ha de introducir en la conciencia del ser humano plenamente identificado con la misma. Veamos:

* TERCERA RAZA LEMUR

Cualidad Física

– Desarrolló los cinco sentidos físicos de oído, tacto, vista, gusto y olfato. Contacto etérico con los Estructuración Dévica de las Formas devas del Plano Físico.

* CUARTA RAZA ATLANTE

Cualidad Astral

– Inhibió en cierta manera y hasta cierto punto la actividad de algunos de los sentidos físicos y desarrolló la clariaudiencia, la mediumnidad, (manifestada correctamente en un principio como contacto con los devas astrales), la clarividencia y ciertas formas de psicometría y proyección astral, aunque sin efectivo control individual.

* QUINTA RAZA ARIA

Cualidad Mental Concreta

– Debe inhibir, o situar bajo el umbral de la conciencia su sensibilidad psíquica o astral y desarrollar el sentido mental del discernimiento como bases del control de la personalidad psicológica y como un elemento coordinador de los demás sentidos actuantes. Contacto con los devas eléctricos del Plano Mental.

* SEXTA RAZA

Cualidad Mental Abstracta

– Utilizará la Mente como instrumento de coordinación superior con los niveles espirituales del Ser y revelará el sentido de la Intuición. Contacto con los Ángeles Solares.

* SÉPTIMA RAZA

Cualidad Espiritual

– Utilizará un sólo sentido que será de SÍNTESIS de todos los demás sentidos, los del cuerpo físico, los de la sensibilidad astral y los de la actividad mental. Contacto con los Ángeles superiores del Planeta.

Vicente Beltrán Anglada